EL RIÑÓN, EL EJERCICIO Y LA HIDRATACIÓN

Participantes:

E. Randy Eichner, M.D.
Profesor de Medicina, Hematología y Oncología
Ciudad de Oklahoma, Oklahoma

Patricia Painter, Ph.D.
Investigador Asociado Universidad de Oklahoma
Centro Stanford para la Investigación de la Centro de Ciencias de la Salud Prevención de Enfermedades
Universidad de Stanford Palo Alto, California

John Maham, M.D.
Profesor Asociado de Pediatría
Departamento de Nefrología Departamento de Ciencias Biológicas
Facultad de Medicina de la Universidad de Ohio Columbus, Ohio.

Edward Zambraski, Ph.D.
Profesor de Fisiología
Departamento de Ciencias Biológicas
Director del Departamento de Ciencias del Ejercicio
Universidad de Rutgers New Brunswick, New Jersey.

Introducción

Durante el ejercicio se tiende a focalizar sobre los aspectos metabólicos y de rendimiento muscular dándose por descontado el normal funcionamiento de otros órganos. Uno de estos órganos es el riñón, que juega un rol crítico en el mantenimiento de la hidratación y el balance electrolítico, en la eliminación de desechos, y en la regulación del balance ácido-básico. En tal sentido hemos invitado a un grupo de expertos para que nos permitan esclarecer diversos tópicos sobre el riñón, el ejercicio y la hidratación.

¿CUÁL ES EL ROL DE RIÑÓN EN EL MANTENIMIENTO DE LA HIDRATACIÓN?

Zambraski: Los riñones juegan un rol esencial en el mantenimiento de la hidratación corporal y de la hemostasis de los fluidos corporales. En tal sentido, la función renal bajo la influencia endocrina y neural mediana por la osmolaridad así como por los receptores de volumen que responden a los cambios de volumen del agua corporal, es capaz de ajustar el volumen y la composición de la orina. Si el cuerpo se encuentra en una situación en la cual existe déficit de fluidos (Ej.: Estado de deshidratación), se produce una reducción compensatoria en la producción de orina y la cantidad que se produce se haya extremadamente concentrada, presentando un color marcadamente amarillo. Opuestamente, si el ingreso de fluidos es excesivo o si el cuerpo se encuentra sobrehidratado, los riñones corrigen la situación mediante el incremento de la producción de orina. La misma resulta muy diluida y es de color amarillo muy claro.

Mahan: La producción de orina de un adulto normal usualmente está entre uno y tres litros por día. Cuando es necesario se pueden excretar varios litros adicionales de orina por día así como disminuir su producción hasta medio litro diario. A nivel renal, específicamente en sus glomérulos, se filtran más de 200 litros de orina por día. Este volumen de filtración es necesario para eliminar grandes cantidades de desechos metabólicos y toxinas del cuerpo hacia la orina. Más del 99% de esta filtración es reabsorbida por el aumento de la absorción de agua y sales en segmentos proximales y distales de las nefronas; se produce reabsorción de agua pura exclusivamente en los túbulos colectores de las nefronas. Este fenómeno de reabsorción es mediado a nivel de los túbulos proximales por el flujo sanguíneo glomerular y a nivel de los túbulos distales por efecto de la aldosterona, que es una hormona producida por las glándulas suprarrenales en respuesta a la depleción de sal y de agua. A nivel de los túbulos colectores actúa la hormona antidiurética (vasopresina), que es producida por el cerebro en respuesta a la disminución del volumen de los fluidos que llegan al corazón y/o al incremento de la concentración del solutos en los fluidos extracelulares del cuerpo.

¿LA FUNCIÓN RENAL CAMBIA DURANTE EL EJERCICIO FÍSICO?

Painter: El ejercicio produce cambios significativos de la hemodinámica renal determinando modificaciones en la excreción de electrolitos y proteínas en la orina. El flujo sanguíneo renal efectivo parece reducirse en medida que aumenta la intensidad del ejercicio físico. El flujo sanguíneo renal absoluto es de aproximadamente de 1 L/min en reposo y puede disminuir a 200/300 ml durante el ejercicio máximo. Este fenómeno es el resultado de la desviación de la sangre de los lechos vasculares del área renal y esplenica hacia los músculos activos. El flujo sanguíneo renal relativo (expresado en % con respecto al gasto cardíaco) disminuye evidentemente durante el ejercicio mientras que el flujo sanguíneo renal absoluto se mantiene uniforme durante el reposo o en el ejercicio.

Mahan: En el caso de un ejercicio vigoroso que se acompañe una pérdida marcada de fluidos, se produce un aumento de la reabsorción de agua y sal en los túbulos distales y proximales. La reabsorción adicional de agua que se produce en los túbulos colectores se debe a los niveles sanguíneos elevados de hormona antidiurética. Toda el agua y los electrolitos reabsorbidos del filtrado renal vuelven a los vasos sanguíneos.

Zambraski: Si bien la conservación del agua y electrolitos corporales son beneficiosos para el atleta, existe una equivocación acerca de su importancia cuantitativa. Debido a que la producción de orina en reposo es relativamente baja (aproximadamente 1.0 ml / min.) la cantidad máxima de agua que se puede conservar por los riñones durante el ejercicio es de tan sólo 30 a 45 ml/hr. Comparada con una pérdida típica de sudor de 1 a 2 L/h que se evidencia en los atletas, la cantidad de fluido renal que se ahorra resulta de muy poca relevancia. La real importancia del riñón se presenta en las 24 a 48 horas posteriores al ejercicio, sobre todo en términos de la recuperación de la deshidratación y en la restauración de los fluidos corporales.

¿PUEDE LA DESHIDRATACIÓN CAUSADA POR EL EJERCICIO O POR EL CALOR, DAÑAR AL RIÑÓN?

Mahan: Un cuadro de deshidratación severa asociado a un volumen sanguíneo bajo, puede determinar un flujo sanguíneo renal pobre así como un aporte escaso de oxígeno y glucosa, sobre todo a las células renales tubulares. Si no se mantiene un aporte mínimo de las sustancias antes mencionadas, se puede producir una lesión de las membranas celulares y determinarse además una depleción de las fuentes de energía dentro de las células tubulares. Cuando se presenta una pérdida marcada de fluidos corporales como en una hemorragia o una deshidratación severa (Equivalente a una pérdida aguda de fluidos del 15% o más del peso corporal) puede manifestarse una condición clínica conocida como Necrosis Tubular Aguda, que puede determinar la imposibilidad de eliminar los productos de desechos corporales, trastornos electrolíticos así como insuficiencia renal aguda. Este cuadro clínico se puede autolimitar en el tiempo desapareciendo en pocos días o en algunos casos determinar una lesión renal permanente.

Zambraski: Con los niveles de deshidratación que presentan típicamente los atletas en condiciones competitivas, que están entre 6 a 8%, no conocemos si pueda existir algún efecto deletéreo de la deshidratación sobre el riñón. La posibilidad de alguna secuela negativa se ha planteado a partir de los estudios de los exámenes de orina en luchadores. Los resultados han demostrado la presencia de leucino amino peptidasa, que es una enzima que puede indicar lesión renal. Sin embargo, no se han realizado estudios longitudinales sobre este tópico. Una de las razones es que a menos que se produzca un fallo renal, es muy difícil evaluar en forma no invasiva y más precisa las alteraciones renales.

¿QUÉ ES UN CÁLCULO RENAL? Y ¿PUEDE LA DESHIDRATACIÓN CAUSAR CALCULOS RENALES?

Painter: Los cálculos renales son estructuras cristalinas compuestas típicamente por fosfato o por oxalato de calcio como único o principal componente. En su aparición y desarrollo no existe sólo una causa, sino probablemente se deban a la interacción de múltiples factores, muchos de los cuales se desconocen en la actualidad. Generalmente se piensa que se requiere una etapa de formación anormal de cristales y sus agregados en la orina. Para que estos cristales aumenten su tamaño, se deben presentar una cierta cantidad de factores químicos como son: la sobresaturación de la orina con las sales que constituyen los cálculos, la reducción o ausencia total de los factores inhibidores de la formación de estos cristales así como un medio en el cual se pueda producir la agregación de los mismos.

Mahan: Los cálculos renales se pueden formar en los riñones, en los uréteres o en la vejiga de los individuos susceptibles. Estos se pueden formar luego de infecciones urinarias, en individuos que tienen una elevada excreción renal de calcio que puede ser una condición comúnmente relacionada a una predisposición familiar, o en relación a ingestas elevadas de calcio y/o vitamina D.

Son posibles candidatos a desarrollar cálculos renales las personas con familiares que han desarrollado cálculos de calcio, oxalato o de ácido úrico. Menos comúnmente predisponen a este problema factores como la alta excreción de oxalatos que se ve en las dietas con alto contenido de esta sustancia o en altas ingestas de vitamina C. Igualmente puede ser un factor predisponente la alta excreción de ácido úrico, que se ve en familias que refieren altas ingestas proteicas.

Eichner: Los hombres desarrollan más fácilmente cálculos que las mujeres, debido al mayor contenido de calcio y ácido úrico que presentan en su orina y porque los hombres trabajan más frecuentemente en calor que los puede deshidratar. En tal sentido es importante recordar que es la deshidratación y no el ejercicio per se, la que aumenta el riesgo de desarrollar cálculos renales.

Debido a que la mayoría de los cálculos renales contienen calcio, los doctores han recomendado por largo tiempo a los pacientes con cálculos la restricción de la ingesta de productos lácteos. Esta es una recomendación de poco valor. Un estudio recientemente encontró que los hombres que más ingerían calcio eran los que tenían menor riesgo de producir cálculos. Surge la pregunta lógica ¿Por qué?. Recordemos que el calcio fija los oxalatos en el intestino, pasando estos al intestino y no siendo absorbidos por el cuerpo. Si bien el sodio per se no es un factor de riesgo para desarrollar cálculos renales, la restricción del mismo reduce el riesgo en la formación de cálculos. Esto tendría su explicación en el hecho de que el calcio y el sodio compiten para ser reabsorbidos por los túbulos renales. Mientras usted consuma menor cantidad de sodio, menor calcio se mantendrá en la orina.

Mahan: Sin embargo, se han visto la formación de cálculos de calcio en individuos susceptibles que han estado bajo una exposición crónica y sostenida de sodio. Para que ocurra se requerirá una ingesta excesiva y muy prolongada de sodio que determine una excreción urinaria muy elevada de sodio favoreciendo esta condición.

Painter: Epidemiológicamente, se ha demostrado que la mayor incidencia de cálculos renales se ubica entre los 30 y 50 años siendo más frecuente en personas de raza blanca que en las personas de raza negra. Su ocurrencia es mayor entre los meses de Julio, Agosto y Septiembre presumiblemente relacionada con la deshidratación que ocurre más frecuentemente en estas temporadas. Igualmente parecen más susceptibles los individuos sedentarios con cargos profesionales o gerenciales.

Para ampliar el comentario del Dr. Eichner sobre el ejercicio, la deshidratación determinada por el ejercicio incrementa la concentración urinaria de calcio y oxalatos en la orina. En individuos normales, esta situación no pareciese ser determinante en la formación de cálculos renales. En individuos con trastornos de la excreción del calcio y/o oxalatos, la hipercalciuria y una excesiva excreción de oxalatos asociada a deshidratación pudiese causar problemas.

Eichner: La recomendación más importante para la prevención de cálculos renales es ingerir fluidos más de dos litros por día para mantener la orina diluida. Entre las recomendaciones nutricionales podemos indicar la utilización de alimentos con mayor contenido de potasio (que en cierta forma reduce la excreción urinaria de calcio), reducir la ingesta de alimentos ricos en oxalatos (Ej.: Té, chocolate y nueces), evitar el consumo de grandes dosis de vitamina C (En la orina parte de la vitamina C, se transforma en oxalato) y reducir el contenido proteico de origen animal en las comidas.

¿CÓMO REGULAN LOS RIÑONES LOS NIVELES DE SODIO Y OTROS ELECTROLITOS EN EL CUERPO? Y ¿SI EL CONSUMO DE SODIO ES DELETEREO PARA LOS RIÑONES?

Mahan: Los riñones ayudan a mantener los niveles normales de sodio y otros electrolitos en el cuerpo mediante la excreción y/o retención de estos electrolitos. El sodio y el cloro son los principales electrolitos extracelulares. La concentración de estos dos electrolitos debe ser mantenido en un rango normal bastante estrecho para el apropiado funcionamiento del cuerpo. El sodio y el cloro se filtran libremente a nivel de los glomérulos renales hacia la orina y su reabsorción ocurre en los túbulos proximales y distales influenciada por el aporte sanguíneo renal, así como por volumen sanguíneo circulante y la concentración de los electrolitos circulantes. Si el volumen sanguíneo disminuye como en el caso de hemorragia o de deshidratación, aumenta la reabsorción de sodio y cloro aumentando también la reabsorción de agua. Ante la eventualidad de una disminución corporal extrema de sodio y/o de cloro, el volumen de sangre estará notablemente disminuido ya que el volumen vascular depende de una adecuada concentración de estos solutos y la reabsorción de los mismos así como del agua se maximizará en el riñón. En adultos así como en niños mayores con función renal y suprarrenal normal, deshidratación o una depleción de sodio, puede determinar concentraciones urinarias de sodio y cloro muy bajas (Menos de 10 mEq. por litro de orina). Aún cuando la producción de orina y la excreción de sal disminuyan notablemente en ciertas condiciones, este nunca llega a niveles de cero.

Eichner: Contrariamente a lo antes visto, los riñones son capaces de eliminar cantidades increíbles de sodio para compensar una alta ingesta del mismo. En Intersalt, que es un estudio realizado en más de 10000 mil personas en 52 poblaciones que incluyeron regiones de Argentina hasta Zimbabwe se evidenció excreciones urinarias de sodio que variaban hasta mil veces desde 0.2 mmol/día (Indios Yanomamis en Brasil) a 242 mmol/día (Norte de China).Cualquier aumento de la ingesta del sodio expande el líquido extracelular (LEC), que induce a un aumento de la secreción del sodio, y eventualmente a un nuevo estado de mayor nivel de LEC. Esta capacidad de regulación permite a los habitantes de países desarrollados, consumir en un día, más sodio del que consumen los Indios Yanomamis en dos años.

En general el sodio no es deletéreo para los riñones, pero existen controversias sobre el sodio y la presión arterial. Una reducción drástica de la sal puede reducir la presión arterial, pero su uso práctico es limitado y la mayoría de las personas no deberían preocuparse por la sal. Se pueden considerar personas "sensibles a la sal" las personas ancianas, los afro-americanos y las personas con antecedentes familiares de hipertensión. Seguramente la mayoría de los atletas, que pierden al menos 20 mEq de sodio por cada litro de sudor, no deberían angustiarse por los 20 mEq de sodio que contiene cada litro de bebida deportiva.

SE HA RELACIONADO LAS DIETAS ALTAS EN PROTEINAS CON LA DEGENERACIÓN RENAL ¿ES JUSTIFICABLE ESTA RELACIÓN? Y ¿DEBERÍAN LOS ATLETAS SANOS PREOCUPARSE CON RESPECTO A SU INGESTA PROTEÍCA Y SU EFECTO SOBRE EL RIÑON?

Zambraski: Investigaciones en modelos animales (Roedores) han demostrado claramente que una dieta alta en proteínas o aminoácidos acelera la progresión de la enfermedad renal. En personas con enfermedades renales preexistentes, también parece ocurrir mientras que las investigaciones en personas normales y sanas son menos claros. El punto clave es que los aminoácidos son vasodilatadores renales. Como tales, disminuyen la resistencia vascular pre-glomerular y por lo tanto exponen al capilar glomerular a una presión hidrostática más alta de lo normal. La resultante "hipertensión glomerular" causa glomeruloesclerosis y lesión de la nefrona.

Basado sobre lo que actualmente conocemos, siento que sería apropiado alertar a los atletas sobre los consumos dietéticos excesivos y crónicos de aminoácidos o de proteínas (Valores que pasen de 1-2 g/kg/día) ya que pudiesen dañar al riñón por el aumento de la presión capilar glomerular y causar glomeruloesclerosis. Este efecto deletéreo puede incrementar la posibilidad de sufrir una enfermedad renal posteriormente.

Eichner: Comer una menor cantidad de proteínas puede beneficiar a personas con enfermedades renales. De los modelos animales indicados por el Dr. Zambraski, sabemos que una dieta baja en proteínas ayuda a prevenir la hipertensión glomerular por lo que disminuye la glomeruloesclerosis de las nefronas residuales sanas. La mayoría pero no todos los estudios clínicos concuerdan que una dieta baja en proteínas puede enlentecer el avance de las enfermedades renales en humanos. Sin embargo, los estudios más recientes sugieren que aún para los pacientes con enfermedades renales el beneficio a largo plazo de una dieta baja en proteínas es bajo.

Yo creo que la principal amenaza para la mayoría de los atletas, especialmente hombres, que ingieren mucha cantidad de carnes rojas es para su corazón (de las grasas animales) no para sus riñones (de las proteínas). Si es cierto que una dieta alta en proteínas con su carga elevada de urea, fosfatos, sulfatos, uratos, e hidrogeniones aumenta la velocidad de filtración glomerular y que una dieta baja en proteínas (Ej.: 0,6 g/kg/día) lo disminuye, en las personas sanas este fenómeno no es una consecuencia demostrable. Después de todo personas con un solo riñón funcionan perfectamente bien, aún cuando podamos pensar que tienen tan sólo un millón de nefronas y no los dos millones normales.

SE SABE QUE ENFERMEDADES COMO LA DIABETES PUEDE PRODUCIR ENFERMEDADES RENALES (NEFROPARIA DIABETÍCA) ¿PUEDE EL EJERCICIO LIMITAR EL DESARROLLO DE ESTA PATOLOGÍA?

Zambraski: La nefropatía diabética es una condición devastadora asociada con una acelerada pérdida de la función renal, que puede resultar en una insuficiencia renal total. En estas condiciones los pacientes deben ser sometidos a diálisis o recibir un trasplante renal. Ya que el 80% de los diabéticos tipo II se encuentra en sobrepeso, el rol clave del ejercicio es el de prevenir la obesidad y por lo tanto disminuir la probabilidad de desarrollar el estado diabético. Una persona con nefropatía diabética puede presentar varias complicaciones como hipertensión, hiperlipidemia, anemia, baja capacidad de trabajo y depresión. Debido a estas condiciones y a la baja capacidad física de estos pacientes se les debe brindar la más estricta supervisión durante el ejercicio. El beneficio es que el ejercicio ha demostrado que puede influir favorablemente todos los factores mejorando la calidad de vida en las personas afectadas con este problema.

Mahan: Inicialmente hubo preocupación pensando que el ejercicio pudiese ser problemático en personas con nefropatía diabética ya que el ejercicio se asociaba con cortos períodos de incremento de secreción de albúmina ya sea en personas sanas así como en personas con diabetes. Estudios posteriores indicaron que no existía efecto permanente sobre los riñones por estos episodios y que en efecto existe una clara evidencia que el ejercicio mejora el control metabólico de la diabetes Tipo II y disminuye la presión arterial en las diabetes Tipo I y Tipo II.

En estudio experimentales realizados en nuestro laboratorio, en animales con diabetes Tipo I (Insulino dependiente) o Tipo II, han demostrado que el ejercicio aeróbico no es peligroso. Además, animales diabéticos que fueron sometidos a ejercicio regular sufrían menos la enfermedad renal a través del tiempo cuando se les comparó con animales diabéticos sedentarios. Actualmente existen estudios que están evaluando si el efecto benéfico del ejercicio también se presenta en los pacientes afectados con diabetes del Tipo I.

Painter: Generalmente los individuos con una insuficiencia renal terminal tienen tan sólo un 10 a 15% de su función renal. A este nivel, la progresión de la enfermedad es retardada con la restricción dietética del sodio y de proteínas y con un control cuidadoso de la presión arterial. Los efectos del entrenamiento sobre la progresión de la enfermedad renal en los diversos grupos de pacientes diagnosticados como tales, inclusive los diabéticos, no ha sido estudiada en humanos. Sin embargo es conocido que el entrenamiento físico en los pacientes renales terminales, puede prevenir el deterioro de la capacidad física que se asocia típicamente a este cuadro. En dos estudios, se evidenció un aumento de la capacidad física de los pacientes, sin presentar efectos adversos sobre las mediciones del funcionalismo renal, como la creatinina sérica, el nitrógeno uréico sanguíneo o en la velocidad de filtración glomerular. Actualmente se puede promover el ejercicio físico en los pacientes con diagnóstico de insuficiencia renal para prevenir el deterioro físico y ayudar a controlar la presión arterial.

¿QUÉ ES LA INSUFICIENCIA RENAL AGUDA INDUCIDA POR EJERCICIO? Y ¿CUÁLES SON LOS FACTORES DE RIESGO PARA SU APARICIÓN?

Eichner: Este es un síndrome poco común caracterizado por oliguria y anuria con disfunción renal (Mayormente tubular), que usualmente ocurre durante un maratón o ultramaratón cuando la disminución fisiológica del flujo sanguíneo renal se ve agravada por el estrés térmico, la deshidratación y la rabdomiolisis (destrucción de la masa muscular). Este cuadro puede ocurrir en atletas que sufren de Drepanocitosis (Anemia congénita), debido a la hemólisis que presentan sus glóbulos rojos en la microcirculación y en los músculos, debido a una exposición súbita a la altura o al calor en sesiones de ejercicio cortos y de alta intensidad. Igualmente puede ocurrir la muerte por exceso de potasio (Hipercalemia) que determina arritmias cardíacas graves. Se consideran factores de riesgo para su desarrollo la falta de entrenamiento, el ejercicio inusual y una pobre hidratación.

Zambraski: Afortunadamente, la insuficiencia renal aguda inducida por el ejercicio es bastante rara. Por razones todavía no claras, durante el ejercicio se mantiene una normal y adecuada filtración glomerular, aún con la marcada vasoconstricción renal mediada neurológicamente durante el ejercicio físico.

La rabdomiolisis es el evento clave, asociado con el ejercicio, que precipita la insuficiencia renal. La rabdomiolisis es un cuadro que ocurre más frecuentemente cuando se asocia una o más de las siguientes condiciones: ejercicio intenso y prolongado, estrés térmico, deshidratación y depleción de potasio. Sin embargo, existen reportes de rabdomiolisis e insuficiencia renal aguda que han ocurrido en individuos no entrenados (Ej.: Bomberos no reclutas militares) luego de entrenamientos de corta duración de máxima intensidad.

Eichner: Anecdóticamente, se ha acusado a los anti-inflamatorios no esteroides a contribuir en casos de insuficiencia renal aguda en corredores del Maratón de las Comores.

Painter: Los procesos infecciosos, principalmente virales, pueden predisponer a problemas musculares que pudiesen precipitar a una rabdomiolisis. Puede también ser exacerbado por la ingestión de analgésicos (aspirina y anti-inflamatorios no esteroides) para lesiones menores. Estas sustancias inhiben la producción de la prostaglandina vasodilatadora renal, por lo que un importante mecanismo compensador para la reducción fisiológica del flujo renal se ve disminuido. Este efecto incrementa el riesgo de isquemia renal. La mioglobinuria, la hemoglobinuria y las drogas nefrotóxicas pueden intensificar la respuesta fisiológica renal al ejercicio. Este cuadro asociado a una disminución del volumen sanguíneo, conducen a una isquemia renal y a una insuficiencia renal aguda.

Ante esta situación, la principal medida a tomar es un reemplazo rápido y agresivo de fluidos, debiéndose controlar la producción de orina; si el atleta se mantiene oligúrico por varias horas se sugiere la hospitalización para la expansión del volumen sanguíneo por vía intravenosa y respectiva observación.

Observaciones finales:

Los riñones juegan un papel crítico en el mantenimiento de la homeóstasis normal (Balance hidro-electrolítico) durante y sobre todo luego del ejercicio per se sobre el riñón todavía no son claros. Más de lo que parece, el ejercicio tiene indirectamente grandes efectos agudos en el funcionamiento renal por la alteración del flujo y por la posible deshidratación. Los potenciales efectos positivos del ejercicio en personas con enfermedades renales crónicas pueden derivarse de los cambios metabólicos (Incremento de la tolerancia a la glucosa y disminución de la presión arterial), pero hasta ahora no se han confirmado a través de investigaciones clínicas.

Lecturas Sugeridas:

Curhan G.C. Willet F.B., Rimm E.B. y Stampfer M.J.: A prospective study of dietary calcium and other nutrients and the risk of symptomatic kidney stones. New Eng. J. Med 328:833-838,1993.

Eichner E.R. Sickle cell trait, heroic exercise, and total collapse.: Physician and Sportmed. 2(7):51-64,1993.

Klahr S., Levey S.A., Beck G.L., Caggiula A.W., Hunsicker L., Kusek J.W. y Sriker G.: The effects of dietary protein restriction and blood-pressure control on the progression of chronic renal diseases. New Eng. J. Med. 330:877-884,1994.

Painter P.L.: Exercise in end-stage renal disease. En: Exercise and Sport Sciences Reviews Vol. 16 K.B. Pandolf (ed.) NY: Macmillan Publishing Co,1988,pg.:305-339.

Poortmans J.R. y Vanderstreten J.: Kidney function during exercise in healthy and diseased humans. Sports Medicine 18:419-437,1994.

Seedat Y.K., Aboo N., Naicker S. y Parsoo I.: Acute renal failure in the Comrades Marathon runners. Renal failure 11:209-212,1990.

Sinert R., Kohl L., Rainne T. Y Scalea T.: Indomethacin potentiates exercise-induced reduction in renal hemodynamics in athletes. Med. Sci. Sports Exerc. 26:1302-1306.1994.

Zambraski E.J., Foster D.T., Gross P.M. y Tipton C.M.: Iowa wrestling study: weight loss and urinary profiles of collegiate wrestlers. Med. Sci. Sports Exerc. 8:105-108,1976.

Zambraski E.J.: Renal regulation of fluid homeostasis during exercise. En: Perspectives in Exercise Science and Sports Medicine. Vol 3. Carmel, IN: Benchmark press, 1990, pg.:247-280.

Esta mesa redonda fue moderada por el Dr. Craig A. Horswill, Científico del Laboratorio de Fisiología del Ejercicio Gatorade.

Este artículo ha sido traducido y adaptado de: Eichner R.E., Painter P., Mahan J. and Zambraski E.; The Kidney, Exercise, and Hidration. Spor Sci. Exchg. (Round Table) 5:(3), 1994

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1997 The Quaker Oats Company

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