Running y
nutrición
Lic. Mercedes
Fasano
Nutricionista
mecufasano@hotmail.com
La alimentación del deportista debe contener una amplia
variedad de alimentos, en cantidad y en calidad suficientes para compensar el
desgaste calórico producido por la actividad. Deberá cubrir no solo las
calorías necesarias, sino también el aporte de nutrientes en su correcta
proporción (carbohidratos 60 –70%, proteínas 10 – 15% y grasas 25 %), el aporte
vitamínico y mineral y el aporte hídrico. Los objetivos de la
intervención nutricional consisten en: mantener el equilibrio nutricional del
corredor, optimizar el proceso del entrenamiento y propiciar la máxima
performance competitiva. Mientras el
plan de entrenamiento estará condicionado por las metas y objetivos deportivos,
la planificación de la nutrición deberá adecuarse al período de entrenamiento y
a su vez incluir metas nutricionales específicas del deportista en particular.
Durante el ejercicio continuo, la contribución de los diferentes combustibles a
la producción de energía necesaria para la contracción muscular, varía en función
de la intensidad, y de la duración del mismo. El aumento en la intensidad
impone un aumento en la demanda de producción de energía por unidad de tiempo,
que es justamente la que condiciona el tipo de combustible a utilizar. Debido a
que la intensidad del ejercicio para los corredores es submáxima (75% del
Vo2 máximo), el combustible mayormente utilizado es el glucógeno muscular. Las
reservas corporales de carbohidratos son pequeñas y se almacenan en el hígado y
en los músculos bajo la forma química conocida como glucógeno. El tiempo hasta
el agotamiento glucogénico esta totalmente relacionado con el punto de fatiga
en las pruebas máximas de duración mayor a 1,5 o 2 horas.
Las personas bien nutridas y bien entrenadas pueden
alcanzar mayores valores de glucógeno muscular con lo que alejan la fatiga
(200g para sedentarios y 600g para deportistas). Si bien el deportista no
mejora la velocidad, permite que la intensidad del ejercicio pueda ser
sostenida por más tiempo. Para lograr este incremento en la reserva energética,
la alimentación durante el proceso de entrenamiento deberá ser rica en
carbohidratos, la cual se logra mediante la ingesta de alimentos a base de
cereales como arroz, el pan, pastas, harinas, galletitas de bajo tenor graso,
copos de cereal, barritas de cereal, vegetales principalmente la papa y la
batata, frutas, y en menor proporción de azúcares simples como: mermeladas,
dulces, azúcar y bebidas azucaradas.
Las proteínas pueden aportar solo hasta un 10% del
total de energía en el ejercicio de larga duración, cuando las reservas de
carbohidratos se encuentran agotadas.
Alimentación antes de la competencia:
Si durante el entrenamiento, el deportista se ha
alimentado con una dieta rica en carbohidratos, dispondrá de una reserva
suficiente de glucógeno muscular para ese día, por lo que puede alimentarse
como lo hace habitualmente.
La última comida debe realizarse 3 horas previo a la
competencia a fin de que el estómago no esté ni muy lleno ni vacío, pues
cualquiera de las dos situaciones serían perjudiciales. Todo debe probarse
previamente para evitar posibles intolerancias. Se recomienda alimentos que
cubran de 85 a 200g de carbohidratos, bajos en grasas y proteínas.
Nunca debe iniciarse la competencia en ayuno.
Deben ingerirse alimentos de fácil digestión, es decir
pobres en fibras (frutas sin cáscara, vegetales preferentemente cocidos, elegir
pan blanco en lugar de salvado).
Debe consistir principalmente en copos de cereales, pan,
pastas, frutas y verduras.
Se debe tomar abundante líquido, preferentemente agua ya
que ingerir mucha cantidad de bebida azucarada podría provocar un aumento de
glucosa en sangre, estimulando la
síntesis de insulina, con el consiguiente descenso brusco de la glucosa
en sangre, situación nada favorable para un buen desempeño deportivo.
Si previo a la competencia no se consumió una cantidad
adecuada de carbohidratos, se puede realizar una dieta de repleción rápida.
Esta consiste en ir disminuyendo la intensidad del entrenamiento una semana
previa a la competencia e ir aumentando
progresivamente la carga de carbohidratos (Ej. De 350 a 500g). El día previo se
debe realizar reposo y se consumen carbohidratos a voluntad.
Durante la competencia es
conveniente proveer fluidos y algo de energía mediante carbohidratos de rápida
absorción como la glucosa.
No debemos olvidar que la fatiga puede provenir tanto de
la falta de glucógeno muscular como también por una hipoglucemia (falta de
glucosa cerebral) por lo que la ingesta de glucosa durante el ejercicio
(diluida) aleja la fatiga por el doble mecanismo de disminuir el uso de
glucógeno muscular y de otorgar al cerebro glucosa.
Se sugiere proveer de 600 a 1000 ml de agua por hora (para
respetar la tasa de vaciamiento gástrico) y con una concentración de 4 al 8% de
hidratos de Carbono.
Por lo general la alimentación para carreras de aventura
se planifica también sobre la base de alimentos o suplementos nutritivos para
poder cubrir las calorías necesarias. La óptima nutrición de competencia es
individual para cada corredor y se va perfeccionando con el asesoramiento
adecuado y el correr de la propia experiencia. Algunos de los alimentos mas
comúnmente utilizados son: geles,
barras, tabletas de glucosa, sándwich, batidos hipercalóricos con carbohidratos
y proteínas, preparados caseros, frutos secos y desecados, pasta frola o
similares, bocados salados bajos en grasa, sopas, etc.
La comida post-competencia deberá
ser rica en HC para volver a llenar las reservas de glucógeno. Existen 3
factores que debemos tener en cuenta: la intensidad del entrenamiento, el
tiempo y la frecuencia de entrenamiento. Cuando la frecuencia del mismo es alta
debo replecionar rápidamente las reservas de glucógeno utilizadas y es aquí
donde la nutrición juega un papel preponderante. Es bien sabido que las 2 primeras
horas son importantes para comer, debido a que la absorción de glucosa en
músculo se encuentra aumentada.
Algunos estudios sugieren que tanto carbohidratos líquidos
como sólidos simples (de rápida absorción como azúcar, bebidas azucaradas,
mermeladas) o complejos (de lenta absorción como cereales) son de utilidad
en ésta etapa. Al dar proteínas con
glucosa resulta en una mayor tasa de resíntesis de glucógeno.
Aprovechando éstos conocimientos, una dieta
postcompetencia rica en carbohidratos, recupera el glucógeno muscular y
hepático más rápidamente para continuar el entrenamiento posterior.