Ejercicio y prevención de enfermedades cardiovasculares

  Por Dr. Diego Grippo

            Numerosos estudios epidemiológicos indican que la actividad física regular reduce el riesgo de mortalidad cardiovascular independientemente de otras modificaciones en el estilo de vida tal como la dieta o el cigarrillo. Además, la protección relacionada con el ejercicio contra las enfermedades cardiovasculares obedece a una relación dosis-respuesta, el riesgo de muerte se hace progresivamente más bajo a medida que el gasto energético total debido a la actividad física se incrementa de 500 a 3500 kcal/semana. Estos datos respaldan de forma contundente el hecho de que el incremento de la actividad física influye contra las enfermedades del corazón.

Si el incremento del gasto energético total que se deriva del ejercicio es importante en la prevención de enfermedades del corazón,¿Tiene también la intensidad del ejercicio alguna influencia? La respuesta a esta pregunta parece ser “Sí”. Por ejemplo Lee et at. (1995) encontró que sólo el gasto de energía durante una actividad física  de relativamente alta intensidad (> 5-6-veces la tasa metabólica de reposo, ej: carrera suave, natación recreativa, cortar el pasto con una cortadora manual) estaba relacionado con una reducción en las muertes cardiovasculares en hombres adultos. Una fuerte relación entre la intensidad del ejercicio y una reducción de la mortalidad debido a enfermedad cardiovascular también ha sido sustentada en otros estudios.

 

 

Ejercicio y reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares: Mecanismos Biológicos

 

            El mecanismo biológico responsable de la protección inducida por el ejercicio en contra de las enfermedades cardiovasculares continúa siendo investigado. En este sentido, se conoce que el ejercicio regular reduce varios factores de riesgo cardiovascular, incluyendo la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, la obesidad, los lípidos sanguíneos, el riesgo de trombosis (coagulación sanguínea) y disfunción endotelial. Por lo tanto parece que la relación entre  ejercicio y la reducción de la tasa de mortalidad cardiovascular se debe a la reducción de uno o más factores de riesgo.

 

Protección inducida por el ejercicio en contra de la lesión cardíaca producida durante la isquemia – reperfusión (I-R)

 

            Aunque se sabe que el ejercicio regular reduce el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular, también es del conocimiento general que el entrenamiento incrementa la tolerancia del miocardio a la I-R (Bowles et al., 1992); Demirel et al., 2001; Hamilton et al., 2001; Powers et al., 1998). Esta protección cardíaca mediada por el ejercicio es observada tanto en isquemia de moderada duración  (ej. De 5 a 20 min.) como en isquemias de larga duración ( ej. > 20 min.). Específicamente estudios recientes indican que el entrenamiento en ejercicios de resistencia reduce la lesión miocárdica producida por una agresión I-R.

 

Mecanismos de protección cardíaca inducida por el ejercicio:

 

            En el presente, se desconocen los mecanismos del ejercicio que inducen la protección cardíaca en contra de la lesión I-R. A pesar de esto, al menos tres mecanismos fundamentales podrían explicar el efecto de protección cardíaca del ejercicio: 1) Incremento de la circulación, 2) Inducción de las proteínas de choque térmico del miocardio; y 3) Incremento de la capacidad antioxidante del miocardio. A pesar de que el desarrollo de la circulación colateral puede ocurrir en algunas especies animales después de muchos meses de entrenamiento de resistencia, las evidencias indican que los efectos benéficos del ejercicio a corto plazo no se deben al desarrollo de vasos sanguíneos colaterales. Así por descarte parece que la protección cardíaca inducida por el ejercicio relacionada con el entrenamiento de resistencia de corta duración se debe al incremento de los niveles de proteínas de choque térmico en el miocardio y al incremento de antioxidantes.

            Las proteínas juegan un papel importante en el mantenimiento de la homeostasis en las célula cardíacas y en otro tipo de células. El daño a las proteínas existentes o un deterioro de la síntesis de proteínas durante la I-R produce un desequilibrio de la homeostasis celular. Para combatir este tipo de desequilibrios, las células responden sintetizando un grupo de proteínas llamadas de “Choque Térmico”. Estas proteínas son estimuladas por una variedad de situaciones estresantes, que incluyen la elevación d la temperatura corporal  y el ejercicio prolongado. De manera importante numerosos estudios indican que el incremento de los niveles celulares de proteínas de choque térmico puede suministrar cierta protección en contra de las lesiones de la I-R.