Ejercicio y prevención de enfermedades cardiovasculares
Numerosos estudios
epidemiológicos indican que la actividad física regular reduce el riesgo de
mortalidad cardiovascular independientemente de otras modificaciones en el
estilo de vida tal como la dieta o el cigarrillo. Además, la protección
relacionada con el ejercicio contra las enfermedades cardiovasculares obedece a
una relación dosis-respuesta, el riesgo de muerte se hace progresivamente más
bajo a medida que el gasto energético total debido a la actividad física se
incrementa de 500 a 3500 kcal/semana. Estos datos respaldan de forma
contundente el hecho de que el incremento de la actividad física influye contra
las enfermedades del corazón.
Si el incremento del gasto energético total que se deriva del ejercicio
es importante en la prevención de enfermedades del corazón,¿Tiene también la
intensidad del ejercicio alguna influencia? La respuesta a esta pregunta parece
ser “Sí”. Por ejemplo Lee et at. (1995) encontró que sólo el gasto de energía
durante una actividad física de
relativamente alta intensidad (> 5-6-veces la tasa metabólica de reposo, ej:
carrera suave, natación recreativa, cortar el pasto con una cortadora manual)
estaba relacionado con una reducción en las muertes cardiovasculares en hombres
adultos. Una fuerte relación entre la intensidad del ejercicio y una reducción
de la mortalidad debido a enfermedad cardiovascular también ha sido sustentada
en otros estudios.
Ejercicio y reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares: Mecanismos
Biológicos
El mecanismo biológico
responsable de la protección inducida por el ejercicio en contra de las
enfermedades cardiovasculares continúa siendo investigado. En este sentido, se
conoce que el ejercicio regular reduce varios factores de riesgo
cardiovascular, incluyendo la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, la
obesidad, los lípidos sanguíneos, el riesgo de trombosis (coagulación
sanguínea) y disfunción endotelial. Por lo tanto parece que la relación entre ejercicio y la reducción de la tasa de
mortalidad cardiovascular se debe a la reducción de uno o más factores de
riesgo.
Protección inducida por el ejercicio en contra de la lesión cardíaca producida durante la isquemia – reperfusión (I-R)
Aunque se sabe que el
ejercicio regular reduce el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular,
también es del conocimiento general que el entrenamiento incrementa la
tolerancia del miocardio a la I-R (Bowles et al., 1992); Demirel et al., 2001;
Hamilton et al., 2001; Powers et al., 1998). Esta protección cardíaca mediada
por el ejercicio es observada tanto en isquemia de moderada duración (ej. De 5 a 20 min.) como en isquemias de
larga duración ( ej. > 20 min.). Específicamente estudios recientes indican
que el entrenamiento en ejercicios de resistencia reduce la lesión miocárdica
producida por una agresión I-R.
Mecanismos de protección cardíaca inducida por el ejercicio:
En el presente, se
desconocen los mecanismos del ejercicio que inducen la protección cardíaca en
contra de la lesión I-R. A pesar de esto, al menos tres mecanismos
fundamentales podrían explicar el efecto de protección cardíaca del ejercicio:
1) Incremento de la circulación, 2) Inducción de las proteínas de choque
térmico del miocardio; y 3) Incremento de la capacidad antioxidante del
miocardio. A pesar de que el desarrollo de la circulación colateral puede
ocurrir en algunas especies animales después de muchos meses de entrenamiento
de resistencia, las evidencias indican que los efectos benéficos del ejercicio
a corto plazo no se deben al desarrollo de vasos sanguíneos colaterales. Así
por descarte parece que la protección cardíaca inducida por el ejercicio
relacionada con el entrenamiento de resistencia de corta duración se debe al
incremento de los niveles de proteínas de choque térmico en el miocardio y al
incremento de antioxidantes.
Las proteínas juegan un
papel importante en el mantenimiento de la homeostasis en las célula cardíacas
y en otro tipo de células. El daño a las proteínas existentes o un deterioro de
la síntesis de proteínas durante la I-R produce un desequilibrio de la
homeostasis celular. Para combatir este tipo de desequilibrios, las células
responden sintetizando un grupo de proteínas llamadas de “Choque Térmico”.
Estas proteínas son estimuladas por una variedad de situaciones estresantes,
que incluyen la elevación d la temperatura corporal y el ejercicio prolongado. De manera importante numerosos
estudios indican que el incremento de los niveles celulares de proteínas de
choque térmico puede suministrar cierta protección en contra de las lesiones de
la I-R.