URITORCO 2003 – CRONICA DE UNA LUCHA ENCARNIZADA

 

Por Fernando Tobal

 

Dedicado a Dante (pieza malograda y guía espiritual del equipo 102 CorrerAyuda Vamos Todavia)

 

Llegué a Capilla del Monte para formar pareja con Atilio Maresca ante la desafortunada lesión del pobre Dante en su última Adventure Race. Aprovecho la oportunidad para desmentir las versiones acerca de un complot para lesionar a Dante en la cual se me acusa de haber pagado para cometer tal barbaridad, inclusive se menciona la participación de Atilio quien se ofende ante la sola mención del asunto y no quiere mencionar el tema.

Cabe aclarar que las menciones al kilometraje en que suceden los hechos son totalmente ficticias, ya que nunca tuvimos idea de donde estábamos ni cuanto faltaba.

Con la referencia de las 5hs 20 de Dante y Gustavo del año pasado y las advertencias (por demás exageradas) de Seba Tagle que traumatizaron a mi compañero y no lo dejaron dormir, partimos a las 5.30 aprox. de la estación de tren de C del M con la correspondiente linternita de cabeza encendida y estrenando las pintorescas calzas largas de Correrayuda. Los primeros 3 kms transcurrieron tranquilamente por el camino hacia el cerro. Una vez llegado al mismo comienza el ascenso por el estrecho camino sinuoso. Me habían descrito esta fila como una serpiente luminosa que ascendía el cerro constituyendo un hermoso espectáculo para los espectadores. Más bien me pareció la cola para cobrar la jubilación en el Banco Nación un día 5 con la luz cortada.

Aproximadamente a la media hora de iniciado el ascenso, empieza a amanecer y empezamos a pasar gente. Aquí es donde se produce el milagro de la carrera, cuando escuchamos un tipo que grita VAMOS ATILIO TODAVIA. Con lo cual llegamos a la conclusión de que había 2 tipos llamados Atilio, y lo más milagroso es que se habían encontrado. Esto emocionó tanto a mi compañero que tuve que aguantarlo el resto de la carrera gritando VAMOS ATILIO.

Siempre al frente del Correrayuda Vamos Todavía team, Atilio empieza a apretar el paso. A la media hora se produce el momento crucial de la carrera: superamos al equipo 101 Correrayuda Buzios Total de Juanca y Vero. Aquí es donde se produce una confusión, ya que yo le había comentado a Atilio que la noche anterior habiendo cenado en lo de Marcelo unos exquisitos fideos, me retiré antes de que se hayan lavado los platos, y Atilio, que es bastante obsesivo con el tema limpieza mandó a Vero a lavar los platos. Por supuesto que no hubo tiempo de aclaraciones ya que veníamos embaladitos pero Vero se lo tomó como un desplante machista que había que vengar.

Km. 10: Comenzamos una etapa de ascensos y descensos a través de pastizales, con piedras y bosta escondidas. Mi compañero siempre servicial iba gritando guarda la piedra, guarda la bosta y cada tanto el ya remanido VAMOS ATILIO. Un punto de referencia es cuando una de los guías nos indicó que teníamos que pasar por la pirca. Con una sincronización asombrosa mi pareja y yo nos preguntamos:   QUE CARAJO ES UNA PIRCA??????

Km. 12: habiendo transcurrido aprox 2 hs de carrera y después de unas cuantas subiditas de las lindas, uno de los controles nos quiso consolar diciéndonos que ya habíamos pasado la mitad de la carrera (lo cual era una vil mentira). Ilusionados con el record que estábamos marcando, seguimos camino y a esta altura ya nada sabíamos de Vero y Juanca, quienes habían quedado ampliamente superados.

Km. 15:  A este punto ya nos dimos cuenta que estábamos en zona ganadera porque veníamos corriendo sobre un colchón de bosta. El grito de guarda la bosta!!!  dejó  de escucharse (el de VAMOS ATILIO, no).

Km  20: Después de varias bajadas extremas pateando piedras, trastabillando y mandando a Tagle a lugares comúnmente invocados en estas situaciones, llegamos al arroyo, el que tuvimos que cruzar varias veces, las primeras dos o tres veces pudimos salir con los pies secos, pero la cuarta mi coequiper metió la gamba de una manera que casi se echa un clavado. De ahí en más cada cruce de arroyo el tipo se metía al agua como nene que llega a la playa mientras el que suscribe insistía con saltar sobre las piedritas al más puro estilo Julio Bocca.

Km 23: Ante un descuido del equipo mientras uno de los controles nos daba un poco de agua, aparecieron traicioneramente Juanca y Vero (la vengadora), comenzando una lucha sin cuartel. Atilio y yo que veníamos bajando tranquilamente, nos empezamos a sacar chispas con el equipo 101 en una lucha que duraría hasta el final. Mis pobres pies, agradecidos.

Km 24 hasta el final:  Una vez aclarados los tantos (el tema de los platos) decidimos hacer las paces y disfrutar los últimos 3 km de camino hacia la gloria.

Llegada:  A 5 hs. 1 minuto de la largada hacen su llegada triunfal los equipos 101 (CorrerAyuda Buzios total) y 102 (CorrerAyuda Vamos Todavia) de la mano y con su mejor sonrisa, momento que el profe Perotti registró para la posteridad.

Al fin y al cabo hicimos 19 minutos menos que el malogrado Dante… 

¡QUE MAQUINAS!