11º Revezamento Volta a Ilha - Florianópolis, 8 de Abril de 2006


Los preparativos para esta carrera, el viaje en avión con escalas, la reserva del hospedaje, las bajas a último momento de algunos compañeros y la lógica ansiedad por ir a participar a otro país, hicieron que los nervios por la competencia comenzaran unos cuantos días antes.
Con los profes ya instalados en Florianópolis de vacaciones, los que integrábamos el último contingente de Correrayuda en llegar, nos encontramos en Ezeiza y cual delegación que viaja a los Juegos Olímpicos volamos a Brasil con mucha expectativa y ganas de disfrutar a pleno todo nuestro viaje.
Después de hacer escala en Porto Alegre y tratar de hacer entender nuestro portuñol de verano, nos rendimos ante la inoperancia de todos los teléfonos celulares -salvo el de Grace, claro, que no descansa ni un minuto- y llegamos a Floripa.
En el aeropuerto nos esperaban con carteles con nuestros nombres -mal escritos por cierto- dos vans que nos trasladaron hasta la Pousada Beira do Mar en Canasvieiras, en el trayecto más veloz y más caro de la historia de la isla.
El recibimiento en la posada no pudo ser mejor. Perotti, Vero, Dante, Carlos y Malena, entre otros amigos, nos dieron una cálida bienvenida cuando la noche ya se había hecho presente y nuestro cansancio era más que evidente.
A la mañana siguiente, ya instalados cada uno en su habitación, recibimos la convocatoria del profe para la primera reunión informativa previa a la carrera. Allí nos despejó todas las dudas sobre el reglamento, el horario de la largada y la necesidad de llevar alimentos y bebida suficiente para todo un día de competición. Además se ratificaron las conformaciones de los dos equipos: Correrayuda I integrado por Perotti, Vero, Dante, Gago, Germán (Keko), Andrea (Piglia), Grace, Malena y Luli; y Correrayuda II con Juanca Bianchino, Fer Tobal, Dalma, Laura Martínez, Fer Gallart, César Costa, Carlos Nasep y Marcelo (un amigo de Juanca).
Los horarios de largada de los equipos se determinaron en virtud al promedio de velocidad de sus integrantes. A ambos Correrayuda nos programaron para largar a las 4:45 de la mañana.
A las 20 horas del día previo a la carrera, Perotti convocó a una última reunión informativa y al mejor estilo Tagle nos informó todo lo que había escuchado en la reunión de capitanes a la que había asistido por la mañana. En especial lo referido al pase del testimonio de la posta, que era una brazalete maleable que adoptaba la forma del brazo al ser golpeado contra él, y debía llevarlo el corredor alrededor de la muñeca.
También se refirió a la importancia de correr por la contramano en los sectores de ruta y a la necesidad de acostarse temprano porque a las 3:15 de la mañana nos pasaban a buscar las combis que nos trasladarían durante toda la carrera.
Así llegó el día tan esperado. Los que pudimos dormir y los que no tanto nos encontramos en la recepción de la posada a la hora acordada. Las caras denotaban sueño, nervios, ansiedad y mucha expectativa por lo que iba a venir. Nos sacamos las fotos de rigor todos juntos, cada equipo por separado y nos subimos a las camionetas que lucían en sus parabrisas y lunetas los números de inscripción de cada equipo.
Llegamos al centro con el tiempo suficiente como para ver a los primeros equipos que largaban. Sobre la avenida principal habían montado un arco inflable con un reloj para controlar el horario de partida cada quince minutos. No se notaba una gran producción, pero presentíamos que aún era muy temprano y que tendríamos una gran carrera por delante.
Todavía de noche la costa se veía hermosamente iluminada, entonces aprovechamos para sacarnos las últimas fotos y hasta tuvimos la oportunidad de ser protagonistas de una nota periodística para un canal de televisión local, en la que Grace habló por todos y Perotti sólo pudo sonreir para la cámara.
Los minutos fueron pasando y los participantes siguieron largando, hasta que llegó el turno de las 4:45. Dalma y Vero fueron las primeras representantes de cada Correrayuda y recibieron todo nuestro aliento desde el primer segundo de carrera, en el medio de lo que aún era la madrugada brasileña.
La primera sección de 7 km por asfalto llevó a nuestras corredoras a llegar casi juntas al primer "posto de troca" (puesto de cambio de la posta), donde no sólo las esperaban los corredores que recibirían el testimonio, sino todo el equipo para alentarlas los últimos metros y asistirlas con agua al finalizar su sección. De la misma manera se hizo en todos los puestos y con todos los corredores, porque todos tuvimos la oportunidad de alentar y también de recibir ese apoyo, y así comprender lo necesario y motivador que resulta la preocupación del equipo.
Grace fue la encargada de continuar la carrera, de noche y por la carretera, en un trayecto sinuoso y muy peligroso por la circulación de los vehículos y por la oscuridad que la acompañó en todo el recorrido. Los que no corríamos pudimos ver, en muchas oportunidades, desde la camioneta a nuestro compañero en plena competencia y aprovechar para gritarle todo nuestro apoyo y algunas cositas más también.
Perotti relevó a Grace y completó el primer tramo difícil de nuestra carrera en un tiempo excepcional. Así pudimos superar a Correrayuda II que con las intervenciones de Dalma y Tobal nos habían aventajado por muy poco. Mientras el profe y Juanca corrían los choferes de ambas camionetas de Correrayuda equivocaron el camino y nos llevaron al posto de troca 5 en lugar del 4, por lo que hubo que preguntar a las apuradas en nuestro excelente dialecto cómo llegar al sitio correcto lo más pronto posible, porque a esa altura los corredores ya estarían llegando. Por suerte no estábamos tan lejos del objetivo y pudimos recibirlos a tiempo.
Andrea recibió el testimonio y nos sorprendió a todos con la velocidad en que completó su sección. Más tarde Dante impuso su ritmo y le pasó la posta a Gago que corrió por las playas de Jureré Internacional acompañado por el sol que ya se hacía sentir.
El turno de Malena fue uno de los más esperados por todo lo que Vero, Grace y Andrea habían alentado, hablado, recomendado y vuelto a alentar. Y Malena no nos defraudó. Por el contrario recorrió Forte de San José de manera estupenda y me cedió la continuidad de la carrera sobre el final de la playa. Crucé las arenas de Canasvieiras pasando por la posada donde nos hospedábamos y llegué adonde me esperaba Keko, ansioso por su debut, cuando ya eran las 8:30 de la mañana.
Germán debió hacer un trayecto "muito difícil" de casi 9 km, con muchas subidas y bajadas muy abruptas, pero eso no le impidió correr a un ritmo de 5 min/km y así mejorar aún más nuestra perfomance.
La vida dentro de la camioneta merece un párrafo aparte. Cuando salimos de la posada cada uno organizó sus pertenencias y eligió su lugar de viaje. Dispusimos de una conservadora para guardar los jugos, el agua, los Gatorade y las frutas frescos. Además habíamos llevado sandwiches, galletitas y distintas golosinas. Con cada corredor que regresaba de la carrera cambiaba la fisonomía de la van, el orden y la ambientación. Debíamos hidratar, cambiarnos de ropa, alimentarnos, descansar y hasta elongar en un espacio reducido pero lleno de buena onda. Desde la madrugada abundaron los chistes, las risas y la alegría de compartir esos momentos. Durante el día no faltaron las fotos para quienes se dormían presos del cansancio como Gago o Grace, o los top five de preguntontas o estupideces vertidas víctimas del sueño como la de Grace al confundir un globo publicitario de Nike con la luna llena a poco de comenzar la carrera, o la clasificación de las remeras más transpiradas y olorosas entre las que se destacaron la de Gago y la mía.
Con la llegada de Keko, todos habíamos participado en una sección, pero recién habíamos recorrido 45 km y aún faltaba gran parte de la carrera.
Dante continuó el recorrido volviendo a pasar por la última parte del trayecto que había hecho Germán pero en sentido contrario, y allí nos cruzamos con Fer Tobal quien estaba por finalizar su sección para el otro equipo. El tano completó su parte en las hermosas arenas de Praia Brava, desde donde la Bubu corrió sufriendo el intenso calor que agobiaba hasta a los que la esperábamos en Ingleses. Allí algunos corredores recibían atención médica por descompensación y eran trasladados luego en ambulancia. Pero Vero llegó. Cansada, empapada y deshidratada le pasó la posta a Piglia que corrió primero por los médanos y luego por la playa de Santinho.
En algunos lugares de transferencia resultaba muy difícil trasladarse con rapidez. La acumulación de camionetas estacionadas como iban llegando impedía que los equipos salieran pronto a relevar a sus compañeros que corrían por la arena. Y eso fue lo que pasó con el relevo de Andrea. Llegamos en el mismo momento en que buscaba a Perotti para pasarle el testimonio, y Marcelo debió esforzarse por llegar hasta ella para continuar con la carrera sin perder un preciado segundo. Lo mismo sucedió con la llegada del profe al próximo "posto de troca". La imposibilidad de las combis de acercarse al lugar de cambio hizo que debiéramos caminar más de 200 metros y ese atraso hizo que Grace llegara a recibir el testimonio cuando Perotti buscaba a alguien conocido en medio de la muchedumbre que acompañaba cada cambio de corredores.
Grace salió apurada, lesionada en su rodilla y con un trayecto "muito difícil" para hacer. Cruzar los 5 km de la Praia Mocambique por "areia fofa" y bajo un sol martirizante no resultaba tarea sencilla. Sin embargo lo hizo, y muy bien. Su llegada al Camping dos Escoteiros, donde finalizaba su sección, nos tranquilizó y dio ánimo para continuar esforzándonos en el momento más difícil.
A esta altura ya era el mediodía y no teníamos más agua. El excesivo calor nos había hecho consumir más de lo previsto y debimos comprar más bidones para el resto de la carrera. Además cargamos otros con agua corriente para refrescarnos después de completar cada sección y antes de volver a la camioneta.
En estas circunstancias salió Keko, a transitar sus 8,6 km más difíciles, de cuestas interminables y de piernas que no responden. Desde la combi nos asombrábamos de las pendientes que debía subir. Luego, en el "posto de troca", al ver que no llegaba, recordábamos esas subidas difíciles hasta para los vehículos y justificábamos la tardanza. Ante la impotencia de no poder ayudar en nada, decidí ir a buscarlo y acompañarlo en los últimos metros. Cuando lo alcancé sólo atinó a gritarme "conseguime un power gel", pero ya estábamos en la recta final en bajada y la odisea llegaba a su fin. Bajo el arco del cambio de sección esperaba Dante, a quien le correspondió la encantadora tarea de recorrer toda la Praia de Joaquina, una de las más lindas por cierto. Luego continué la posta y completé la Praia do Campeche aliviado por la momentánea nubosidad que atenuó el calor, pero complicado por el viento en contra y la "areia fofa" que hicieron más difícil el trayecto.
En Praia do Armacao me esperaba Gago con el brazo eternamente extendido para recibir el testimonio. Los chicos seguían alentando como desde el comienzo y así las dificultades no parecían tan grandes. Gaguín completó muy bien su recorrido y así superamos las secciones "muito difíciles" que presentaba el recorrido de la competencia. Las calificaciones de los grados de dificultad de las distintas secciones eran ciertas y realmente demandaron un gran esfuerzo para superarlas. Ese desgaste se fue acumulando en nuestros físicos y cada vez más nos costaba completar un tramo que "a priori" resultaba sencillo.
La Bubu comenzó lo que sería la tercera serie de relevos. Salió desde la playa Pantano do Sul, en el sur de la isla, bailando y moviendo sus atributos a pedido de sus compañeros, que no paramos de gritarle hasta que dejó de escucharnos por la lejanía. Al cansancio había que ponerle buena onda y eso era lo que sobraba. Para la llegada de Vero, le pedimos a Perotti que la esperara con un piquito. Era la única ocasión en la carrera que se pasaban el testimonio y no podíamos dejar que fuera de otra manera. Marcelo aceptó la propuesta y asistimos al momento más romántico de la tarde. Ah!
Lo que le tocaba a Perotti a continuación merecía mucho más que un beso. La trepada al Morro do Sartao le llevó veinte minutos de subida por un sendero de tierra colorada y resbaladiza que lo situó en la mejor vista de Florianópolis de toda la carrera. La bajada no era menos complicada. En sólo 500 metros de recorrido descendió 250 metros de altura. Abajo todos lo esperábamos confiados de que podría hacer el tramo "o mais difícil" de la carrera en menos de una hora. Y lo hizo en apenas 56 minutos con lo que volvió a colocarnos en un muy buen tiempo de carrera.
Gago otra vez, pero ahora después de haber dormido un ratito. Esta vez el trayecto es más corto, es plano y sobre pavimento. Y ahí estamos nosotros, el equipo que lo alienta y le grita cosas por la ventanilla desde la combi. Lo vamos a buscar a su llegada pero nos retrasa el control de ingreso al sector de la Base Aérea. Le indican algo a Perotti que viaja como acompañante y, al no entender lo que le dicen, se pone la remera aunque lo que le estaban exigiendo era la colocación del cinturón de seguridad. Gago casi nos alcanza, pero igualmente logramos llegar antes que él al cambio de sección. Mientras tanto Malena escucha por enésima vez las recomendaciones de Grace, Vero y Piglia que la alientan y la hacen sentir que lo puede todo. Así baja de la camioneta, rápidamente toma la posta y marca con muy buen ritmo el camino que debíamos seguir para ir a esperarla. Pasamos junto a ella y no ahorramos elogios para hacerle saber todo nuestro apoyo.
En el penúltimo puesto de cambio, Andrea y Grace se adelantan para acompañar a Malena en los metros finales. La alcanzan y la escoltan hasta mí que espero por segunda vez el pase del testimonio de sus manos. Comienzo mi última etapa con buen ritmo y salgo a la ruta buscando la ciclovía que, paralela a la autopista principal, nos regrese al centro de Floripa, de donde habíamos partido 12 horas antes. Pasan los chicos en la combi, me alientan y me sacan fotos. Pero se van y mis piernas responden cada vez menos. La ansiedad por llegar y el cansancio acumulado me hacen bajar el ritmo y pensar solamente en terminar. Keko me espera para hacer la última sección. Con lo que me queda llego hasta él mientras escucho la a mis compañeros alentándome hasta el último paso y la voz de un locutor que anuncia el paso del "equipi Correraiuda de Buenos Aires" "que desde tan lejos han venido a Florianópolis". El agotamiento por el esfuerzo y el orgullo por estar allí en ese momento se mezclan en un momento único e inolvidable.
Rápido a la camioneta que se termina la competencia! Estacionamos casi en el mismo lugar que lo habíamos hecho en la largado a la madrugada. Todos nos pusimos la remera azul con la que habíamos competido, en el estado en que estuviera, y fuimos a recibir a Germán al final de la ciclovía que lo traería a la meta.
Observamos cómo iban llegando otros equipos que esperaban al último competidor y lo acompañaban corriendo todos juntos hasta el arco de llegada. Queríamos hacer lo mismo, pero Keko no llegaba. Preparamos la bandera de Correrayuda, las cámaras de fotos y nos colocamos a ambos lados de la recta final, pero Keko no llegaba. Por la ansiedad y como cábala decidí adelantarme para ir a buscarlo. Cuando lo encontré lo acompañé corriendo y le conté nuestro preparativo para el final de la carrera, pero eso lo hizo correr más rápido. Tan rápido corrió que quienes lo esperaban al costado del camino como quienes lo acompañábamos corriendo no pudimos alcanzarlo. "Keko pará!!!" "Pará loco que ya terminó" eran nuestros gritos desesperados para poder llegar todos juntos. Y así cruzamos la meta, todos corriendo desesperadamente atrás de Keko imparable que se disculpó luego diciendo que no sabía dónde culminaba la prueba.
Cruzamos el arco y nuevamente por los altavoces se escuchó el anuncio del "equipi Correraiuda de Argentina" mientras nos situábamos frente a una larga mesa para recibir las medallas. Aplausos, felicitaciones y abrazos se confundían entre nosotros bajo los gazebos decorados de carnaval que la organización había dispuesto para recibir a los equipos que terminaban.
Al ritmo de la samba, que tocaba un grupo en ese mismo lugar, subimos a unas gradas que estaban armadas a manera de podio y nos sacamos todas las fotografías posibles.
Con las medallas aún brillando en nuestro pecho y una imborrable sonrisa de satisfacción, nos miramos cómplices de saber que lo habíamos logrado. Habíamos conseguido todo lo que habíamos ido a buscar: la diversión de compartir con amigos una carrera exigente en un lugar paradisíaco.
Más tarde habría tiempo para conocer los tiempos y resultados. Finalizamos los 150 Km de competencia en 13:38 horas, a un ritmo promedio de 5,27 min/km, clasificando en el puesto 79 sobre 200 equipos inscriptos en la categoría Participacao.
Una síntesis que realmente nos llena de orgullo, porque además sabemos que lo que nunca va a figurar en ninguna estadística es lo bien que lo pasamos, cuánto nos queremos y cómo nos divertimos.
Felicitaciones a todos los Correrayuda que participaron y un Gracias muy especial a Vero, Grace, Perotti, Andrea, Dante, Gago, Malena y Keko por compartir una experiencia única e inolvidable, para el recuerdo y para el corazón.


Luli (a)Marcelo López
Florianópolis, Abril de 2006