CIRCUITO NIKE 05 – ULTIMA ETAPA MAR DE LAS PAMPAS

Fernando Tobal Nike Running Team Botanico

 

Perezoso como estuve últimamente para escribir relatos, tanto talento literario desparramado por mis compañeros funcionó como una mojadura de oreja, de modo que acá me ando relatando nuevamente otro viaje.

Viaje que la mayoría esperaba (confiésenlo pillines) hace meses, no tanto por lo deportivo, sino por la ilusión de mojarse las patas en agua salada algunos y otros (especialmente otras) para lucir un bronceado caribeño luego de largas horas de exposición a los rayos UV.

Con mis expectativas puestas dentro del primer grupo especialmente (los de las patas mojadas), preparé mi bolsito con 4 shorts de baño, dos para el sábado y dos para el domingo.

El sábado a la mañana amaneció en Baires gris y amenazante, con un pronóstico de lluvias para Capital, Gran Buenos Aires y … LA COSTA ATLANTICA, buaaaaaaaa.

Por las dudas me dejé el primer short debajo de los jeans, y partimos con mi copiloto

Pamela Fotea, quien evidentemente pertenecía al segundo grupo (los de los rayos UV)

porque lo único que le faltaba para ir a la playa directo sin escalas era el balde de plástico con la palita , el rastrillo y el colador.

Luego de un viaje sin contratiempos y tras obligada detención en el templo ubicado en el km 100 mano derecha (café con leche y medialunas), arribamos a Mar de las Pampas bajo un cielo plomizo. Luego de percatarnos que los celulares no tienen señal en medio de tanta naturaleza nos dedicamos a dar vueltas durante media hora hasta que de puro oj… , digo por casualidad, aparecimos en una playa donde había aparcado nuestro líder M.P.

Cumpliose a rajatabla la ley de Murphy que dice : “después de hacer 400 kms y dar vuelta media hora, cuando llegues a la playa comenzará a llover”.

Así fue que antes de bajarnos del auto, nos encontramos con nuestros amigos huyendo de la lluvia por el médano de la entrada a la playa con rumbo incierto. El resto del día transcurrió entre almuerzo (fideos), pool, flippers, metegol, reunión previa a la carrera,

cena (más fideos, puaj), más metegol (perdón Martín por las reiteradas humillaciones), más flippers (perdón Topo por lo mismo). Y luego de un día intenso, a la camita.

Mención especial :  propongo que el Banchero Team otorgue mención de honor a Pato y a Martín ya que mientras todos los atletas pedimos fideos, estos dos auténticos sibaritas se clavaron una suculenta milanga acompañada con una montaña de papas fritas, ambos chorreantes de aceite (la milanga y las papas, no Pato y Martín).

 

¡Ah!  Me acordé que tengo que relatar la carrera.

 

No los voy a distraer con los preparativos porque sinó esto se va a poner largo y no lo va a leer ni mi vieja.

Acá comienza la parte seria del relato, al fin y al cabo vine acá para correr (y para mojarme las patas).

8.30 a.m. estamos en la playa listos para la carrera, es un día radiante y hace bastante calor. Nos consolamos pensando en el post-carrera, especialmente los del grupo UV.

Concentrado como pocas veces, largué a los ped. , digo largué fuerte con la intención de salir lo mejor ubicado posible de la playa para cuando entremos a los senderos.

Desde este humilde lugar pido disculpas a todos los que salpiqué con mis zancadas en la orilla, y que venían esquivando el avance de las olas. Lo que pasa es que necesitaba mojarme las patas.

Una vez dejada atrás la playa comenzamos un sendero 100% arena, con algunos tramos de bosque que una vez atravesados, nos depositó en los médanos. Paisaje parecido al de Pinamar aunque más corto que el tramo de médanos del circuito Merrell, en el cual decidí pisar por donde no había huella ya que la lluvia había dejado la arena bastante firme. Superado este tramo comienza un sector donde se alternan pastizales e interminable cantidad de médanos (se empiezan a escuchar las primeras puteadas).

Y como es de esperarse ejecuto mi primera caída tropezándome con un alambre, gracias a lo cual los que venían detrás mío empezaron con el ya clásico “guarda con el alambre”. Me alegro de haber evitado tantos accidentes.

En un momento determinado (no tengo claro a qué altura de tiempo ni de kilometraje) me crucé con el héroe de la jornada :  un pibe que, manguera en mano, se dedicó a regar a todo bicho que pasaba por ahí. Si estás leyendo estas líneas sabé que TE QUIEROOOO.

Una vez bien empapado, cumplí con mi promedio histórico de 2 caídas por carrera, al pisar mal en una bajada y terminar hecho milanesa (menos mal que Martín y Pato estaban lejos).

Puesto de hidratación, mojamos la melena y seguimos por los senderos arenosos. A esta altura de la carrera empiezo a pasar unos cuantos muñecos que ya andaban con el caballo cansado, cada médano al trote, nada de caminar. Así hasta el último tramo de médanos de la carrera antes de salir a la playa en el cual pude mantener un ritmo parejo y superar algunos cuantos tipos más. Lo cual me dio fuerzas para encarar la última recta tan ansiada, por la orilla de la playa. Pero lo que no se llegaba a ver era el arco. ¿Dónde estábamos, en Mar del Plata?. Decidí no pensar en el arco y trotar a lo Forrest Gump, mientras tanto apareció el arco allá al fondo y a lo lejos (no crecía nunca el guacho).

En eso paso a 3 tipos y me pongo como loco, pero me pasan 6 a mí, así que sintonicé nuevamente a Forrest Gump. Falta poco, estoy llegando!

Lo veo a Perotti con su máquina infaltable, y una cara de preguntarse ¿qué tomó este tipo?, el grito de ¡BIEN TOBAL! fue el detonante de mi sprint final. Final que marcó a las

2.07 hs de carrera un muy buen tiempo para mí.

Lo que sigue es sorpresa para mí por la buena performance, aliento y abrazo con cada amigo que fue llegando, y como broche final AL AGUAAAAAA. Obvio que con el short que tenía puesto, por lo cual mis 4 shorts de baño volvieron a origen sin ser estrenados.

 

 

Por lo demás algunas apostillas :

-         Gracias a todos los amigos que ayudaron a que este finde sea todo de 10. No los nombro   porque como sabrán la banda es cada vez más grande, pero aquellos con quienes compartimos ya lo saben.

-         Laurita curate pronto porque aposté a tus patas para acompañar a Gaby en el cruce (y no devuelven apuestas).

-         Julito nos diste un sustito, espero que te pongas bien pronto y no hagas más locuras hermano.

-         Y por supuesto gracias al benemérito Marcelo Perotti y Vero, quienes nos preparan, educan y entretienen. ¡HASTA EL RELATO QUE VIENE!