
CIRCUITO NIKE 05 – ULTIMA ETAPA MAR DE LAS PAMPAS

Perezoso como estuve
últimamente para escribir relatos, tanto talento literario desparramado por mis
compañeros funcionó como una mojadura de oreja, de modo que acá me ando
relatando nuevamente otro viaje.
Viaje que la mayoría
esperaba (confiésenlo pillines) hace meses, no tanto por lo deportivo, sino por
la ilusión de mojarse las patas en agua salada algunos y otros (especialmente
otras) para lucir un bronceado caribeño luego de largas horas de exposición a
los rayos UV.
Con mis expectativas
puestas dentro del primer grupo especialmente (los de las patas mojadas),
preparé mi bolsito con 4 shorts de baño, dos para el sábado y dos para el
domingo.
El sábado a la mañana
amaneció en Baires gris y amenazante, con un
pronóstico de lluvias para Capital, Gran Buenos Aires y …
Por las dudas me dejé el
primer short debajo de los jeans, y partimos con mi copiloto
Pamela Fotea,
quien evidentemente pertenecía al segundo grupo (los de los rayos UV)
porque lo único que
le faltaba para ir a la playa directo sin escalas era el balde de plástico con
la palita , el rastrillo y el colador.
Luego de un viaje sin
contratiempos y tras obligada detención en el templo ubicado en el km 100 mano derecha (café con leche y medialunas),
arribamos a Mar de las Pampas bajo un cielo plomizo. Luego de percatarnos que
los celulares no tienen señal en medio de tanta naturaleza nos dedicamos a dar
vueltas durante media hora hasta que de puro oj… , digo por casualidad, aparecimos en una playa donde había
aparcado nuestro líder M.P.
Cumpliose a rajatabla
la ley de Murphy que dice :
“después de hacer 400 kms y dar vuelta media hora,
cuando llegues a la playa comenzará a llover”.
Así fue que antes de
bajarnos del auto, nos encontramos con nuestros amigos huyendo de la lluvia por
el médano de la entrada a la playa con rumbo incierto. El resto del día
transcurrió entre almuerzo (fideos), pool, flippers, metegol, reunión previa a la carrera,
cena (más fideos, puaj), más metegol (perdón Martín
por las reiteradas humillaciones), más flippers
(perdón Topo por lo mismo). Y luego de un día intenso, a la camita.
Mención especial : propongo que el Banchero
Team otorgue mención de honor a Pato y a Martín ya que mientras todos los atletas
pedimos fideos, estos dos auténticos sibaritas se clavaron una suculenta milanga acompañada con una montaña de papas fritas, ambos
chorreantes de aceite (la milanga y las papas, no
Pato y Martín).
¡Ah! Me acordé que tengo que relatar la carrera.
No los voy a distraer con
los preparativos porque sinó esto se va a poner largo
y no lo va a leer ni mi vieja.
Acá comienza la parte seria
del relato, al fin y al cabo vine acá para correr (y para mojarme las patas).
Concentrado como pocas
veces, largué a los ped…. ,
digo largué fuerte con la intención de salir lo mejor ubicado posible de la
playa para cuando entremos a los senderos.
Desde este humilde lugar
pido disculpas a todos los que salpiqué con mis zancadas en la orilla, y que
venían esquivando el avance de las olas. Lo que pasa es que necesitaba mojarme
las patas.
Una vez dejada atrás la
playa comenzamos un sendero 100% arena, con algunos tramos de bosque que una
vez atravesados, nos depositó en los médanos. Paisaje parecido al de Pinamar aunque más corto que el tramo de médanos del
circuito Merrell, en el cual decidí pisar por donde
no había huella ya que la lluvia había dejado la arena bastante firme. Superado
este tramo comienza un sector donde se alternan pastizales e interminable
cantidad de médanos (se empiezan a escuchar las primeras puteadas).
Y como es de esperarse
ejecuto mi primera caída tropezándome con un alambre, gracias a lo cual los que
venían detrás mío empezaron con el ya clásico “guarda con el alambre”. Me
alegro de haber evitado tantos accidentes.
En un momento determinado
(no tengo claro a qué altura de tiempo ni de kilometraje) me crucé con el héroe
de la jornada :
un pibe que, manguera en mano, se dedicó a regar a todo bicho que pasaba
por ahí. Si estás leyendo estas líneas sabé que TE
QUIEROOOO.
Una vez bien empapado,
cumplí con mi promedio histórico de 2 caídas por carrera, al pisar mal en una
bajada y terminar hecho milanesa (menos mal que Martín y Pato estaban lejos).
Puesto de hidratación,
mojamos la melena y seguimos por los senderos arenosos. A esta altura de la
carrera empiezo a pasar unos cuantos muñecos que ya andaban con el caballo
cansado, cada médano al trote, nada de caminar. Así hasta el último tramo de
médanos de la carrera antes de salir a la playa en el cual pude mantener un
ritmo parejo y superar algunos cuantos tipos más. Lo cual me dio fuerzas para
encarar la última recta tan ansiada, por la orilla de la playa. Pero lo que no
se llegaba a ver era el arco. ¿Dónde estábamos, en Mar del Plata?. Decidí no pensar en el arco y trotar a lo Forrest Gump, mientras tanto
apareció el arco allá al fondo y a lo lejos (no crecía nunca el guacho).
En eso paso a 3 tipos y me
pongo como loco, pero me pasan
Lo veo a Perotti con su máquina infaltable, y una cara de
preguntarse ¿qué tomó este tipo?, el grito de ¡BIEN TOBAL! fue el detonante de
mi sprint final. Final que marcó a las
2.07 hs
de carrera un muy buen tiempo para mí.
Lo que sigue es sorpresa
para mí por la buena performance, aliento y abrazo
con cada amigo que fue llegando, y como broche final AL AGUAAAAAA. Obvio que
con el short que tenía puesto, por lo cual mis 4 shorts de baño volvieron a
origen sin ser estrenados.
Por lo demás algunas apostillas :
-
Gracias a todos los amigos que ayudaron a que este finde sea todo de 10. No los nombro porque como sabrán la banda es cada vez más
grande, pero aquellos con quienes compartimos ya lo saben.
-
Laurita curate pronto
porque aposté a tus patas para acompañar a Gaby en el
cruce (y no devuelven apuestas).
-
Julito nos diste un sustito, espero que te pongas
bien pronto y no hagas más locuras hermano.
-
Y por supuesto gracias al benemérito Marcelo Perotti y Vero, quienes nos preparan, educan y entretienen.
¡HASTA EL RELATO QUE VIENE!