Ironman Florianopolis
Por Maxi Nachon
El servicio meteorológico había anunciado días fríos y lluviosos para el fin de semana. Por suerte, algunas veces se equivocan en los pronósticos y los triatletas que llegaron a Florianópolis no tendrian que sufrir mas de lo previsto. Tempranito lo pasé a buscar a Rodolfo Oliva, un amigo compatriota cordobés que vive hace unos años en Brasil y que casualmente en su Córdoba natal entrenaba con el monstruo que íbamos a ver y alentar en su defensa del título en el Ironman, Oscar Galíndez.
La batalla fue dura desde el comienzo, Oscar salió quinto del agua y empezó una lucha feroz para tratar de alcanzar al alemán Olaf Sabastchus que rápidamente se había apoderado de la punta en el ciclismo. Al cabo de la primer vuelta de 90 kms, Oscar ya había escalado a la segunda posición pero con Olaf todavía en la punta a 2 minutos y medio de distancia. La segunda vuelta fue emocionante. Los que estábamos esperando en la transición les pedíamos informaciones constantemente a la organización y la respuesta era siempre la misma: Oscar y Olaf venían cabeza a cabeza intercambiando la punta. Hasta que por fin llegaron y Oscar le sacó una leve ventaja de unos 10 metros y entró rápidamente en la carpa de corredores a prepararse para los últimos 42 kms. Así y todo, Olaf fue un poco más rápido en la transición y salió primero de la carpa. Iba firme el alemán.
Con algunas horas por delante, esperamos unos minutos más para ver como llegaban el resto de los atletas de elite y entramos en la feria a tomar unos mates con Lisa, la simpática esposa de Oscar, en el stand que vende ropa deportiva de su marca.
La hora de la emoción final iba llegando pero todavía había mucho para ver. Durante un tiempo me quedé casi hipnotizado viendo la transición de los atletas que llegaban horas atrás de los punteros y eran alentados por sus familiares y amigos.
Cuando ya estábamos con 8 horas de carrera, fuimos a tratar de conseguir lugares privilegiados para recibir a los campeones. Hasta ese momento los locutores hablaban de una lucha por el primer puesto entre Olaf primero y Oscar segundo. Aunque la verdad era que Olaf iba bastante adelante a una distancia casi inalcanzable después de tanto esfuerzo. La gente explotaba y los muchos argentinos y sus banderas no dejaron de darle un caluroso y afectivo aliento a Olaf Sabastchus que llegó con una sonrisa que no le entraba en el rostro. Clásica manito en el corredor de alfombra roja, choque los 5 Olaf y felicitaciones por la excelente carrera. Mas de 11 minutos después llegó Oscar Galíndez extenuado, pero con la fuerza de toda la hinchada que lo recibió de una forma tremenda. Los argentinos que lo quieren como argentino y los brasileros que lo adoptaron como hijo legítimo. Tercero llegó el sueco Clas Bjorling. Eduardo Sturla hizo una carrera bárbara y terminó séptimo después de mas de 8:47 horas de esfuerzo y siendo recibido por dos personas de la organización que lo llevaron directamente para la tienda médica.
Entre las mujeres, la brasilera Fernanda Keller hizo un carrerón y ganó por primera vez en Florianópolis.
Al término de la carrera, hubo espacio para algunas preguntas a los corredores de las que me quedó una frase de Oscar Galíndez al ser consultado por un periodista si estaba conforme con su segundo lugar. Yo no siento que perdí por haber llegado segundo. Completar un Ironman ya es una victoria. En un momento pensé en desistir y sin embargo tuve fuerzas para continuar y terminar la prueba.
Nos despedimos de todos,
entre ellos José Maria y Alejandra, rosarinos de la Betmax y que se prenden
en todas las carreras que pueden. En este caso fue para ver y divulgar los productos
de su empresa. Un abrazo a todos y buenas carreras.