Villa La Angostura 07

 

 

Luego de un viaje de día y medio llegamos a la Angostura y de a poco nos fuimos juntando con el resto de los correrayuda, llenando nuestras pupilas de los paisajes que nunca dejan de asombrarnos del sur argentino y nuestras panzas con los ricos platos regionales, a parte de los kilos de chocolate.

 

El sábado seguimos descansando y por la tarde nos juntamos en el hotel Panamericano de Bariloche, con el resto del clan. Escuchamos la charla, nos sacamos fotitos y arreglamos todo para el día siguiente.

 

A las 8 partimos desde La Angostura, teníamos que dejar a los corredores en Arelauquen, ni les cuento el frío que hacia, de allí llevábamos todos los autos a la base del catedral, donde terminaba la carrera y Omar nos llevaba de nuevo a la largada en Arelauquen, pero por suerte salio todo bien y pudimos llegar a la largada que estaba bajo 20 cm. de nieve.

 

Yo estaba muy desmotivado, no tenia ganas, pero estábamos ahí y teníamos que correr, apenas largamos había que empezar a subir, por lo que se forma la interminable cola, ya que si no corrías por el sendero te hundías hasta las rodillas, era todo nuevo, pero a los 20 minutos de correr por un caminito en el que no podías mantener el paso, ya que te tropezabas, se hizo un poco plomo, todo el tiempo pensaba que cuando llegara al Km. 11, puesto de hidratación, abandonaba, pero a la hora, cuando llegue ahí, me solté y empecé a pasar gente en el ascenso al catedral, el problema era que cada vez que tenias que pasar a alguno tenias que salir de la senda y te hundías hasta las .....

Casi llegando al catedral lo alcanzo a Agustín y le digo vamos que ahí esta la llegada, pero como siempre eso es un espejismo ya que cuando estas por llegar te mandan para otro lado, empezamos a subir el catedral y por suerte por el mal tiempo no nos hicieron subir mucho y empezamos a bajar tratando que los esquiadores no nos lleven por delante, hasta la plaza Reynald. Nos cambiamos, nos desencontramos, nos seguimos cambiando y por fin nos fuimos a comer algo a Bariloche.

 

A la noche los que estábamos en La Angostura nos juntamos a comer en el restaurante del Messidor a orillas del lago y festejamos el cumple de Ale Saharrea y Dani Lauri que no pudo estar presente por fuerzas mayores (los chicos se le durmieron).

 

Lunes: amanecimos con una nevada increíble, todo blanco y caía y caía nieve sin parar, con la Bubu despertamos a todos en el complejo y luego del desayuno nos fuimos todos a caminar por bahía manzano, un sueño. Tarde tranquila y de descanso.

 

Martes: mientras algunos se fueron al Bayo a esquiar, otros estábamos organizándonos para ir a las Termas de Puyehue en Chile, pero antes algunos fanáticos quisieron ir a hacer un trotecito regenerativo.

Compramos empanadas y salimos a la aventura, en 3 autos. Luego de pasar la frontera Argentina dijimos: "ahora paramos a comer las empanadas en algún lugar". Imposible, parecía un tubo, los paredones de nieve de 3 metros surgían desde el asfalto, Impresionante.

Frontera Chilena y 20km mas, llegamos a Aguas Calientes, las termas estaban al lado de un río, por lo que hacíamos un rato de agüita caliente a 38º y una zambullida en el arroyo a 6º, espectacular, nos divertimos muchísimo, pero eso no era todo, empezó a nevar y teníamos que volver.

Salimos y la ruta se empezó a poner blanca y cada vez nevaba mas, por suerte delante nuestro apareció la maquina que venia limpiando el camino, pero cuando llego a la parte mas alta paro y nos hizo señas para que siguiéramos, y ahora???????

Carlitos Guerra con la 4x4 empezó a marcar la huella, íbamos por una alfombra de merengue y el paisaje era igual, blanco, reblanco, estábamos fascinados. En una curva el Guerra móvil se empieza a ir de cola, pero por suerte lo pudo acomodar, pero yo seguí el mismo camino, pero igual pude zafar. Comenzamos a bajar y por fin llegamos a las cabañas, a bañarse y a festejar el cumple de Keko.

 

Miércoles: Algunos se tuvieron que volver y el resto nos fuimos a esquiar, al llegar a la entrada del Bayo, todo parado, se había cruzado un micro y había mucho hielo, pusimos las cadenas y a trepar, muy divertido, algunos patinaban y daban vueltas en el camino. Esquiamos todo el día, vinieron a visitarnos Quignon, Martín y los Selener y en el cerro encontramos a Juani.

 

Jueves: el equipi de esquí seguía yendo al cerro sin parar un día. Unos 9 organizamos una raqueteada.

Salimos al mediodía, nos calzamos las raquetas y a caminar hasta el mirador del Velbedere, donde luego de 1 hora de caminata y con un solcito tibio y un paisaje único, nos clavamos unos ricos sandwichitos y nuevamente salimos en busca de la cascada incayal. Nos metimos en nieve profunda que nos llegaba hasta las rodillas y unos senderos por el bosque llenos de nieve, parecía un cuento, luego de hora y media llegamos a la cascada que estaba congelada y tapada por la nieve, pero el paisaje y la experiencia valieron la pena.

Bajamos y una vez en los autos nos fuimos a la casita de la Oma a tomar chocolate caliente con una variedad de tortas caseras exquisitas. Como casi todas las noches después de comer algo rico que cocinaba Vero, nos juntábamos a tomar cafecito con chocolate y a ver los videos y contar las anécdotas del día.

 

Viernes: Esquí desde muy temprano, todos seguían con sus clases y prácticas, enloquecidos. Después de comer las lentejas mas caras del condado 26$ Juani me convenció de ir a hacer un fuera de pista, experiencia nueva para mi.

Tomamos la silla Lenga, que al entrar un gran cartel decía en negritas, “solo para expertos” llegamos arriba, pasamos una soguita y otro cartel enumeraba, de aquí en adelante la administración del cerro no se hace responsable, probables avalanchas, llevar casco, pala, vip. Posiblemente no se pueda hacer rescates, Juani a donde me trajiste. Acá no termina todo, Juani me dice que debemos subir caminando hasta la cima del Bayo y pasar del otro lado. Cargo los esquíes en la mochila y paso a paso vamos trepando, llegamos a la cima y la vista perfecta, lastima que había unas nubes en el horizonte porque desde ahí se ve el Lanin y el Tronador, sacamos fotos, filmamos, me pongo los esquíes y Juani la tabla de Snowbord, bajamos un poco por el filo y me dice acá hay que saltar, una cornisa de 2 metros para caer en la nieve honda y empezar a bajar, y bueno ya estamos acá, saltamos y caemos en un colchón de plumas, hundiéndonos hasta la cintura nos levantamos, Juani me da unas indicaciones técnicas y me largo, es como si flotaras, pero hay que tener cuidado porque los esquíes se hunden, pude bajar casi toda la pendiente lo mas bien, un poco asustado porque era todo nuevo, de repente no se como vuelo y me entierro (o ennievo) de cabeza y se me salta un esquí. Por suerte Juani lo ve y bajo esquiando en un solo esquí, ya ahí enganchamos un camino y volvimos a las pistas. Muy buena experiencia.

Hacemos algunas bajadas más con Carlitos Nasep y nos juntamos todos en la base para ir a tomar el chocolate caliente. Cena, café, charla y a preparar los bolsos que hay que regresar.

 

Como habrán notado la pasamos de maravilla, la carrera es el pretexto para pasar estos momentos inolvidables disfrutando junto a la gran familia de correrayuda.

 

Y que siga el baile.