Contadas eran las personas que hasta el viernes me habían visto llorar….
Contadas las que supieron alguna vez rozar mi alma y desnudar mis sentimientos….
Contadas las que encontraron la llave del blindaje que construí a lo largo de 30 años….
Qué fue lo que logró aquello a lo que no hubiera apostado nunca?
Qué permitió que mi blindaje cediera como una simple hoja que acepta el empuje del
viento?
Qué fuerza venció y permitió que algún pueda contarle a mis nietos….. “Una noche lloré enfrente de más de cien personas” ….?
Y aunque enormemente agradecida por el reconocimiento que se plasmó en las nominaciones y en los premios, tengo que confesar que el detonante de mis lágrimas no fueron las medallas, ni los premios, ni las felicitaciones….
Mi alma se relajó con cada uno de los incontables ABRAZOS que me regalaron. Esos abrazos que siempre me gusta dar, por considerarlos la mejor forma de demostrar, de decir, de acariciar, pero que ese día recibí de ustedes, con tanta carga de cariño sincero, de amistad, de
apoyo incondicional.
No es mucho lo que tengo para decir porque nada sería suficiente.
Simplemente GRACIAS a esos incontables que forman la familia de CORRERAYUDA, la familia que mi alma elige.
Los quiero TEYIBLEMENTE MUCHO.