MEDIA
MARATÓN (Sobredosis
de Tv.)
Toda una
semana con un fuerte estado gripal y casi sin entrenar me hizo dudar sobre la
participación en esta carrera y me tuvo con el pulgar casi luxado de tanto
hacer zapping frente a la tele. Todo
el sábado en cama y muchos antigripales después obran el milagro y el domingo
amanezco sin fiebre y sin tos. No hay más decisiones sobre las cuales optar: voy y la corro. Comienzo mis
mañanas informales ojeando el estado
del tiempo y aunque está fresco me decido por la remera de
mangas cortas. Al salir me cruzo en el camino a dos buenos
vecinos del anterior edificio: el tito y el cholo, acompañados
por una rubia que se lleva las miradas del diariero de la esquina pero con cara
de pocos amigos. Tras una corta charla me da un hidratador para que le pase a
uno de sus amigos y yo, tratando de hacerme el simpático, le pregunto: _ ¿para
quién es, linda? A lo que cortante recibo como única respuesta: _ ¡ pa´tito feo! Bué, con la promesa de vernos
tras la carrera seguimos por distintos caminos.
Al llegar a una cita más de estas fiestas populares veo la multitud de miles de
atletas y pienso “este es el show” ¿Se vivirá en
el resto del mundo de la misma manera? En
noviembre lo averiguaremos. Al primero que me encuentro
es a Atilio, luego al chileno José y después nos vamos juntando en la
salida. Ya se alinean las socias Vale
y Belu, el pincha Piccoli, Dani, Luli, Giani,
Banchero, Chispa y alguno más que se me está olvidando. Adelante, por
supuesto, arrancan los top ten
y los profesionales de siempre, más algunos intrusos que
siempre estorban en la largada.
Por ese palpitar
de las almas de los correrayuda presiento que nuestros corazones ya están carburando y
en segundos partimos a todo motor.
A los pocos metros de arrancar escucho el grito
de Charlieee!, y cuando me doy vuelta lo alcanzo a ver a Juancito Currado (-¡que
actor! Al Colón- que corrió haciéndole
el aguante a “rodilla loca” Castelo; ya llegan los primeros bocinazos de los
autos que quieren pasar por encima de los corredores, sobre todo el de uno que
pretendía sacar el auto que tenía en el garage
mientras su mujer desde la cornisa
del balcón insultaba a los cuatro vientos.
Me siento bastante liviano en el arranque (tal
vez sea una cuestión de peso perdido con
tanto germen que he perseguido en este año) pero rápidamente me noto bastante
incómodo porque una “bola de mocos” que no sale por ningún lado no me deja
respirar con facilidad (pase de factura de la semanita previa vivida).
En los 3.000 mts.lo veo a Pablito Salgado que
me banca un tirón y me pregunta a cuanto vengo _“tratá de aguantarlo” -me aconseja.
Kilómetro a kilómetro me doy cuenta que me va
costando más el inspirar y sé que la tendencia
marcará lo contrario. ¡Ponele la firma que no lo banco! En ese
momento recordé a mi alma gemela Kekín
que no podrá oficiar de amuleto de la suerte por algunas semanas ¡recuperate
pronto, hermano! Antes del km.5 lo veo a “explosión” Sirczuk que corriendo en
calle es un duro de
domar y jineteando parece reeditar tiempos no tan
lejanos.
Al traspasar el arco del km.10 sobre
Libertador se suceden los bocinazos para que algunos uniformados de nuestro ejército y los policías
en acción traten de mantener cierto orden.
En el camino me cruzaré a dos casi ángeles: Martincho Slemenson y Jaime “que espera a Claudia” para
acompañarla.
En el codo cercano a Derecho donde se comienza
a retornar, un grupito que va muy apretado hace que una de las chicas tropiece
y se vaya de cabeza al piso, y por el ritmo que llevan el que no está atento
seguro que la liga. Habrá que
continuar caiga quien caiga.
En el km.15 me sueno por enésima vez la nariz y escupo sin lograr (como en los
anteriores 15 kms.) ningún resultado que me saque ese tapón molesto. Ahí me
pasa Dani que supo mantener un ritmo lindo y parejo y llegando a los bosques lo
veo al Yiyín de oro que cual estatua espera para acompañar en los últimos kms.a
Belu. Todavía queda un camino de esperanza para poder bajar mi tiempo, así que
mejor prevenir y tratar de llegar
tranqui, con lo que, y contrario a la lógica, bajo más el ritmo.
Una voz interna no para de decirme: pero
señor, pare de sufrir, ¿por
qué mejor no se quedó a pasar la mañana en casa
en vez de venir a chupar frío,
con el estado en el que está y
sosteniendo esa lucha libre con un mar de
secreciones? Es verdad, toda la carrera fue 100%
lucha, pero acá no valen las excusas, solo se trata de disfrutar
en la medida en que se pueda.
En síntesis, entramos pegados y casi saliendo
en la misma foto Fer Vilardebó (¡que carrerón, Woodstock!) Dani “explosivo”
Sirczuk, Charlie “mocoso”Andrada y Marian
“recuperación” Castelo. Tras hidratar los veo a Luli, Gus Muñoz, Moni Hamra, Julito Kaplan-acompañado por Mr.
Nasep- Martín Orcoyen, el súper héroe Perelman, Topo, Zucchi, María Laura ( que
también acompañó), Belu and Chicha y siguen las firmas.
Vuelvo
caminando lentamente a casa, con el deber cumplido (bajé un minuto exacto mi
mejor tiempo) y preguntándome como tantas otras veces porqué llegar hasta el
punto de “jugar” con mi salud para venir a “sufrir” unos cuantos kilómetros.
Abro mi mochila y saco la ropa para abrigarme, y al tener la remera de
correrayuda en mis manos encuentro una vez más la respuesta: por amor a vos.
Con el cariño de
siempre.
Charlie.