Relato de Betina, asistente.

 

Después de leer tan lindos relatos de nuestros campeones, quería además agradecerles, el haberme permitido pasar por una experiencia tan emocionante, contándoles mis sentimientos como asistente.

El domingo cuando me desperté y vi la lluvia, debo admitir que pensé y si me quedo?, pero rápidamente, me dije no¡se lo prometí a Patri, le tengo que dar una mano; (esfuerzo que nunca hice para mí, si llovía en un día de maratón que me había anotado). Así fue como empezó mi corrida, como no lograba despertar a mi hijito, le puse medio dormido la ropa, las zapatillas e intenté lavarle los dientes dejándole mas pasta afuera de la boca que adentro; lo puse en el auto y se lo dejé al papa. Corriendo fui al encuentro de mi campeona, siguiendo los consejos de Alfredo, que según su tiempo pasaría por costanera y Salguero a las 10 y 20.

Un poco nerviosa pensando que no me dejarían pasar,  cuando llegué tuve mi primera gran alegría, ver a las chicas de correrayuda, alentando como locas, empapadas, pero con una felicidad inmensa y todas con un mismo objetivo, AYUDAR A NUESTROS CORRERAYUDA y que la meta de ellos, se convirtiera en la nuestra.

Un grupo de nosotras decidimos ir a la búsqueda de nuestros asistidos, corriendo en contra de los maratonistas a pesar de algunos  comentarios; ( chicas se confundieron de lado, ya vuelven?, etc.); pero nada nos importaba , teníamos que encontrarlos.

A los pocos metros la veo, perfecta y a un ritmo envidiable, ahí estaba Patri, entera y triunfante, ya asistida por su marido Raúl; y un poquitito más atrás el gran YIYA fielmente cuidado por Belén. Algunas se unieron a YIYA ( los Ángeles )  y Vicky y yo escoltábamos a Patri.

Durante el recorrido me pasó algo que dijo con toda razón Vicky, me olvidé de mis piernas, de mi respiración, ni me di cuenta que llevábamos más de 1hs corriendo, solo nos importaba, como respiraba Patri, si necesitaba agua, si le dolían las piernas etc. Fue recién en el Km. 35, cuando nuestra campeona comenzó a sufrir la pesadez pero firme siguió su paso. Así llegamos al puente y apareció el hado madrino de Pablo, dándole a Patricia el aliento que le faltaba para el último tramo. Empezamos a ver la cancha y la emoción ya nos embargaba, la alegría de Patri era nuestra alegría, a los 100mts de la meta, Vicky corrió para adelantarse y sacar fotos y  yo me puse de costado para ver como nuestra protegida llegaba triunfante y con los brazos levantados a su meta.

La verdad es que lo primero que vi fue a los profes, VERO Y MARCE; como siempre presentes y compartiendo la misma felicidad que Patri y después, fue tanta la emoción que tuvimos las tres que nos fundimos en un abrazo donde los sentimientos son  difíciles de expresar en palabras.

Por todo lo que me hicieron sentir quería agradecer a Patri por permitirme acompañarla un poco en semejante proeza, a los profes por estar siempre, a Vicky porque hicimos buen equipo de ayuda y a todo el grupo en general.

GRACIAS

Betina Schedrovitzky