Champagne

 

YPF San Antonio de Areco, 22 junio 2008

 

2008,

Champagne, el regreso

 

 

La previa.

¡Qué difícil se nos hizo!.

 

Hace algún tiempo habíamos convencido a Yiya de correr esta carrera los tres integrantes originales de Correrayuda Champagne, como un modo de divertirnos y de, justamente, recrear la conformación original del equipo (que completamos Carlos Nasep y yo)

Pero en las dos semanas previas  comenzamos a tener dificultades con el benjamín: un día se levanta de muy buen ánimo y nos llama o manda mensajitos de texto que dicen: ¡Vamos Champagne!, al día siguiente se contradice diciendo que no está en condiciones físicas de correrla.

Esto nos sucedió varias veces, durante varios días.

 

El día de la fiesta, apenas nos vemos lo primero que me dice es:

¡RENUNCIO!,

¡RENUNCIO!,

a lo que le contestamos que esa palabra ya no está más en nuestro vocabulario.

 

Unos días después, ya en el entrenamiento de bici (hacía un frío terrible), le pregunto a Emilio: ¿te parece que Yiya está para la YPF?, Emi contesta (no podía ser otra la respuesta): ¡ sí, por supuesto ! (después me acusaron de haber sobornado al profe).

Debo también decir que hasta se intentó corrompernos ofreciéndonos un asado, hecho tampoco  aceptado.

Marcelo, por otra parte, frente a una preocupada consulta, también expresó que nuestro amigo está en condiciones de hacerla, así que no hubo más remedio para Yiya que seguir con el entrenamiento.

Llegamos así al sábado14 de junio y, en Puerto Madero, hacemos una hora y media de canoa inflable, remando entre los docks, bajo un cielo azul espectacular, y donde damos inicio al capítulo 2008 de: “Terapia en el Dacky”, tema que él sólo, da para otro relato…

 

El domingo 15, día del padre, vemos aparecer, en esa mañana fría y soleada, a ya nuestro, en apariencia, convencido compañero, con la remera de la YPF.

Con esa certidumbre y el sabor de haber ya logrado nuestro primer objetivo, estar otra vez los tres en carrera, emprendimos el fondito dominguero, que hicimos a buen ritmo, preparándonos para Areco.

 

Lunes 16, feriado. Otro espéndido día, muy frío, la cita: la esquina de Selquet, Pampa y F. Alcorta, para hacer un fondo de bici hasta San Fernando.

En orden de llegada: el que les habla; al toque, Yiya, después Andreita Piglia y finalmente Carlitos Nasep, con su hijo adoptivo: Eugenio.

Conformado el grupo, salimos rumbo al norte, esperando que, en esa dirección, hiciera menos frío.

Pero no, las bajas temperaturas nos acompañaron todo el tiempo. Paramos en San Fernando, en un lugar que sólo podía conocer el grumete, entramos en calor con un café, otra vez hubo un desesperado intento de pasar la posta a alguno de los dos muletos, los que se negaron y así, con ese convencimiento irreversible en cuanto a los definitivos integrantes del team Champagne, emprendimos la vuelta a todo pedal, intentando llegar al pic-nic post entrenamiento de Perotti, antes de las 12.30hs., Marcelo los estaba esperando.

A esta altura de la previa, ya, con Carlos, empezamos a poder  conciliar el sueño, sabemos definitivamente, que el Ave Fénix va a estar con nosotros.

 

Champagne 2008, el regreso

 

YPF Areco,

la carrera.

 

Y llegó el día.

Pasé a buscar a Yiya a las 8 de la mañana, para llegar con tiempo a los pagos de Areco. Llegamos bien, pero con una niebla, por momentos bastante cerrada, en la ruta.

Carlos ya había pasado la noche en Areco, disfrutando del fresco de la pampa y de la compañía de Gago y Eugenio.

 

¡Qué frío que hacía!

 

Me ponía remera sobre remera y el frío, al andar con la bici, seguía pasando, lo pude solucionar recién con la cuarta capa de remeras, una sobre otra.

 

Así, entre idas y vueltas al hotel de Nasep con un café de por medio, cambiarnos, dejar todo preparado en el parque cerrado para la transición, y aprontar las bicis se hizo la hora de salida, pero no. La hora, para variar, se estiró 45 minutos.

 

Y así, con un sol que poco a poco iba entibiando esa fría mañana campestre de invierno, salimos, primero con un recorrido regulado hasta la salida de la ciudad y después ya en el campo, hacia la inmensidad del océano verde.

¡Que buen paseo!, sí un paseo porque en la bici se disfrutan los paisajes de la pampa, con subidas, bajadas, campo, caminos rurales, árboles. La vista no alcanza para abarcar todo el panorama de nuestra llanura, el sol nos calentaba y la voz de Carlitos Nasep nos alentaba, sacándonos, a los gritos, de la contemplación bucólica del paisaje:

 

¡Dale, no se queden!,

¿venís bien ahí?

¡No paren!,

¡ vamos bien!

¿cómo que quieren mear?

¡¡¡¡¡¡¡NOOOOOOO!!!!, ¡¡¡¡no se puede parar!!,

 

por suerte con Yiya coincidimos en ese momento de necesidad, y, antes que se convirtiera en urgencia, paramos a regar un alambrado, apurados por los gritos desaforados de nuestro amigo:

 

¿cómo, todavía no terminaron?

 

Otra vez sobre la bici, llega el tramo más difícil, una subida no muy empinada pero interminable, con el piso blando y el viento en contra que hace mas pesado el tramo; a esta altura ya tenemos hecha más de la mitad de la bici, y, pensando en eso y turnándonos con Yiya para seguirlo a Carlos, terminamos con lo pesado, nos acercamos al pueblo y ahí, 1 hora y 47 minutos después, terminamos la etapa, nos cambiamos, hidratamos y a correr.

 

Mis piernas habían quedado muy pesadas después de la bici y el running me costó, pero los paisajes eran espectaculares. Salimos con un tramo corriendo sobre durmientes de ferrocarril, en una vía abandonada, y después al campo, con llanuras, bosquecitos, tramos a la vera del río, cruzamos el río sobre un puente de ferrocarril, haciendo equilibrio sobre los durmientes.

En el running Carlos tira casi todo el tiempo, yo por momentos, cuando mis piernas se recuperan y Yiya nos acompañ, recuperándose a la vez de un fuerte resfrío.

Ahí nos seguimos dando cuenta de lo bien que funcionamos como equipo, ya que los roles que habían quedado fijos en un principio, empiezan a rotar: por momentos yo me soy Yiya, saludando a toda integrante femenina de la carrera, por momentos es Carlos el que toma de la mano a una dama y la lleva corriendo....

Otra vez, somos tres chicos corriendo y jugando.

 

En la inmensidad de esa llanura bañada por el sol, aparecen, casi como por arte de magia, tres caballos al lado nuestro, caminando, disfrutando del paisaje, somos nosotros tres, integrándonos a la naturaleza, contentos por estar ahí, en ese momento.

 

Llegamos, después de correr unos 13 km, a los botes, donde siempre encontramos a alguien que conoce al equipo Champagne, y nos ayuda con el equipamiento.

Nos recuperamos un poco en el tiempo muerto y ¡AL DACKY!

 

En el bote tenemos puestos fijos que nos dan los sobrenombres:

Yiya , Mascarón de Proa

Carlos, Grumete

Yo, timonel.

 

Pienso: bueno esta etapa es más tranquila, pero no.

Al relajar las piernas, empezaron los calambres como hacía mucho que no sentía, por momentos no me podía quedar sentado y tenía que estirarme hacia atrás para poder timonear.

Así y todo, disfrutando del río Areco, llegamos, bajamos, hacemos doscientos metros y ahí están nuestros amigos de Correrayuda: Vero sacando fotos, Marcelo esperándonos y,

con una medalla para cada uno:

Eugenia, Gago y Fer Tobal, ¡¡¡¡¡muy linda la llegada!!!

¡¡Gracias Amigos!!

 

Me acuerdo de Joaquín Sabina, poeta:

“....más de cien pupilas para vernos vivos...”

 

Nosotros tres nos abrazamos, disfrutando el momento, emocionados de alegría.

 

 

 

 

Epílogo:

Era difícil, hace un poco más de un año, cuando Carlos viene con la idea de formar el equipo y propone el nombre, imaginarme que Champagne nos iba a identificar tan bien.

 

Dice Wikipedia en francés:

 

Le vin de Champagne, également appelé champagne, est un vin effervescent célèbre dans le monde entier et aujourd'hui associé au luxe et aux fêtes.

Tomo lo último :

para Champagne, cada carrera es una fiesta

 

                                      

 

 

 

 

Agradecimientos:

A mis dos amigos, Carlos y José Luis, por acompañarme en esta carrera

A nuestros dos muletos, que tanto nos hicieron pata en la previa:

Andrea y Eugenio

A los profes: Marcelo y Vero

A Emilio,

Y a todos los que nos esperaron ayer, con el  frío.