Yiya

 

Cruce de los Andes 2008-

 

Escribo desde la tristeza  de que todo acabo.

Lo que fue un sueño, se convirtió en realidad y ahora es un hermoso recuerdo

Tuve la suerte de hacer tres cruces con tres fenómenos. El primero con Hernán Cabrera, el segundo con Carlos Zubiaur y este, con  Carlos Nasep.

Las tres fueron experiencias imborrables que quedaran en mi mente hasta el final, porque gracias a ellos y al resto de los correrayuda que estuvieron en   los Andes, fui una persona extremadamente feliz.

Dedico este relato a: Carlos Zubiaur, Santiago Gílges, Irma González, Iván Ibañéz, Laura Martínez, Eugenia Garmendia y a todos lo que se anotaron, y por distintas razones no pudieron ir.

Y quiero compartir las maravillosas imágenes  que nos regalo este cruce con   los que quedaron aquí, alentándonos con su cariño.

La avanzada del grupo llego el día miércoles. Algunos se alojaron en Bariloche y otros en la base del cerro Catedral, donde se iba a hacer toda la previa de la carrera. (Entrega de Kits, llenado del conteiner y la charla técnica del organizador.)

Con Carlos Nasep y Eugenio llegamos al Catedral, que nos recibió con un  día espectacular. El sol realzaba el verde intenso de las pistas de sky  asemejándose a largas alfombras que nos daban la bienvenida, marcándonos el camino hacia la cumbre de los Andes. El camino hacia la gloría.

En el hotel nos encontramos con Miriam Santos y su compañera, Enrique Eiras y Warie  con Jorge su coequiper.

Estaba cansado. El armado de la valija, que la lleve con un sobrepeso de nueve kilos (por culpa de los salamines y la tabla para la picada jajaja!.) y la ansiedad de llegar me agotaron. Todos estábamos con la misma sensación de cansancio, así que decidimos hacer pileta en el hotel mirando al cerro Catedral.( pobres de nosotros).

En el avión  venían,   las bellas “Beduinas”, Laurita Frezzotti y Gaby refuerte Vespe (que en esta carrera estaba más hermosa que nunca), el émulo de Pino Solanas Charly Andrada que con su camarita en mano capturaba toda imagen posible para su película. Agustín Di Sarli con Pedrito irradiaban felicidad en sus caras. Al llegar estaban esperando con un remís , Alvaro Estivaris , Pablo Picolli y Juan Pablo Terminiello.

Los abrazos y la alegría en el encuentro con cada compañero, vaticinaban que la íbamos a pasar muy bien.

El día Jueves al mediodía ya fueron llegando todos. Maria Delia, Paula Escot, etc, etc. Y llegó (sin desmerecer a los demás) el más importante. Nuestro Líder, nuestro profesor, nuestro compañero, nuestro amigo Perotti.

Marcelo es de una importancia vital para todos (o al menos para mí) en este tipo de carreras. Con su profesionalidad coordina y esta atento a todo lo que le pasa a cada uno de los integrantes del grupo. Con su humildad aporta el afecto, el estimulo y el compañerismo. Y por sobre todas las cosas, es importante, porque la tiene reclara…!

Por la tarde en el trajín de hacer las largas colas para las acreditaciones  y las entregas de las remeras y el chip. La familia correrayuda se estaba completando. Belén y Valeria ya andaban desparramando risas, Luli, Hernán, Keko y Antonio se compactaron entre si y eran uno en cuatro y cuatro en uno, hasta el final. El espía de Mercedes Fasano, Santiago Teddi con Cristian anotaban todo lo que comíamos. Pero Santiago, esta vez yo también anote todos los salamines que comiste (gordito).

Germán Tardiolli  andaba desatado de un lado para  otro buscando al otro Alvaro su compañero , como así también Eugenio  desesperado buscaba al hermano Marcus  que se le perdía a cada instante. Cuando llenamos los contenedores Ya estábamos casi todos , porque a Ale Peralta y Diego Pando les reprogramaron el vuelo y llegaron como a la una del día viernes.

Pero el resto ya estaban. Carli y Karina (la de los ojos de cielo), El increíble Gabriel chispita, Ale Saharrea, Marianito y su revancha, Grace, los hermanos Bianchi, los Ernestos, el uno y el otro, Agustín Allende y Pablo

(compañeros de la mañana) Paula Ucello que volvió con todo y el pariente de Eugenia, las chicas podio Anita y Sofi arrancaban miradas y suspiros entre los corredores. Nuestros Importados que le dan el toque internacional al grupo, los queridos mejicanos Delia y Joel, José el chileno rápido, Antonio el Yeneral uruguayo , el brasilero que adoptamos que no recuerdo su nombre y Horacio Cano el aguilucho que me hizo reìr mucho.

Quiero nombrarlos uno por uno, porque en este relato somos todos protagonistas, dado que esta carrera la corrimos todos juntos más allá de los tiempos. Porque hubo apoyo, solidaridad y sobre todo cero mala onda, entre los correrayuda.

Llego la charla técnica de Tagle.  Fue orientadora y como de costumbre un poco aburrida. Los que esperan leer el clásico “Tagle y la cantimplora de tu hermana” los voy a defraudar. Porque en esta oportunidad salio todo redondo y por mi parte solo tengo agradecimiento por los lugares increíbles que nos hizo atravesar en el recorrido.

Decidimos Hacer unos fideos para la cena. Marcelo cocino para siete ( es aquí cuando me refiero a la humildad, al profe no se le cae ningún anillo).

Nos acostamos temprano porque  muy temprano salían los colectivos que nos llevarían al punto de largada. Los que ya teníamos experiencia en esta lides dormimos tranquilos, los otros no. Mañana era el día “D”

 

 

 A las siete de la mañana tomamos los micros que nos llevaron a la  largada, que fue en la cabecera norte del lago Mascardi. Y ahí si, ya estábamos todos. La mayoría del grupo teníamos la mochila nueva con el logo correrayuda que nos ayudaría a identificarnos en la carrera.

Alegría, ansiedad, adrenalina contenida combatían al frío.

La foto tradicional del grupo y largada. Este año se largo en tres tandas porque Parques Nacionales no permitió la largada de novecientos corredores juntos y además a los mil metros  se entraba directamente en un angosto sendero del primer bosque. A las nueve largaron la categoría de caballeros, a las nueve y cuarto los más de ochenta y mixto y a las nueve treinta, las damas y los más de cien. (Yiya  estaba como loco de contento iba a correr junto a las mujeres , tenia material para la diversión).

El marco era imponente. El lago Mascardi como escenario, las grandes montañas observando majestuosamente como espectadoras de lujo y nosotros los corredores como actores de esta obra teatral, titulada

 “Maravilla de la Vida.

Y la maravilla comenzó al fin…! Primero largaron nuestros gallardos y valientes caballeros del grupo. Segundo largaron los príncipes con sus princesas (mixtos) y los guerreros de ochenta y tercero las doncellas con los dos poderosos longevos. Ya los correrayuda estábamos en carrera.

  Marcelo y  Cano  largaron como una tromba, rápidamente se despegaron del pelotón. Tenían que entrar primeros del grupo en el sendero  y pasar a los rezagados de los caballeros. Y así lo hicieron. Lograron una primera etapa espectacular.

 Nosotros a nuestro ritmo y con las zapatillas mojadas desde el principio

( a los veinte metros del arco tuvimos que poner los pies en el agua) salimos regulando y esperando cambiar el aire. Ya salí frenando a Carlos Nasep que parecía Perotti. Arranco a las chapas. Descubrí el secreto de Carlos… en realidad no toma efedrina, sino que se coloca cuatro pilas grandes Duracell, me di cuenta cuando estaba muy desesperado buscando el pote de medio kilo de vaselina sólida.

Que grande este Carlos, no paró nunca, siempre metió fuerza, garra y pasión. Realmente formamos un gran equipo los 2/3 champagne, que figuramos como correrayuda Los vascos.

Sorteamos la playa de arena y piedras del Mascardi, para entrar en el primer     bosque  siendo tragados a través del estrecho sendero que como una garganta, nos conducía  al corazón  mismo  de la montaña. La subida se fue haciendo dura, muy dura y re dura. Nuestra respiración se dificultaba cada vez más. Pero teníamos fuerzas. Logramos juntarnos con las Valebelu nuestro esfuerzo se convirtió en diversión. Con Belén Y Valeria tenes la risa garantizada. Belén que lo seguía a Carlos que obviamente iba adelante  le gritaba: Chiquito no vayas tan rápido, pareces un minicooper y yo que la seguia a Valeria y dos por tres la atropellaba en la bajada me decía: Pará Yiya pareces un Hummer.  Y así con paso corto y con mucho esfuerzo llegamos a la cima. Salimos a unas rocas y al dar vuelta sobre nuestras espaldas nuestra respiración se vuelve a entrecortar y no por el cansancio, sino porque veíamos allá a lo lejos, muy abajo todo el lago Mascardí  con la isla Corazón y a la altura de nuestra vista nos daba la bienvenida el majestuoso Tronador con sus picos nevados. Habíamos subido quinientos metros estábamos en la altura máxima de la etapa. Los fotógrafos de la organización estaban apostados en este maravilloso lugar para  inmortalizarnos con la imagen.

Aprendí en estas carreras, que subir es difícil, pero más difícil aún es bajar.

Comenzamos a bajar con las chicas. Yo venia muy bien. Las subidas y bajadas de las sierras de Córdoba me dieron mucha fuerza en las piernas y seguridad. En un momento dado de la bajada que era muy pronunciada, arenosa, con muchas raíces y cañas, Yiya ve dos corredoras con calzas rojas y comienza el show. Le dice cosas, les grita, les canta ese toro enamorado de las calzas, las pibas se prenden, toda la fila se engancha y pasamos un momento genial. Estimulado empiezo a bajar tipo Atilius con pasos  largos y  rápidos. Carlos me sigue. Dejamos a las BaleVelu atrás de reojo entre los árboles se ve el lago con un  fantástico color turquesa.

Llegamos a la playa  y otra vez a subir por los senderos que costean entre los pinos. Cruzamos un par de arroyos de agua cristalina y fresca donde aprovechamos a tomar unos sorbos. Ya llevamos cuatro horas de carrera y pienso que vamos muy bien no puedo creer que estemos por delante de Belén Y Valeria. Cuando pienso esto vuelvo a escuchar las voces de estas locas lindas, nos alcanzan y nos pasan  van con más mucha fuerza y  nosotros ya comenzamos a sentir el esfuerzo. En la caminata soy el más fuerte, así que le marco el paso a Carlos que viene firme. Llegamos a un río, los de la organización nos obligan  a abrazarnos y cruzar. Es muy caudaloso y muy frióooo..! el agua nos llega hasta la cintura. Ya estamos en el llano.  Caminamos porque creíamos que todavía nos faltaba como nueve Kms más o menos una hora y media más. Pensamos que esta etapa  la íbamos a hacer en seis hora. Pero el rato de caminar nos encontramos con un PC, que nos dice que faltaba mil setecientos metros. No lo podíamos creer ya estábamos, faltaba poco. Comenzamos a correr teníamos resto, pasamos un par de equipos que venían muertos. Vamos champagne gritaba Carlos. Vamos Carlitos que estás cruzando los Andes gritaba yo.

Llegamos a un puente y estaban corredores que ya habían llegado. Fuerza pibes que faltan doscientos metros nos gritan. Vamos Carlos que el arco de llegada debe estar por ahí (como  siempre  Tagle te lo esconde) y por fin lo vemos y juntos como un verdadero equipo, emocionados lo cruzamos.

El reloj marcaba 4Hs 49 minutos. Y ese fue nuestro tiempo. ¿qué tal? habíamos hecho un carrerón. Fueron 28 km aproximadamente.

 

Ya armado el campamento nos volvimos a encontrar  todos los correrayuda.

Estábamos los novecientos corredores muy apretados  carpas por doquier, y con mucho calor. Almorzamos con Carlitos, eufóricos y muy contentos.

Descansamos y luego nos metimos en el lago a refrescarnos y a aflojar con el agua los músculos.  Con Alvaro y Valeria nos dimos el gusto de nadar un poco. Fue un placer inmenso para los tres.

El campamento era puro movimiento. Un pandemonium de gente que iba y venia, y cuando te encontrabas con un correrayuda era como si te encontrarás con un familiar muy cercano, como si fuera una hermana o hermano. (El vínculo fue muy fuerte.).

Ya la primera etapa había terminado, pero faltaba aún el segundo momento más importante del día para nosotros, que era la cantina. La ansiedad hizo que se abriera media hora antes de lo estipulado. Desplegué ya el clásico mantel y a cortar salamines .todos aportaron lo suyo y nos mandamos un picnic colosal. Y como ya es costumbre cuando abrimos la cantina, generamos la envidia del resto de los corredores. Se acercaron un par de Belgas (muy simpáticos) y los invitamos a compartir nuestra mesa.

Todos estábamos muy contentos hicimos una muy buena etapa, a excepción de Miriam que se torció fiero un tobillo y lo tenia muy hinchado y estaba con mucha bronca  la pobre.

Los tiempos de todos fueron muy buenos. Ya se perfilaba que Charli y Delia iban a sorprender, que Anita  Sofía, Marcelo y Cano ya estaban en los primeros puestos.  Y todos habíamos quedado en buenas posiciones en cada una de las categorías.

La noche llego. Cenamos. Al pasar la organización el video del día, nos dimos cuenta el esfuerzo  hecho y por los maravillosos lugares que pasamos. Tagle en la charla técnica, dice que mañana serán 18km en un terreno sin mucha dificultad y que se podrá correr.

Nos fuimos a descansar. Mañana nos levantaremos a la cinco de la madrugada. Hay que entregar los conteiners antes de las siete.

Las estrellas que acompañaran nuestro sueño se dejan esconder por unas nubes amenazadoras. Mientras tanto con Carlos dormimos con la satisfacción de estar en el decimoquinto puesto en la nuestra categoría.

Mañana será un nuevo día, a roncar se ha dicho.

 

2ª Día de Cruce de los Andes 08.

 

No alcanzó a llegar la mañana, porque la madrugada nos sorprendió con agua. Alrededor de las tres y media comenzaron a caer las primeras gotas. Por suerte la lluvia nos bendigo una hora, pero fue suficiente para que me despertara y no pudiera dormir más. Mi preocupación de que mi carpa nueva aguantara la lluvia me tuvo en vilo. (la carpa resistió).

Cinco y diez, me levanto y comienzo a desinflar el colchón y enrollar la bolsa de dormir. Dejo que Carlos siga descansando un poco más

(duerme como un bebé y ronca como un beduino). Anoche ya planificamos como iba a ser el desarmado de la carpa y el llenado del contenedor. El tiempo apremia hay que entregarlo antes de las siete de la mañana y todavía es noche cerrada, lo cual dificulta mucho la tarea. Carlos se levanta,   sincronizadamente desarmamos todo en tiempo record. Desayunamos unas galletitas dulces y unos mates que nos cebaron nuestros vecinos Hernán, Luli, Keko y Antonio, y a las siete menos cuarto ya habíamos entregado el contenedor al camión. Impresionante..! Con Carlos nos complementamos en todo. Hasta en el desorden..! y a pesar  de ello fuimos muy organizados y siempre llegamos a tiempo con  el contenedor y otras obligaciones que imponía la organización.

Deambulamos una hora por el campamento, en la oscuridad que se resistía en darle paso a la luz del  día. Por momentos llovía y cuando comenzó a clarear, apareció Don frío que suavemente nos helaba.

A mi se me rompieron ayer lo lentes recetados (en realidad los pisè la p q lo parió)) y era el único paparulo que andaba en la oscuridad con los anteojos de sol (que también son recetados).

Por fin llego la largada. Se largo de acuerdo a los tiempos de clasificación.

. De  cincuenta en cincuenta.   Primero  del uno al cincuenta, segundo del cincuenta y uno al cien y así sucesivamente.

Nosotros largamos en el grupo de los trescientos, lo cual nos dio el privilegio de ver largar a casi todos nuestros compañeros. Que hermoso era reconocerlos entre el pelotón de largada y alentarlos con nuestros gritos.

Vamosss!  Lauri –Renninson. Fuerzaa..! Beduinass,  dale Gaby Bianchiii.. (otra revelación) y así largaron todos hasta que llego nuestro turno.

Carlitos (que seguía con las pilas cargadas) quiso estar en la primera línea

Era muestra oportunidad de largar primeros. Ayer terminamos 301.

Y largamos hacia Pampa Linda al pie del cerro Tronador. Salimos estilo Perotti, rápido, para la foto y ver si podíamos descontar dado que  podríamos  correr. El terreno   no fue difícil, pero tampoco muy fácil,  Leve subida constante y de entrada un par de mallines donde nos embarramos mucho, luego nos adentramos en el  sendero de un bosque.

Uno se acostumbra al paisaje. El verde intenso del pasto y de los árboles y el marrón las montañas convertían a nuestro entorno en un paisaje muy lindo. Carlos se me escapa en la fila india que se forma. Lo distingo gracias a la gorra amarilla que es la de  los “champagne” ,   hay diez corredores entre nosotros. El va como un perro de presa pasando gente.   Después me dice que no se quería despegar de Grace y Paula Escot que estaban ahí adelante.

Lo sigo como puedo pero voy ahogado, molesto, apretado, con la panza inflada (no es por los salamines, sino por los power que me tome ayer).

Aflojo, Carlos se da cuenta, me espera y hace el trabajo de equipo, me habla, me contiene, me aguanta. ( te quiero Carlossss). Para colmo de males se me salta un cristal de los anteojos y no tengo forma de arreglarlos.

Así que  también se me dificulto la visión (hoy estaba de liga).

Por suerte al ratito de este percance  salimos a un camino de ripio que nos llevo hasta el campamento. Me tranquilice ya no tenia que preocuparme por las raíces, ramas o pozos  de los sendero. Recién a la hora y diez cambio el aire y logramos un buen ritmo parejo y sólido. Comenzamos a pasar a muchos equipos. Eran todos los que me habían pasado al principio.

La subida en el ripio y el paisaje me hicieron acordar a las Sierras de Córdoba y pensaba.. si pude hacerlo allí lo puedo hacer acá que carajo.

Que impresionante, hace media hora estaba muerto, descompuesto y con la cabeza reventada y ahora estoy pila, pila ( como la canción Piti) y se lo debo a mi compañero que hizo el trabajo psicológico. Pienso…  claro si voy con un psiquiatra y que psiquiatra..! Concluyo… este que tengo al lado más que psiquiatra es un amigo. (GRACIAS CARLOS ).

Dejo constancia que este camino es en subida, con curvas y contra curvas. Y cuando  pasamos una de ellas, se nos aparece el Tronador mostrándose en todo su esplendor con sus pico nevados (que lo parió que belleza).

Llegamos  a Pampa, Linda pero no a la llegada, nos meten en un sendero de monte que tenemos que recorrer unos mil metros (insisto Tagle no te hace fácil ninguna llegada) Aquí no veo nada y el muñequito Duracell , se convierte en lazarillo y me va cantando , abajo, raíz , ojo un pozo , guarda el árbol, la rama y así me llevo hasta el arco de llegada.

Por fin llegamos con un tiempo de 2hs 12`.

Agotados no podíamos con el conteiner. Aparecieron como por arte de magia Álvaro Estivaris y Diego Renninson y se encargaron del pesado paquete para trasladarlo al campamento. Armamos la carpa rápidamente inflamos los colchones y nos desmayamos en el sueño.

Tuvimos todo el día para descansar la mañana fría y con llovizna le dio paso a una tarde calida, con tibio sol. Hicimos sociales, algunos pasearon por los alrededores y otros fueron al río, cuya agua de deshielo estaba congelada para aflojar los músculos con el frío. Nos cansamos de sacar fotos el lugar era increíble por donde uno mirase.

En los comentario pos carrera, me entero que a varios del los correrayuda les paso lo mismo que a mí. Marcelo vomito antes de largar, y a otros no pudieron correr en plenitud. Y cotejando los tiempos, los Champagne no habíamos hecho una mala etapa.

Y se abrió la cantina. Esta estuvo mejor que la de ayer  teníamos más espacio y no hacia demasiado calor. Otra vez la familia, reunida otra vez la camaradería  en su plenitud.

Cenamos  y luego la charla Técnica y el video, donde Belén, Delia y Pedrito coparon primero planos. La etapa de mañana se presento como la más dura.

Se largaría a las siete y cuarto por lo tanto  a dormir que  hay que levantarse temprano Mientras que Pedrito y Agustin ( vecinos de carpa) se sonreían, al escucharnos  a Carlos y a mí  haciendo la estrategia de carrera para la etapa final el sueño nos venció a todos

Mañana será un nuevo y bello día, llegaremos a Chile.

A roncar se ha dicho.

 

Tercer día

Cruce de los Andes 2008

 

Ultimo día de carrera, último madrugón. A las cuatro y media comenzamos a escuchar las primeras voces de los corredores que se habían levantado. Remoloneamos hasta las cinco e hicimos lo mismo. Nuevamente el desarme de carpa y el llenado del contenedor fue perfecto. Nuevamente las galletitas dulces y el mate como único desayuno. Nuevamente nuestro contenedor arriba del camión y nosotros quedamos vestidos  para la carrera. Y nuevamente chupamos el frío de la madrugada, que fue más bravo que ayer.

 Novecientas  luciérnagas corredoras esperábamos que aclarezca  para poder terminar los últimos 30km que nos separaban de Chile . Digo luciérnagas porque eso era lo que parecíamos con nuestras linternas frontales que usábamos en nuestras cabezas esperando las primeras luces del día.

Por fin la largada final…! Los primeros salieron en penumbras. Y ahí estábamos    alentando. Vamos Cuates..! Vamos Hernán Keko..! Vamos Valebeluu..! Vamos Carlos que nos toca a nosotros. Y Largamos los Champagne.

Primero fueron tres km de campo y algún que otro mallín arranque bien, me sentía entero y lo mismo le pasaba a Carlos. Llegamos a la entrada del bosque y sentimos que se nos acabo la joda, porque a partir de allí se comenzaba el ascenso Hoy la subida era más o menos 700mts. uf,uf,uf.!

Al principio se podía correr por el sendero, pero a medida que lo recorríamos, nos mostraba cada vez más su dureza. Estábamos en la aventura propiamente dicha donde  los obstáculos cada  vez, eran más poderosos. Por momentos corríamos a escasos centímetros de los barrancos, que  a mi se me hacían como precipicios. Las raíces se agrandaban y las cañas se clavaban en las zapatillas, los arroyos  y zanjas eran muy profundos y los pasábamos por los troncos convertidos en puentes naturales.  Queríamos aventura acá teníamos aventura. Habíamos dejado la base del monte tronador  para ir hacia el verdadero paso de las nubes. Los que saben decían que  estábamos pasando   por detrás del Tronador. Nuevamente la belleza de este bosque selvático  me subyuga.

Esta primera parte de carrera para los champagne fue muy importante.

Nos prendimos detrás de un flaquito que venia con dos chicas a muy buen ritmo, el flaco marcaba el paso y nosotros tratábamos de no perderlo.

Veníamos  sorteando escollos y pasando gente. Ibamos rápido.

Pasamos a un corredor que se había quebrado al caerse en el barranco.

Feo muy feo el momento. Quinientos metros por delante la vemos a Paulita Escot sentada con un fuerte dolor  acompañada por Grace, paramos unos instantes la situación estaba controlada.

Seguimos,   nos encontramos a Clarita que  se volvía porque tenía un esguince. El terreno estaba pasando facturas. Las torceduras y los esguinces de muchos corredores reflejaban lo difícil que se estaba poniendo. El desnivel de la subida se hace muy pronunciado, nuestros bastones comienzan a tener su utilidad. Punto de apoyo con el bastón, paso lento y firme, respiración agitada y el corazón a parche batiente, era nuestra realidad.

 Paramos unos minutos en un claro a tomar los geles y a comer el mix de nueces y castañas, pero fundamentalmente a recuperar el aire.

Vemos que todos en la fila india se mueven  lentamente. Pareciera que los bellos y esbeltos árboles nos guían por el sendero hacia las nubes.

Recuperados arrancamos .Ya llevamos un par de horas. En un momento dado se me para el reloj y suena la alarma. A muchos le paso lo mismo. El delirante de Eugenio me quiso hacer creer que había  pasado un OVNI ( a papá mono con banana verde, andaaa .!). El sendero va desapareciendo los árboles quedan atrás, el terreno cambia notoriamente, el cielo esta muy cerca, seguimos subiendo hasta que de pronto…. La madre naturaleza nos vuelve a maravillar.

Llegamos a la cima y sobre nuestra izquierda, vemos más alto aun, al Tronador con sus  picos nevados  y como largas cintas, bajan las aguas del deshielo por un gran cañadón  de  rocas y piedras.

El momento es increíble, escuchar el ruido del agua que desciende por ese inmenso zanjón de rocas de quinientos metros de profundidad. Las pétreas paredes de las montañas que veíamos enfrente,   el vuelo de dos cóndores que pasaban y nosotros ahí arriba es, indescriptible.

Joel y Delia me comentaron que justo, cuando ellos pasaban hubo un desprendimiento y sintieron al cerro Tronar. Que hermoso..!

Ahora si. Habíamos llegado al paso de las nubes. Y otra vez los fotógrafos estaban para inmortalizarnos con la imagen nuevamente.

No pude detenerme mucho, porque como ya saben, Carlitos no para y yo no logre encontrarle el botón de stop. Así que comenzó el descenso. Aquí la bajada se hizo difícil por las rocas y piedras, bajamos, bajamos, bajamos y nos dábamos cuenta de lo mucho que habíamos subido. Ibamos en la fila india (y obviamente Yiya hablando con todo el mundo) adelante iba un grupo de seis o siete equipos no se  de que team eran. Cada dos minutos una corredora que se ve que era la líder, gritaba estamos todos?  siii..! contestaban  . Se habían puesto muy pesados.

Por suerte pasamos  al lado de un río y ellos se quedaron a tomar agua.

Y yo que también quería parar , intente nuevamente encontrar el stop de Carlos y encontré el guiño..! Duracell  prendió guiño a la derecha y  nos metimos en un nuevo bosque. (Sin parar un minuto. la p q lo pario)

Y este bosque fue muy especial.  Caminamos un largo  trecho, solos  en silencio. Los árboles parecían cobijarnos y yo sentía mucha paz.

Mi sensibilidad estaba a flor de piel, sentía que estábamos en un bosque encantado, mágico.  Carlos rompe el silencio y dice, que paz que hay, que mágico es todo esto.   Mi emoción se desata, conmovido  por lo que estábamos viviendo.

Nos alcanza una pareja de mixto y me pongo a hablar y como soy fácil de palabras, le cuento mi vida, la de Carlos y la de todos los correrayuda. jajajaaa.!

En  medio de la charla escuchamos  adelante  por la vegetación,Yiyaa, Yiyaa.

Nos preguntamos  quien seria?

(Les comento a los que no saben o nunca hicieron este tipo de carreras, que cuando vamos por los senderos, muchas veces la vegetación es muy espesa y uno  piensa que va o se quedo solo, pero no es así porque a los cinco o diez metros,  va alguien   por delante o por detrás y uno no lo ve.  ).

No juntamos con ese grupo que me gritaba y sorpresa..! Eran Luli, Antonio, Germán, Alvaro, Hernán y Keko. No lo podíamos creer.! Salimos cuatro minutos después y los alcanzamos..! Para nosotros fue un gran estimulo, era una clara señal de que veníamos muy bien. Tiramos con los chicos un buen rato. Fue muy divertido el encuentro (al menos para los champagne) Yiya estaba como cuando vio a las chicas de las calzas rojas el primer día. .Se tiraba de cabeza por debajo de los árboles. Para alcanzar a Hernán, su querido amigo y embromarlo un poco, se mando por el barro a todo lo que da, pasando a Luli y a Germán.

Entre que unos estaban contentos y otros estaban algo serios, el ritmo cobro mucha fuerza. Nosotros, no nos queríamos desprendernos de ellos y ellos se querían desprender de nosotros, jajajajaja..!

Quiero hacer un alto en el relato para otorgar un premio:

Es para Alvaro  Reppeto… Porque, lo que Germán rompió  gritándole Alvarooo, Alvaroo en esos veinte minutos que estuvimos juntos fue tremendo. Los chicos me dijeron que fue así toda la carrera,

AsÍ que Alvaro te otorgo los huevos de oro por la paciencia.

Bueno más allá de estás chanzas. Todos estábamos muy contentos de habernos encontrado. Los chicos pusieron quinta a fondo y  se fueron para adelante nuevamente

Otra vez solos por el  camino en descenso. Ya más de cinco horas (sin parar) . Nos dirigíamos hacia el lago Frías. Intuía que estábamos cerca al lago. Las montañas ahora la veíamos desde abajo. Vamos Carlos que estás cruzando los andes le grito a mi compañero. El encuentro con los chicos nos gasto un poco y sentíamos ya el cansancio, pero seguiamos firmes y sobre todo con buen humor.

 

 

 

Nos pasan dos chicas  que casualmente las conocimos en la cola de la cena de anoche. Le digo que un poco más adelante va un grupo con las mochilas correrayuda. Y les pido que cuando los pasen les digan que son amigas de Yiya y que les manda saludos.(  Así se ponen nerviosos jijiji).

Nos pasan otras dos, a estas no les digo nada. Perooooo……. una de ellas me dice: somos la de las calzas rojas del otro día. Aaaaahhh, pillinas, pillinas, les gusto eso del toro enamorado. Terminamos la bajada hacia el lago con este equipo llamado solo Ladies en la charla  nos enteramos que nuestras Beduinas son famosas por sus tiempos en la Merrel, y que tenemos amigos comunes entre los corredores. Por fin vemos el lago vemos los colectivos, y detrás de ellos ya están Laurita Frezzotti, Gaby  y Juan Pablo, nos saludan  y encaramos los últimos tres Km de subida.

Dura, muy dura no damos más. Solo Laides se adelantan, pero las alcanzamos, Ya no hablamos se trata de subir con el último esfuerzo. Apuro el paso y piso con la poca fuerza que me queda. Vienen bajando corredores que ya llegaron y nos alientan. Vamoss que falta poco. Yo se que no es asi, que falta mucho. La subida es muy pronunciada. No puedo parar porque si  paro me caigo. Sigo,  doblo el torso hacia delante, me apoyo en los Bastones  alargo las pisadas. Faltan cuatro curvas nos gritan.

Carlos esta pegado atrás mío. Las laides  se quedaron   Vamos Carlitos que falta poco que en cualquier momento aparece el arco. Tagle nunca te la hace fácil, lo conozco, esta vez no me va a ganar tengo fuerzas todavía.

Vammoooossss Carlos  ahí esta Chile ..!  Ahí esta el arco de llegada,..!

Vamosssssss! Carlitos..! Cruzamoss Los Andesssssssss..!

 

LLEGAMOSSSSSSSSSSSS.!

 

Nos robaron la emoción de la llegada porque rápidamente, nos dieron la medalla, nos sacaron el chip y nos metieron en un colectivo que estaba saliendo para el puerto (nos ahorramos los 3 km de bajada).

Pero al subir al colectivo la alegría estallo. Nos encontramos con los chicos. Luli, keko .Hernán. Antonio, Alvaro y el querido Germán

Carlos desbordado  de  alegría. Comenzó a cantar:

Correrayuda la puta que lo parió..!

y nosotros lo seguimos

Correrayuda la puta que lo parió..!

Correayuda la puta que lo parió..!

 

Ahora si nos abrazamos lo Champagne con toda la emoción.

Me abrazo con Hernán y lloramos juntos con este pibe que nos hicimos muy amigos, aquí en los correrayuda.

keko otro grande me abraza.

Carlos cruzamos los Andes…!

  Veo la felicidad  de mis compañeros por haber terminado la carrera y yo   a pleno, porque estoy con Hernán mi compañero de mi primer cruce y con Carlos mi compañero de este cruce y   me acuerdo del Vasco Zubiaur mi compañero del segundo cruce  que  no pudo venir, pero que estuvo con el nombre del equipo.

Estoy Feliz, Muy Feliz

Mientras tanto,  dentro de mi cabeza, Yiya se pelea con José Luis y le dice,

Che gordito ¿no te estarás  pasando para el otro bando?  Terminaste con muchos machos abrazado… El año que viene cruzamos los Andes con un mixto

Cierro los ojos me sonrío y pienso

Ojetivo cumplido

Que venga la que sigue

 

Fin

 

Agradecimientos:

A Carlos Nasep.. Gracias a él pude hacer este espectacular cruce

A mi mujer y  a mi hija por el aliento y el poyo. Las quiero.

A Marcelo Perotti y Verónica Pasquette por abrirme el camino de estas carreras increíbles.

A los correrayuda Andes 2008 por  los cuatro días de convivencia fantástica que pase junto a ustedes.

Y todos los correrayuda por el cariño que me brindan siempre.

 

 Los  quiero

 

José Luis alias Yiya el tri andino