YPF con Champagne

Luján, 25 de marzo 2007

 

Día del triple debut:

Mi primera carrera donde se combinan tres actividades distintas, correr, bici y remo.

Mi primera carrera en equipo.

Mi primera YPF.

 

Desde hace unos tres meses, empecé a entrenar bici, alentado por algunos de mis entusiastas e incorregibles compañeros de Correrayuda (que no voy nombrar porque sé que son muy humildes), incondicionales del Buff, que estuvieron en Marruecos y cuyas iniciales son C y E.

Y así, con mi bici nueva, empecé  a entrenar con Emilio, por lo menos, una vez a la semana.

Me terminó de convencer y por supuesto, a entusiasmar, la definitiva conformación del equipo: Yiya, Carlos Nasep y el que esto escribe, ya que con esos dos compañeros estaba asegurada la diversión y una buena carrera.

 

Y así fue, empezamos con los entrenamientos y, llegado el momento de probar los botes, ahí fuimos, a intentar manejarlos, o dirigirlos, o mejor dicho aún, a lograr que siguieran una dirección lo más parecida a una recta posible. Durante la primera media hora la recta se convirtió en círculos de distinto diámetro a lo largo del dock donde está la escuela de remo, pero después, poco a poco, logramos enderezar el rumbo y tomar cierto ritmo. Completamos los entrenamientos con dos veces más (sábado y domingo) el fin de semana pasado. Mientras hacíamos los entrenamientos pensamos en distintas estrategias de carrera para lograr que nuestro equipo fuera reconocido del modo más amplio posible.

Creo que lo logramos.

Obsequiamos una botella de champagne al que entregaba los botes en Puerto Madero, le pedimos a Tagle que hiciera una nueva categoría ( más de 150), ya que nos dimos cuenta que sumamos 167 y 120 es una categoría que nos queda chica.

En los botes fueron surgiendo distintos apodos, con nuestro Benjamín que es además, el mascarón de proa, y nuestro grumete, y yo como timonel, remamos con todas nuestras fuerzas para llegar a destino, pensando que estábamos en una competencia para ser elegidos como el “Gondolieri del año “ en Venecia.

 

El día de la carrera, nos encontramos en nuestra esquina, para salir rumbo a Luján a las 8.00hs. Ya en la ruta nos empezaron a pasar bicicletas, ( aunque colgadas de los autos), preanunciando cual iba a ser nuestra suerte en la carrera.

 

En Santa Helena nos fuimos encontrando con muchos correrayuda que no corrían y que fueron a alentar y compartir la carrera con los que la hicimos, ¡GRACIAS A TODOS!!!!!.

 

Y largamos.

 

A correr por el campo, por los senderos, por la tierra, por el pasto. Íbamos tranquilos, la carrera recién empezaba y el calor ya se hacía sentir. Pero la disfrutamos y mucho. Saber que teníamos amigos en la llegada en cada transición nos alentaba para la foto, ¡Perdón!, para seguir entusiasmándonos con la carrera.

 

Salimos con las bicis. Me gustó muchísimo ese tramo, aunque fue muy duro. Esas sensaciones de velocidad, de atravesar el campo, bosquecitos, orillas de lagunas, en bici, son simplemente extraordinarias.

Tuvimos una pinchadura que nos atrasó un poco, ya que habíamos faltado a Cámaras I, pero lo logramos, y, a pesar de alguna desazón, llegamos más o menos enteros, a la siguiente transición, rumbo al remo.

(a mí se me acalambraron los dos cuádriceps al bajarme de la bici, pero con la voz de Yiya que gritaba desaforadamente: ¡CAMINÁ, CAMINÁ!, logré levantarme y hacer justamente eso, caminar.). ¡Gracias Yiya!!!.

 

Corriendo y a la vez recuperándonos de a  poco, llegamos a los botes, donde tuvimos que esperar como 20 minutos, a pesar de haber sido reconocidos con nuestro nombre de equipo por las multitudes que esperaban su turno.

 

Hicimos el recorrido en el bote inflable, pasando a algunos y siendo pasados por otros, y llegamos al muelle desde donde fuimos hasta la meta, corriendo los últimos metros de la mano con nuestro querido profe.

Nos esperaban todas nuestras admiradoras y admiradores de correrayuda, que coreaban nuestro nombre y nos daban aliento para la llegada.

 

Fue una carrera magnífica, donde no importó haber llegado, cómodos, en el último lugar de nuestra categoría. Ahora sabemos que tenemos mucho por mejorar.

 

Me divertí muchísimo. Armamos un equipo extraordinario que recién empieza.

Sabemos que lo mejor está por venir.

 

Agradecimientos:

 

Ante todo a mis dos compañeros de aventura:

Carlos y Yiya, sin ellos lo nuestro no hubiera sido posible.

 

Por supuesto a los profes, Marcelo y Vero.

 

A nuestro profe de bici, Emilio.

 

A Alfred, por sus consejos sobre la carrera, sobre el remo y muchos más.

 

A Eugenio, por ayudar a matarnos de risa en Puerto Madero.

 

A todos los que nos acompañaron, cada uno a su manera, en esta carrera.

 

Un gran abrazo.

 

Carlos Selener