TALAMPAYA
Talampaya me sonaba al oído como algo lejano,
algo así como un lugar turístico en una alejada provincia del noroeste de
nuestro país.
En el año 2003 leo en una pagina de
corredores, un relato de una carrera de
aventuras hecha en ese lugar. El que relataba la experiencia era una atleta llamado Marcelo Perotti , que aunque era un ilustre desconocido para mí
ya se había ganado mi admiración .
Quede conmovido por el relato y por la belleza del paisaje.
Quizás fue este, ( el relato) el que me convirtió en un asiduo lector de la pagina llamada
correrayuda.
La carrera dejo de hacerse hasta
este año. Cuatro años después
Cuatro años pasaron de aquella
lectura y yo me encuentro en el auto del
aquel atleta, hoy mi querido Marcelo Perotti
yendo a Talampaya a correr la carrera de aventura.
Como me iba a perder semejante oportunidad.
Hace un par de meses , después de un fondo dominguero y mate de por medio ,
escucho a Fer Tobal comentar que se volvía a hacer Talampaya. Yo voy…! dije.
Rápidamente conseguí compañero. Carlos Nasep, se
engancho enseguida.
Los
de la partida fueron : Marcelo el profe
Perotti - Eugenio el anfitrión Buligyn, Fernando tetra Tobal - Marcelo porta teta Gago, Hernán torito Cabrera - Julio cocinero Corzo,
Eugenia princesita talampayera Garmendia
- Joel cuate Sandoval., Yiya mudito Oyarzabal -Carlos pinchazo Nasep. Acompañados todos, por
El grupo partió a media mañana del jueves en caravana
con cuatro autos. El de Marcelo
y el de Eugenia llevaron porta bicis acarreando tres bicicletas cada uno, el
resto llevaban las bicis dentro de sus autos.
El viaje se hizo en dos etapas dado que hubo que recorrer mil cuatrocientos
Kilómetros.
Eugenio ofreció un lugar que tiene su familia en Córdoba, para pasar
La lluvia nos acompaño todo el viaje, que se hizo muy largo por cierto.
Llegamos con noche cerrada llena de relámpagos
Al llegar nos llevamos una sorpresa mayúscula. El lugar donde nos
hospedó Eugenio era nada menos, que unas de las estancias
Jesuíticas del siglo XVll que tiene Cordoba. La historia nos cayo encima.
La silueta iluminada por los relámpagos
de una Iglesia nos dio la bienvenida.
Eugenio convertido en anfitrión de
lujo nos indicaba las habitaciones en las que íbamos a dormir. Nosotros lo
seguíamos facinados, recorriendo las galerías, observando
los muebles de antaño y también bromeando con chistes de terror. Tobal y Julio estaban a sus anchas jaraneándolo al pobre Gaguin. Tal es así que lo dejaron encerrado en el baño a
obscuras y adentro del convento. Fue
salvado por Eugenio.
Era tal la historia que se respiraba que por ejemplo: Eugenia durmió en la
cama donde había pernoctado el Coronel Pringues. Yiya
y Nasep durmieron en la habitación de un par de
obispos famosos. Julio fue a parar al campanario donde estuvo el jorobado de Notre Dame de visita en nuestro país y Los Perottis durmieron en la habitación de la madre superiora.
El resto fue a dormir a la casa de
los padres de Eugenio fuera del convento.
Cenamos en el pueblito de cuatro o cinco casas que rodea a
nos recibió con uno fideos caseros riquísimos. Nuestro anfitrión divertido,
contaba historias misteriosas sobre el convento con personajes como el rengo…. etc etc,
Para asustar a la doncella del
grupo. Pero por las caras, no era
Eugenia la que se asustaba, sino que
algún que otro chamacote estaba con sus ojillos desorbitados por lo que
escuchaba.
Cena mediante, con el cansancio a cuestas y con la lluvia y truenos de
compañía, nos fuimos todos a descansar.
El día viernes amaneció sin lluvia y
lentamente el cielo se fue limpiando de
las molestas nubes para dar paso al sol que con su luz, nos dio la verdadera
dimensión en donde estábamos.
Estábamos en un lugar bellísimo, mágico.
Los colores…!, el verde intenso del pasto de los jardines y de los árboles,
el blanco de las paredes de las galerías, el rojo rojizo de las baldosas bien
cuidadas de la época y conjuntamente con el arullo de
las palomas y el cotorreo de las cotorras, daba la sensación de que en
cualquier momento aparecería algún jesuita.
Desayunamos en el cuarto que le toco
a Eugenia, al lado de la cama de Príngles y rodeados
de unas sillas mecedoras que enamoraron a Verónica.
Eugenio estaba eufórico, se
convirtió en guía turístico y nos llevo en visita guiada a recorrer todo el
convento.
El medio día nos sorprendió. La
segunda etapa de seiscientos kilómetros nos esperaba. Proseguimos nuestro viaje
hacia Talampaya.
Nuestra estancia en
Recorridos los primeros ciento ochenta kilómetros y tuvimos el único
momento feo , de zozobra, en todo el viaje.
Con Marcelo veníamos delante de
La bicicleta más dañada fue
El grupo funcionó rápidamente. Nos reacomodamos, desarmamos las bicis y las
metieron en los autos de Tobal, Eugenia y Eugenio que
ya venían cargados ( todavía no se como lo hicieron pero lo hicieron) Joel vino
al auto de Marcelo.
Esta etapa, también se hizo larga . Queríamos llegar. Arribamos a
Por fin llegamos a eso de las seis de la tarde, el cartel de Parque
nacional de Talampaya nos daba la bienvenida y no muy
lejos se veían los grandes paredones. La atracción del parque y nuestro
desafío.
Estábamos jugados con el Tiempo. Hubo que armar las carpas rápidamente,
armamos el gazebo de correrayuda. Joel pudo
solucionar el problema de la rueda, gracias a unos bicicletereos
que fueron de asistentes y a hacer
clientes para la próxima carreras.
Los que se encontraron con un problema fueron Nasep,
Yiya y Eugenio. El colchón de Nasep
era de una plaza y media., Entonces los tres inflados no entraban en la carpa.
El bendito colchón de plaza y media no lo podían inflar hasta que lo
llevaron a la bicletería , mientras tanto Yiya inauguro su cantina en Talampaya
cortando salamines.
Volvieron con el colchón desinflado. Ya las risas del resto del grupo eran
descomunales. Los tres pelados que parecían los tres chiflados se la pasaron
inflando y desinflando colchones. Hasta que como era de esperar, el de Nasep se pinchooooo..!
Cenamos y fuimos a la charla donde Tagle nos dio la bienvenida y nos
anuncio que el circuito de mañana serian de diecinueve kilómetros en bicicleta
sobre el lecho de un río seco hasta llegar a
Con un poco de frío, con el cielo encapotado de estrellas relucientes y con
algunos ronquidos como canción de cuna nos fuimos a dormir y descansar para el
gran día.
El de la largada.
Talampaya el gran día.
Y el gran día de la carrera llegó. Amaneció
fresco pero con sol.. El campamento comenzó a desperezarse lentamente. Tuvimos
un poco de tiempo, ya que teníamos que
estar a las diez de la mañana en el punto de largada que estaba a trece Km del campamento base. Nos levantamos alrededor de las
ocho horas. A pesar de ser un solo grupo
estábamos divididos en tres sub grupos, por el tema de la comida .
Estábamos agrupados así: Los Perottis, Fer Tobal y
Gago que también es como KeKo más bueno que el
Power Gel. --- El segundo
grupo por Julio, Hernán, Yiya y Nasep--- y el tercer grupo
por Eugenia, Eugenio y Joel. Que entre
los Eugenio/as no podía articular palabra el pobre cuate
. Eugenia se destapo como una gran
propaladora de palabras.
Nuestra doncella , nuestra princesita Talampayera , se destaco por el
ímpetu, fuerza, coraje y vigor
que puso en los dos días de carrera y también por todo lo que habloooo..! jajaja.! estaba feliz
Es increíble, en estas carreras en vez
de adelgazar, siempre engordo. ( Mercedes Fassano no
leas esto por favor). Mira si te viera Fassano, le
voy a contar a Fassano fueron frases que se
escucharon a menudo ( para quien no conocen a Mercedes , es nuestra
Nutricionista). La excitación, la adrenalina contenida nos hacia comer.
Íbamos a hacer un gran esfuerzo y nos
llenamos de reservas caloricas.
Yiya quería llevar
un salamín pero lo persuadieron en que
llevara una banana.
El grupo Champagne llevo además de
bebidas hidratantes, cuatro botellas de vino y una caja de Champagne. Los Profes Marcelo
y Verónica azorados no lo podían creer.
Partimos Hacia el punto de Largada con las
bicis cargadas en los autos.
Allí nos encontramos con Andrés Basso otro correrayuda que corría con un amigo.
En los Arcos, Verónica
cámara en mano nos saco varias fotos para inmortalizar el tan ansiado
momento de
Con Carlos nos quedamos atrás, porque éramos más de doscientas veinte bicicletas largando por un camino de tierra arenosa colorada y en
bajada.
Llego la cuenta a cero y largamos. Y partimos con mi querido Carlos Nasep, hacia el gran desafío. El equipo Champagne 111 años,
los más veteranos, con el número 69 ya
estaba pedaleando por un sendero de
tierra colorada entreverados en la cola del pelotón,
hacía las profundidades menos
conocidas de Talampaya.
El árido camino serpentea por la estepa
desolada, donde millones de años atrás fue un verdadero bosque tropical , con
grandes lagunas y una nutrida fauna.
Ahí estamos los correrayuda en plena
carrera. Con ritmos distintos pero con un objetivo común: Llegar y disfrutar
esta exigente competencia.
Llegamos al lecho seco del río llamado
Guabo y comienza la joda .es como si fuera un gran autopista de arena , blanda,
floja donde las bicis se hunden y no se
puede pedalear..
Más o menos
Tagle había dicho que fuéramos por la
huella, que no saliéramos de ella, dado que si salías era seguro que pinchabas.
Y teniendo en cuenta los antecedentes de mi compañero el Rey del Pinchazo,
hicimos caso. Fuimos por ella tratando de evitar los arbustos y ramas caídas
que tenían espinas de 4 o
Con Carlos íbamos bien, tranquilos,
nuestro plan era no matarnos, el día era largo y nos esperaba otro mañana. El
sol comenzaba apretar y el calor se hacia sentir. Teniamos
equipos por delante , pero también unos cuantos atrás. No íbamos últimos lo
cual nos estimulaba. A lo lejos veíamos una formación geológica rojiza. Una de
torre con una especie de sombrero,
conocida por mi en la fotos y ahora la tenia allí en forma real.
Estaba muy contento , feliz de estar ahí.. De repente vemos a dos que
viene en sentido contrario volando , como si los estuvieran persiguiendo
Eugenio le grita a Marcelo entonces
tenemos tiempo para descansar. Dale, Dale dice Marcelo y lo lleva al flacuchin de Yenka flameando como
una bandera.
Arrancamos con el ruuning.
Once km de misterio nos esperan. Los que vuelven nos
dicen, es fantástico, hermoso. Veo que
vuelven maravillados. De repente escuchamos
Vamos Champagne todavía es Julio con Hernán que pasan a la inversa . Detrás de ellos vienen
Eugenia y Joel y Gago. Fer Tobal
se retrazo sacándose la arena de las zapatillas.
Que sensación hermosa y estimulante a
la vez , es ver a nuestros compañeros ya de regreso. Al principio más allá de
los correrayuda nada llama la atención .
Carlos se va quedando , yo me siento bien fuerte y comienzo a marcarle el
ritmo, vamos en un leve ascenso. Al llegar al punto más alto se abre entre
nosotros un inesperado cráter al ras del suelo y ahí esta nuestra buscada
Ciudad Perdida.
Sorprendido por el paisaje, saco mi
cámara y comienzo a sacar alguna fotos , ya Carlitos
me alcanzo. Justo estaba unos de los fotógrafos de la prensa acreditada en la
carrera , le pido que nos saque fotos . Este es un momento único no se si lo
repetiré y quiero tener imágenes que documenten que estuvimos aquí y de paso
recuperar un poco las fuerzas.
A nuestros pies la imagen es
fantástica. Vemos un laberinto de recintos de piedras y de arena que se
asemejan a restos de una ciudad. Vemos
una pirámide casi perfecta. Descendemos hacia una especie de laberinto rocoso y
guiados por las cintas que señalan el
camino y atravesamos recorriendo las
entrañas de este capricho maravilloso de
la naturaleza.
Nuevamente la cintas marcan que tenemos
que subir. Subimos cual escaladores unos setenta metros por las rocas , con
mucho cuidado ya que algunas están sueltas y nos podemos caer. Llegamos a la
cima y me emociono por lo que estoy
viviendo. Se lo digo a Carlos y el también se emociona. Imposible ante tanta
belleza no conmoverse.
Emprendemos la retirada en busca de las
bicis, 5km nos separan de ellas pero
esta vez es en descenso. Quiero aclarar
que siempre estuvimos sobre
Nos encontramos con nuestras
bicicletas. Se nos acerca un camarografo, nos filma y
nos reportea bromeo le digo que esta reporteando a los más viejitos de
Volvemos. Vamos todavía que ya tenemos
más de mitad de
Nuevamente a desandar por el río seco.
Vamos que es todo bajada. No me había percatado de todo lo que subimos para
llegar hasta aquí.
Lo que parecía fácil se hizo difícil.
La arena estaba muy blanda y la bici se
me clavaba en la arena y no podía pedalear.
El peso de mi cuerpo se iba para
adelante y eso hacia que la bici se enterrara. Comence a fastidiarme. Mientras tanto Carlos no se
enterraba tanto e iba por delante de mío. Tratamos de buscar las partes más
firmes , encontramos un tramos que se podía pedalear y arrancamos , vamos
rápido pasamos a un equipo que dìcen que les parecía
que nos habíamos desviado del cauce que estábamos perdidos. Y tenian razón nos desviamos hacia la izquierda que estaba
más dura la arena y nos fuimos más de un km con perdón de la expresión al carajo. Hicimos más de dos km (
sigo pidiendo perdón) al pedo.
Volvimos al cauce del río.
Carlos se había recuperado notablemente. Era
ahora él , que estaba tirando y
alentando Yo estaba muy fastidiado
porque no podía pedalear. Cada diez metros me bajaba y caminaba, la arena me la estaba haciendo muy difícil. Empecé a
tener mucha sed, tomaba liquido pero seguía con sed, la boca la tenía reseca. Empecé a deshidratarme.
Carlitos totalmente
recuperado se puso el equipo al hombro y
me llevo con vamos Jose Luis
, vamos que ya esta , vamos que ya lo tenemos. Hasta la salida del lecho seco
del río.
Ya con tierra firme recorrimos los tres km finales con un viento que se empecino en hacernos más
dura nuestra llegada al arco.
Emocionados nos fundimos en un abrazo.
Champagne cumplió la primera etapa del
recorrido. en 6,33hs dejando seis equipos atrás.
Pensando (y deseando) que nuestros
compañeros estarían en el campamento, almorzando y descansando. , caminamos
hasta la ruta para ver si alguien de la organización nos lleve al campamento.
Al llegar nuevamente mis ojos estallan en lágrimas, al
ver que los correrayuda estaban todos esperándonos (algunos más de dos
horas, en pleno calor y con un pedazo de
queso solamente para comer), para recibirnos como si hubiéramos ganado la
carrera.
Ese gesto vale más que mil medallas .
Ese gesto hace que me sienta orgulloso de ser un correrayuda.
Llegamos al campamento .ya era muy
tarde para cocinar el almuerzo .Algunos comieron en la cantina de la
organización, otros en
Nuestro Gazebo no resistió al viento se voló y lo
tuvimos que desarmar.
Pronto llego la cena . El cocinero
Corzo se mando unos deliciosos fideos a los cuatro
Quesos.
Fuimos a
Mientras que el viento acariciaba los sobretechos
de las carpas, nosotros derrumbados por el cansancio nos fuimos a dormir.
Continúa
Talampaya el final
Cuando dicen que una imagen vale más
que mil palabras, Tienen razón.
Las bicicletas quedaron en la noche, todas juntas, apoyadas entre si, conteniéndose para lograr
un justo equilibrio para no caerse.
Justamente ese fue el espíritu que
reino en el grupo. Hubo una gran armonía, contención y apoyo mutuo entre todos.
Cinco y cuarto de la madrugada aún de noche, del día domingo, con
bastante frío el campamento comienza a
despertarse. Algunos remolonearon hasta
último momento y otros con sus delicados
vozarrones fueron despertando a los demás.
Nuestro Líder fue el primero en estar
listo. Su experiencia en estas lides, hacía que
siempre fuera el primero en estar
presto. Pero sin faltar a la verdad, más allá de su experiencia,
también se debió que a diferencia de
nosotros, el tenia su asistente personal su inseparable Bubu que lo cuido y atendió en todo momento. ( que
vivo así cualquiera).
Cuando
nosotros andábamos buscando, perdidos
en la oscuridad la ropa para
vestirnos y hacer el desayuno, Marcelo tuvo un gran gesto profesional.
Se encargo de revisar una por una las
cubiertas de todas las bicicletas y
descubrió que dos estaban medias desinfladas y que una podría tener
una espinita.
Mientras que me peleaba con Carlos y Eugenio
para ver quien era el primero en salir de la carpa, pensaba que no fuera la
mía, que no fuera
Y como podrán imaginar, una, era del
rey del pinchazo y la otra de Gago o de Eugenia no me acuerdo muy bien.
No tuvimos tiempo .Un desayuno rápido y al punto de largada. La etapa de hoy es de
11km de running , 17Km de bicicleta
Todos fuimos caminando, llevando nuestras
bicis, de acuerdo al consejo de Marcelo.
Nos aconsejo en que fuéramos de esta
manera así no cansaríamos a nuestros músculos antes de largar que por cierto no
nos dolían en absoluto.
Lo que si dolían eran los golpes en las piernas por las caídas
de las bicicletas en el día de ayer. La mayoría se cayó mucho, porque al ir con trabas no hacían tiempo para
destrabar el pie y patapufete al suelo. Perdí la cuenta de la cantidad de
veces que Carlos fue al suelo.
Cuerpo y bicicleta eran uno. Estoy en condiciones de asegurar que además de ser
un tipazo, es irrompible el chiquitito. Por suerte yo
tenía pedal con punteras y me caí solamente tres veces y volví con pocos moretones.
Llegamos a la largada y lo que no
quería escuchar lo escuche. La rueda de mi coequiper
estaba pinchada. Mientras que Tagle apuraba a todo el mundo para que se
colocara debajo de los arcos para largar ,
El equipo 69 estábamos sacando la rueda y cambiando la cámara . Aún
en el parque cerrado escuchamos la cuenta regresiva 10,9,8,7, le digo a Carlos
dejemos todo así, que seguimos después del running. Habíamos alcanzado a inflar
la rueda solo restaba colocarla. Uf…! que momento monumento.
Monumento , monumento era donde
estábamos . Impresionante, casi indscriptible en
donde nos hallábamos, estábamos
rodeados de los inmensos e imponentes
paredones de Talampaya con más de ciento setenta metros de alto.
Salimos a correr y yo en la
desesperación me olvide de sacarme el casco. Carlos con un grito me avisa. Le pido a un muchacho de la organización que
me lo lleve a la bicicleta 69. Largamos últimos cola de perro. Estábamos tan
excitados que logramos alcanzar a los de atrás, rápidamente.
Nos tranquilizamos y empezamos a disfrutar de
la belleza que nos rodeaba. De los paredones sobresalían aristas rocosas que se asemejaban a
grandes figuras humanas. Tuve la
sensación de ser Pulgarcito o Gulliver en el país de
los gigantes y que corríamos sobre los pies de una gran corte monárquica.
(Después Marcelo me comento que a ese lugar lo llaman los apóstoles)
Mientras que el clima era benévolo,(
Estuvo nublado y fresco todo el tiempo. Hasta hubo una leve llovizna.) nosotros
habíamos recuperado varias posiciones. Pasamos a Andres
Basso (el otro correrayuda que había ido con un
amigo) y mas o menos veinte equipos habían quedado atrás. ¿Que tal ?. Ya
volvían los primeros y nuevamente a
contar para saber como vendrían Marcelo
e Eugenio, dieciséis, diecisiete ,Dieciochoooo..!
pasan los dos. Alegría nuevamente ,.
Entre el pelotón que los seguía , venían muy fuerte, el torito Hernán seguido
por Julito y detrás como una tromba Eugenia que llevaba a Joel como chico para el colegio. Y
un poco más atrás Gago y Fer Tobal..
Al llegar al retome que era dentro de un gran cañadón, me doy cuenta en que no
estábamos muy lejos de estos dos.
En la vuelta volvimos pasar por esas
figuras, cinceladas a través del tiempo por ese gran gigante que es el viento.
Veníamos muy bien con resto. solo
teníamos que llegar , terminar de inflar la rueda colocarla y emprender la
etapa de la bici.
Nuevamente nos pasan a la inversa
nuestros compañeros pero ahora. En bicicleta , nos gritan nos alientan
nuestros queridos amigos.
Llegamos con 1, 14 hs hicimos un carrerón.
En el parque cerrado, estaban las bicicletas de más de veinte equipos
esperando.
Nos dirigimos en busca de las nuestras
y terminar de inflar y colocar
Salimos por fin del parque cerrado y
por los nervios y el apuro, a los
doscientos metros Carlos me grita. Me olvide el casco. jajajajaTuvo que
volver y buscarlo.
Nuevamente en carrera entramos en el
cauce del río seco.
El paisaje igual que ayer una gran
estepa desolada, pero el grado de dificultad era mucho mayor. Había tramos muy largos de mucha arena suelta. Carlos
nuevamente guiando al equipo y yo subiendo y bajando de la bici a las puteadas.
Más de dos horas y media para llegar al
gran cañón. Me preguntaba si lo hubiéramos hecho corriendo a lo mejor hacíamos
el mismo tiempo.
Vimos pasar a nuestros compañeros de
vuelta por última vez y llegamos por fin el cañónnnn.!
Llegamos junto a un equipo de
mujeres ( Que raro Yiya).
Estas chicas resultaron ser las periodistas del programa Sal de Aventura. Y cuando dejamos las bicis
le piden a los de la organización de volver con ellos . Estos le contestan que
no hay problemas porque somos los últimos. Que los equipos que venían detrás
nuestro que eran 7 u 8 los habían parado
y hecho volver, porque venían muy lejos.
Empezamos a correr hasta el cañon que
era como una especie de cuña dentro de
la montaña.
Los que volvían nos decían que era
corto.
Cuando vamos en la bici, en el cauce
del río,parece que vamos solos . pero cuando aparecen
estos retomes y ves a los que pegan la
vuelta nos damos cuenta que no estamos tan alejados de los demás.
El caminito al cañon
( otra maravilla) es un subidita un poco exigente. El camino se va
angostando y la paredes se acercan entre
si, a poco menos de tres metros. Por primera vez vemos agua. E s una pequeña vertiente que baja por el camino. Por fin el retome y a bajar y buscar las bicis. Nuevamente cuando vamos a
pata, soy yo el que tira. Cuando llegamos al parque me agarra una sensación de
soledad. Las únicas dos bicicletas que están son las nuestras.
Nos pregunta si estamos bien. Claro que
si contestamos. Le digo a Carlos rajemos antes que nos carguen en la camioneta
con las periodistas.
Y salimos hacia
Y no nos caímos carajo..!
No aflojamos carajo…!
Salimos de la parte fea y por fin pudimos
pedalear firme.
La vuelta era una linda bajada. Con Carlos en la delantera pasamos a tres
equipos.
Los paredones se iban agrandando.
Llegar a ellos significaba que se terminaba el cauce seco y entramos a tierra
más firme.
Vamooooos ..! salimos
del río. Estamos en busca de la llegada vamossss que
ya esta . Estamos contentos gritamos felices vamos juntitos con nuestras bicis
que aguantaron que no se pincharon . Grito de alegría Talampaya
..! Telaempomamos!
Carlos se ríe.
Los Arcos blancos de la llegada que
ahora son más hermosos que estos grandes paredones están ahí nomàs . Vamooos Caaaaarloooos..! Vamos Yiyaaaa..!
Nos bajamos de las bici y pasamos el
bendito arco de llegada corriendo.
lLlegamos, llegamos..!.
Lo hicimos lo hicimos..! Nos aplauden, nos felicitan, nos dan
Cumplimos
Seguimos de largo hasta el campamento
esta vez hacemos los 3km en bici . Tenemos fuerzas. Carlos se cae por enésima
vez. Nos reímos a carcajadas estamos felices.
En el campamento nos reciben con
vítores como si hubiéramos ganado la carrera.
Claro que sí. Carlos y Yo ganamos
nuestra propia carrera.
Todos están felices.
Eugenia, Joel. Hernán, Julio, Fer Tobal, Gago, Eugenio, Marcelo
y Verónica. Por la carrera que hizo cada uno y por estos días maravillosos..
Nos fuimos de Talampaya.
De regreso a Córdoba en el auto de Marcelo y con la imagen de esos paredones,
pienso en este relato. Tantas imágenes, sensaciones y vivencias compartidas, y tengo idea de que voy a poner. Una cosa
clara tengo. Que es el final.
Que como siempre digo:
OBJETIVO
CUMPLIDO
QUE VENGA
(pero que sea cortita)
Agradecimientos:
A Carlos Nasep, por compartir esta experiencia
fantástica
A Eugenio Buligyn, por su hospitalidad en Córdoba
A Los Perottis
Pasquette, por el entrenamiento y por el cariño
A Hernán .Julio, Tobal, Gago, Eugenia y Joel,.
por el hermoso grupo que armaron.
A Emilio y Anita por el entrenamiento en bici.
A mi mujer y a mi hija por bancarme esta pasión.
A los bicicleteros
de Milenium. Por salvarnos con la rueda.
A Tagle por la organización y el hermoso lugar de la carrera.
Y a todos los correrayuda por el cariño que siempre me brindan
Los quiero
Yiya ( el corrió en Talampaya)
Continua