TALAMPAYA

 

 

Talampaya me sonaba al oído como algo lejano, algo así como un lugar turístico en una alejada provincia del noroeste de nuestro país.

En el año 2003   leo en una pagina de corredores,  un relato de una carrera de aventuras hecha en ese lugar. El que relataba la experiencia era   una atleta llamado Marcelo Perotti ,  que aunque era un ilustre desconocido para mí ya se había ganado mi admiración .   Quede conmovido por el relato y por la belleza del paisaje.

Quizás fue este, ( el relato) el que me convirtió en  un asiduo lector de la pagina llamada correrayuda.

La carrera  dejo de hacerse hasta este año. Cuatro años después

Cuatro  años pasaron de aquella lectura y yo me encuentro  en el auto del aquel atleta, hoy mi querido Marcelo Perotti  yendo a Talampaya  a correr la carrera de aventura.

Como me iba a perder semejante oportunidad.

Hace un par de meses , después de un fondo dominguero y mate de por medio , escucho a Fer Tobal  comentar que se   volvía a hacer Talampaya.  Yo voy…! dije.

Rápidamente conseguí compañero. Carlos Nasep, se engancho enseguida.

 Los  de la partida fueron : Marcelo el profe Perotti - Eugenio el anfitrión Buligyn, Fernando tetra Tobal - Marcelo porta teta Gago, Hernán torito Cabrera - Julio cocinero Corzo, Eugenia princesita talampayera Garmendia - Joel cuate Sandoval., Yiya  mudito Oyarzabal  -Carlos pinchazo Nasep.  Acompañados todos, por la Reina de los correrayuda , la profe Vero Buba Pasquette que fue en calidad de fotógrafa.

El grupo partió   a  media mañana del jueves  en caravana  con cuatro autos.   El de Marcelo y el de Eugenia llevaron porta bicis acarreando tres bicicletas cada uno, el resto llevaban las bicis dentro de sus autos.

El viaje se hizo en dos etapas dado que hubo que recorrer mil cuatrocientos Kilómetros.

Eugenio ofreció un lugar que tiene su familia en Córdoba, para pasar la noche. No dió muchas precisiones. Sabíamos que era un poco después de Jesús María y que había sido un convento o algo así.

La lluvia nos acompaño todo el viaje, que se hizo muy largo por cierto. Llegamos con noche cerrada llena de relámpagos

Al llegar nos llevamos una sorpresa mayúscula. El lugar donde nos hospedó  Eugenio era   nada menos, que unas de las estancias Jesuíticas del siglo XVll que tiene Cordoba. La historia nos cayo encima.

La silueta iluminada por los relámpagos  de una Iglesia nos dio la bienvenida.

Eugenio convertido en  anfitrión de lujo nos indicaba las habitaciones en las que íbamos a dormir. Nosotros lo seguíamos facinados, recorriendo las galerías, observando los muebles de antaño y también bromeando con chistes de terror. Tobal y Julio estaban a sus anchas jaraneándolo al pobre Gaguin. Tal es así que lo dejaron encerrado en el baño a obscuras  y adentro del convento. Fue salvado por Eugenio.

Era tal la historia que se respiraba que por ejemplo: Eugenia durmió en la cama donde había pernoctado el Coronel Pringues. Yiya y Nasep durmieron en la habitación de un par de obispos famosos. Julio fue a parar al campanario donde estuvo el jorobado de Notre Dame de visita en nuestro país y Los Perottis durmieron en la habitación de la madre superiora.

El resto fue a dormir  a la casa de los padres de Eugenio fuera del convento.

 

 

Cenamos en el pueblito de cuatro o cinco casas que rodea a la Iglesia. El lugar era la despensa    o almacén atendido por Marita que ante el pedido de Eugenio

nos recibió con uno fideos caseros riquísimos. Nuestro anfitrión divertido, contaba historias misteriosas sobre el convento con personajes como el rengo…. etc etc,

 Para asustar a la doncella del grupo.  Pero por las caras, no era Eugenia la que se asustaba, sino que   algún que otro chamacote estaba con sus ojillos desorbitados por lo que escuchaba.

Cena mediante, con el cansancio a cuestas y con la lluvia y truenos de compañía, nos fuimos todos a descansar.

 El día viernes amaneció sin lluvia y lentamente el cielo se fue limpiando  de las molestas nubes para dar paso al sol que con su luz, nos dio la verdadera dimensión en donde estábamos.

Estábamos en un lugar bellísimo, mágico.

Los colores…!, el verde intenso del pasto de los jardines y de los árboles, el blanco de las paredes de las galerías, el rojo rojizo de las baldosas bien cuidadas de la época y conjuntamente con el arullo de las palomas y el cotorreo de las cotorras, daba la sensación de que en cualquier momento aparecería algún jesuita.

Desayunamos en el cuarto  que le toco a Eugenia, al lado de la cama de Príngles y rodeados de unas sillas mecedoras que enamoraron a Verónica.

Eugenio estaba eufórico,  se convirtió en guía turístico y nos llevo en visita guiada a recorrer todo el convento.

El medio día nos sorprendió.  La segunda etapa de seiscientos kilómetros nos esperaba. Proseguimos nuestro viaje hacia Talampaya.

Nuestra estancia en la “Estancia Jesuítica Santa Catalina” fue maravillosa. Un buen presagio de que la íbamos a pasar muy bien en nuestra aventura.

Recorridos los primeros ciento ochenta kilómetros y tuvimos el único momento feo , de zozobra, en todo el viaje.

Con Marcelo veníamos delante de la caravana. Obviamente el líder guiaba al convoy de autos. Pasamos un puente que tenía dos imperceptibles lomos de burros, que hicieron que el auto diera un salto importante. El Porta bici nuestro soporto el chubasco. Pero no fue así con el de Eugenia.  Al subir y bajar dos veces seguidas, el chicotazo del golpe fue tan fuerte que se cortaron las correas que sujetaban la parte  superior del porta. Por ende, las bicis quedaron arrastrandose en el asfalto con los dos soportes lateralesque no se rompieron.

La bicicleta más dañada fue la de Joel. Cubierta, cámara y sobre todo la llanta destrozadas. Por suerte las otras dos no tuvieron problemas.

El grupo funcionó rápidamente. Nos reacomodamos, desarmamos las bicis y las metieron en los autos de Tobal, Eugenia y Eugenio que ya venían cargados ( todavía no se como lo hicieron pero lo hicieron) Joel vino al auto de Marcelo.

Esta etapa, también se hizo larga . Queríamos llegar. Arribamos a La Rioja a los pagos  del “Carlitos” y  para no desentonar, en todos los puestos camineros nos pararon y nos coimearon. Que para la Coca , que para el café o la yerba no dejaron títere con cabeza.

Por fin llegamos a eso de las seis de la tarde, el cartel de Parque nacional de Talampaya nos daba la bienvenida y no muy lejos se veían los grandes paredones. La atracción del parque y nuestro desafío.

Estábamos jugados con el Tiempo. Hubo que armar las carpas rápidamente, armamos el gazebo de correrayuda. Joel pudo solucionar el problema de la rueda, gracias a unos bicicletereos que fueron de  asistentes y a hacer clientes para la próxima  carreras. 

Los que se encontraron con un problema fueron Nasep, Yiya y Eugenio. El colchón de Nasep era de una plaza y media., Entonces los tres inflados no entraban en la carpa.

El bendito colchón de plaza y media no lo podían inflar hasta que lo llevaron a la bicletería , mientras tanto Yiya inauguro su cantina en Talampaya cortando salamines.

Volvieron con el colchón desinflado. Ya las risas del resto del grupo eran descomunales. Los tres pelados que parecían los tres chiflados se la pasaron inflando y desinflando colchones. Hasta que como era de esperar, el de Nasep se pinchooooo..!

Cenamos y fuimos a la charla donde Tagle nos dio la bienvenida y nos anuncio que el circuito de mañana serian de diecinueve kilómetros en bicicleta sobre el lecho de un río seco hasta llegar a la Ciudad Perdida, allí haríamos once ruunning y de vuelta otros diecinueve km, volviendo sobre el lecho del río seco con la bicicleta

Con un poco de frío, con el cielo encapotado de estrellas relucientes y con algunos ronquidos como canción de cuna nos fuimos a dormir y descansar para el gran día.

El de la largada.

 

Talampaya el gran día.

 

 

 

 Y el gran día de la carrera llegó. Amaneció fresco pero con sol.. El campamento comenzó a desperezarse lentamente. Tuvimos un poco de tiempo, ya  que teníamos que estar a las diez de la mañana en el punto de largada que estaba a trece Km del campamento base. Nos levantamos alrededor de las ocho horas.  A pesar de ser un solo grupo estábamos divididos en tres sub grupos,  por el tema de la  comida .

Estábamos agrupados así: Los Perottis,  Fer Tobal    y  Gago que también es como KeKo más bueno que el Power Gel. --- El segundo grupo  por Julio, Hernán, Yiya y Nasep--- y el tercer grupo por   Eugenia, Eugenio y Joel. Que entre los Eugenio/as no podía articular palabra el pobre cuate

. Eugenia se destapo como una gran propaladora de palabras.

Nuestra doncella , nuestra princesita Talampayera , se destaco por  el  ímpetu, fuerza, coraje y   vigor que puso en los dos días de carrera y también por todo lo que habloooo..! jajaja.! estaba feliz la vasquita. Yiya el otro mudo le decía ante la cargada de los demás ., déjalos  que  critiquen, esto nos pasa a los que tenemos un amplio y rico vocabulario y lo expresamos libremente. Mientras comía unas ricas tostadas con dulce de leche que había llevado Hernán.

Es increíble, en estas carreras en vez de adelgazar, siempre engordo. ( Mercedes Fassano no leas esto por favor). Mira si te viera Fassano, le voy a contar a Fassano fueron frases que se escucharon a menudo ( para quien no conocen a Mercedes , es nuestra Nutricionista). La excitación, la adrenalina contenida nos hacia comer.

Íbamos a hacer un gran esfuerzo y nos llenamos de reservas  caloricas.

Yiya quería llevar un salamín pero lo persuadieron  en que llevara una banana.

El grupo Champagne llevo además de bebidas hidratantes, cuatro botellas de vino y una caja de Champagne.  Los Profes Marcelo y Verónica azorados no lo podían creer.

 Partimos Hacia el punto de Largada con las bicis cargadas en los autos.

Allí nos encontramos con Andrés Basso otro correrayuda que corría con un amigo.

En los Arcos,  Verónica  cámara en mano nos saco varias fotos para inmortalizar el tan ansiado momento de la largada. Y como si fuera un hada madrina, con un hermoso beso y abrazo nos deseo mucha suerte a todos. Lo mismo hicimos entre todos, beso, abrazo y deseo de una buena carrera.

Con Carlos nos quedamos  atrás, porque éramos más  de doscientas veinte bicicletas largando  por un camino de tierra arenosa colorada y en bajada.

Llego la cuenta a cero y largamos.  Y partimos con mi querido Carlos Nasep, hacia el gran desafío. El equipo Champagne 111 años, los más veteranos, con el número 69  ya estaba pedaleando por  un sendero de tierra colorada entreverados en la cola del pelotón,

  hacía las  profundidades menos conocidas de Talampaya.

El árido camino serpentea por la estepa desolada, donde millones de años atrás fue un verdadero bosque tropical , con grandes lagunas y una nutrida fauna.

Ahí estamos los correrayuda en plena carrera. Con ritmos distintos pero con un objetivo común: Llegar y disfrutar esta exigente competencia.

Llegamos al lecho seco del río llamado Guabo y comienza la joda .es como si fuera un gran autopista de arena , blanda, floja  donde las bicis se hunden y no se puede pedalear..

Más o menos 17 km tortuosos  tuvimos que desandar para llegar a la Ciudad  Perdida.

Tagle había dicho que fuéramos por la huella, que no saliéramos de ella, dado que si salías era seguro que pinchabas. Y teniendo en cuenta los antecedentes de mi compañero el Rey del Pinchazo, hicimos caso. Fuimos por ella tratando de evitar los arbustos y ramas caídas que tenían espinas de 4 o 5 cm de largo. Por momentos  caminamos largos trechos porque era imposible para nosotros pedalear.

Con Carlos íbamos bien, tranquilos, nuestro plan era no matarnos, el día era largo y nos esperaba otro mañana. El sol comenzaba apretar y el calor se hacia sentir. Teniamos equipos por delante , pero también unos cuantos atrás. No íbamos últimos lo cual nos estimulaba. A lo lejos veíamos una formación geológica rojiza.  Una  de torre con una  especie de sombrero, conocida por mi en la fotos y ahora la tenia allí en forma real.

Estaba muy contento , feliz  de estar ahí.. De repente vemos a dos que viene en sentido contrario volando , como si los estuvieran persiguiendo la policia. Carlos dice , esos son los primeros. No, no puede ser si solo llevamos 1,30 hs no pueden haber llegado , corrido los 11km y estar ya volviendo , le discuto  a Nasep. Me persuado cuando veo a los segundos pasar . Que bárbaro como pasan. Van en el aire como si no hubiera nada de arena. Increíble. Entre que vamos contando los van volviendo, llegamos para dejar las bicis, en eso que nos estamos sacando los cascos , pasan Marcelo y Eugenio alegría descomunal al verlos entre los primeros. Les grito miren que van entre los primeros 15,

Eugenio le grita a Marcelo entonces tenemos tiempo para descansar. Dale, Dale dice Marcelo y lo lleva al flacuchin de Yenka flameando como una bandera.

Arrancamos con el ruuning. Once km de misterio nos esperan. Los que vuelven nos dicen, es  fantástico, hermoso. Veo que vuelven maravillados. De repente escuchamos  Vamos Champagne todavía es Julio con Hernán que  pasan a la inversa . Detrás de ellos vienen Eugenia y Joel y Gago. Fer Tobal se retrazo sacándose la arena de las zapatillas.

Que sensación hermosa y estimulante a la vez , es ver a nuestros compañeros ya de regreso. Al principio más allá de los correrayuda  nada llama la atención . Carlos se va quedando , yo me siento bien fuerte y comienzo a marcarle el ritmo, vamos en un leve ascenso. Al llegar al punto más alto se abre entre nosotros un inesperado cráter al ras del suelo y ahí esta nuestra buscada Ciudad Perdida.

Sorprendido por el paisaje, saco mi cámara y comienzo a sacar alguna fotos , ya Carlitos me alcanzo. Justo estaba unos de los fotógrafos de la prensa acreditada en la carrera , le pido que nos saque fotos . Este es un momento único no se si lo repetiré y quiero tener imágenes que documenten que estuvimos aquí y de paso recuperar un poco las fuerzas.

A nuestros pies la imagen es fantástica. Vemos un laberinto de recintos de piedras y de arena que se asemejan a restos de una ciudad.  Vemos una pirámide casi perfecta. Descendemos hacia una especie de laberinto rocoso y guiados por las cintas que señalan  el camino y  atravesamos recorriendo las entrañas  de este capricho maravilloso de la naturaleza.

Nuevamente la cintas marcan que tenemos que subir. Subimos cual escaladores unos setenta metros por las rocas , con mucho cuidado ya que algunas están sueltas y nos podemos caer. Llegamos a la cima  y me emociono por lo que estoy viviendo. Se lo digo a Carlos y el también se emociona. Imposible ante tanta belleza no conmoverse.

Emprendemos la retirada en busca de las bicis, 5km nos separan de ellas  pero esta vez es en descenso. Quiero aclarar  que siempre estuvimos sobre la arena. Carlos se vuelve a quedar. Yo me siento fuerte, bien . Lo espero trato de animarlo, hace mucho calor ya hace tres horas que estamos andando bajo el sol y son como las dos de la tarde más  o menos .Por suerte Hay viento que nos refresca un poco.

Nos encontramos con nuestras bicicletas. Se nos acerca un camarografo, nos filma y nos reportea bromeo le digo que esta reporteando a los más viejitos de la carrera. Me pregunta por la ciudad perdida y me vuelvo a emocionar y no puedo hablar más y sigue Carlos con el reportaje.

Volvemos. Vamos todavía que ya tenemos más de mitad de la carrera. Hecha

Nuevamente a desandar por el río seco. Vamos que es todo bajada. No me había percatado de todo lo que subimos para llegar hasta aquí.

Lo que parecía fácil se hizo difícil.

La arena estaba muy blanda y la bici se me clavaba en la arena y no podía pedalear.

El peso de mi cuerpo se iba para adelante y eso hacia que la bici se enterrara. Comence  a fastidiarme. Mientras tanto Carlos no se enterraba tanto e iba por delante de mío. Tratamos de buscar las partes más firmes , encontramos un tramos que se podía pedalear y arrancamos , vamos rápido pasamos a un equipo que dìcen que les parecía que nos habíamos desviado del cauce que estábamos perdidos. Y tenian razón nos desviamos hacia la izquierda que estaba más dura la arena y nos fuimos más de un km  con perdón de la expresión al carajo. Hicimos más de dos km ( sigo pidiendo perdón) al pedo.

Volvimos al cauce del río.

 Carlos se había recuperado notablemente. Era ahora él ,  que estaba tirando y alentando   Yo estaba muy fastidiado porque no podía pedalear. Cada diez metros me bajaba y caminaba, la arena  me la estaba haciendo muy difícil. Empecé a tener mucha sed, tomaba liquido pero seguía con sed, la boca  la tenía reseca. Empecé a deshidratarme.

Carlitos totalmente recuperado se puso el equipo al hombro y  me llevo con vamos Jose Luis , vamos que ya esta , vamos que ya lo tenemos. Hasta la salida del lecho seco del río.

 Ya con tierra firme recorrimos los tres km finales con un viento que se empecino en hacernos más dura nuestra llegada al arco.   Emocionados nos fundimos en un abrazo.

Champagne cumplió la primera etapa del recorrido. en 6,33hs dejando seis equipos atrás.

Pensando (y deseando) que nuestros compañeros estarían en el campamento, almorzando y descansando. , caminamos hasta la ruta para ver si alguien de la organización nos lleve al campamento.

Al llegar  nuevamente mis ojos estallan en lágrimas, al ver que los correrayuda estaban todos esperándonos (algunos más de dos horas,  en pleno calor y con un pedazo de queso solamente para comer), para recibirnos como si hubiéramos ganado la carrera.

Ese gesto vale más que mil medallas . Ese gesto hace que me sienta orgulloso de ser un correrayuda.

 

Llegamos al campamento .ya era muy tarde para cocinar el almuerzo .Algunos comieron en la cantina de la organización, otros en la de Yiya. Con Carlos tuvimos la suerte de no pinchar pero la mayoría sí. Julito oficio como emparchador de cámaras , hasta el colchón de Nasep emparcho. Llevamos las bicis a Treek  para que las  revisaran y les hicieran un pequeño service y quedaran en condiciones para mañana. Así se paso la tarde . El trajín fue muy intenso, se hizo noche rápidamente, Todos estábamos muy contentos por la carrera que hicimos y por las bellezas naturales que conocimos.

Nuestro Gazebo no resistió al viento se voló y lo tuvimos que desarmar. 

Pronto llego la cena .  El cocinero Corzo se mando unos deliciosos fideos a los cuatro

Quesos.

Fuimos a la charla Tecnica de Tagle y el panorama para mañana era :14km de running y 35km de bici.. Se larga a las siete de la mañana .Marcelo propuso levantarnos a las cinco y cuarto de la mañana.

Mientras que el viento acariciaba los sobretechos de las carpas, nosotros derrumbados por el cansancio nos fuimos a dormir.

Continúa

 

Talampaya el final

 

Cuando dicen que una imagen vale más que mil palabras, Tienen razón.

Las bicicletas quedaron  en la noche, todas juntas,  apoyadas entre si, conteniéndose para lograr un justo equilibrio para no caerse. 

Justamente ese fue el espíritu que reino en el grupo. Hubo una gran armonía, contención y apoyo mutuo entre todos.

 Cinco y cuarto de la  madrugada aún de noche, del día domingo, con bastante frío  el campamento comienza a despertarse. Algunos remolonearon  hasta último momento y otros con sus  delicados vozarrones fueron despertando a los demás.

Nuestro Líder fue el primero en estar listo. Su experiencia en estas lides, hacía que siempre fuera el primero en estar  presto.  Pero sin faltar  a la verdad, más allá de su experiencia, también  se debió que a diferencia de nosotros, el tenia su asistente personal su inseparable Bubu  que lo cuido y atendió en todo momento. ( que vivo así cualquiera).

 Cuando   nosotros andábamos buscando, perdidos  en la oscuridad  la ropa para vestirnos y hacer el desayuno, Marcelo tuvo un gran gesto profesional.

Se encargo de revisar una por una las cubiertas de todas las bicicletas  y descubrió que  dos estaban   medias desinfladas y que una podría tener una espinita.

 Mientras que me peleaba con Carlos y Eugenio para ver quien era el primero en salir de la carpa, pensaba que no fuera la mía, que no fuera la mía. Pero que tampoco fuera la Carlos, que no fuera la de Carlosssssssss……….

Y como podrán imaginar, una, era del rey del pinchazo y la otra de Gago o de Eugenia no me acuerdo muy bien.

 No tuvimos tiempo .Un desayuno rápido y  al punto de largada. La etapa de hoy es de 11km de running , 17Km de bicicleta 2,50 km de running y otros 17.km y con el agregado  que desde el campamento hasta la largada hubo que recorrer 3km por un camino de arena.

 Todos fuimos caminando, llevando nuestras bicis,  de acuerdo al consejo de Marcelo.

Nos aconsejo en que fuéramos de esta manera así no cansaríamos a nuestros músculos antes de largar que por cierto no nos dolían  en absoluto.

Lo que si dolían  eran los golpes en las piernas por las caídas de las bicicletas en el día de ayer. La mayoría se cayó mucho, porque  al ir con trabas no hacían tiempo para destrabar el pie y patapufete  al suelo. Perdí la cuenta de la cantidad de veces que      Carlos fue al suelo. Cuerpo y bicicleta eran uno. Estoy en condiciones de asegurar que además de ser un tipazo, es irrompible el chiquitito. Por suerte yo tenía pedal con punteras y me caí solamente tres veces  y volví con pocos moretones.

Llegamos a la largada y lo que no quería escuchar lo escuche. La rueda de mi coequiper estaba pinchada. Mientras que Tagle apuraba a todo el mundo para que se colocara debajo de los arcos para largar ,  El equipo 69 estábamos sacando la rueda y cambiando la cámara  .  Aún en el parque cerrado escuchamos la cuenta regresiva 10,9,8,7, le digo a Carlos dejemos todo así, que seguimos después del running. Habíamos alcanzado a inflar la rueda solo restaba colocarla.  Uf…! que momento monumento.

Monumento , monumento era donde estábamos . Impresionante, casi indscriptible en donde nos hallábamos,   estábamos rodeados de los  inmensos e imponentes paredones de Talampaya con más  de ciento setenta metros de alto.

Salimos a correr y yo en la desesperación me olvide de sacarme el casco. Carlos con un grito me avisa.  Le pido a un muchacho de la organización que me lo lleve a la bicicleta 69. Largamos últimos cola de perro. Estábamos tan excitados que logramos alcanzar a los de atrás, rápidamente.

 Nos tranquilizamos y empezamos a disfrutar de la belleza que nos rodeaba. De los paredones sobresalían   aristas rocosas que se asemejaban a grandes    figuras humanas. Tuve la sensación de ser Pulgarcito o Gulliver en el país de los gigantes y que corríamos sobre los pies de una gran corte monárquica. (Después Marcelo me comento que a ese lugar lo llaman los apóstoles)

Mientras que el clima era benévolo,( Estuvo nublado y fresco todo el tiempo. Hasta hubo una leve llovizna.) nosotros habíamos recuperado varias posiciones. Pasamos a Andres Basso (el otro correrayuda que había ido con un amigo) y mas o menos veinte equipos habían quedado atrás. ¿Que tal ?. Ya volvían los primeros y nuevamente   a contar  para saber como vendrían Marcelo e Eugenio, dieciséis, diecisiete ,Dieciochoooo..! pasan  los dos. Alegría nuevamente ,. Entre el pelotón que los seguía , venían muy fuerte, el torito Hernán seguido por Julito y detrás como una tromba Eugenia que   llevaba a Joel como chico para el colegio. Y un poco más atrás Gago y Fer Tobal.. Al llegar al retome que era dentro de un gran cañadón, me doy cuenta en que no estábamos muy lejos de estos dos.

En la vuelta volvimos pasar por esas figuras, cinceladas a través del tiempo por ese gran gigante  que es el viento.

Veníamos muy bien con resto. solo teníamos que llegar , terminar de inflar la rueda colocarla y emprender la etapa de la bici.

Nuevamente nos pasan  a la inversa  nuestros compañeros pero ahora. En bicicleta , nos gritan nos alientan nuestros queridos amigos.

Llegamos con  1, 14 hs  hicimos un carrerón. En el parque cerrado, estaban las bicicletas de más de veinte equipos esperando.

Nos dirigimos en busca de las nuestras y terminar de inflar y colocar la rueda.  Y horror, horror, horror..! la cámara nueva que habíamos puesto estaba pinchada…! Otra vez a cambiarla. Por la desesperación, entre los dos no hacíamos unos. No podíamos con la rueda, estábamos aniquilados. Se acercan dos muchachos que pensé que eran de la organización, pero no, eran los de la bicicletería   Milenium que asistían a otros y nos dieron una gran mano. Sino fuera por ellos estaríamos todavía con esa rueda.

Salimos por fin del parque cerrado y por los nervios y  el apuro, a los doscientos metros Carlos me grita. Me olvide el casco.  jajajajaTuvo que volver y buscarlo.

Nuevamente en carrera entramos en el cauce del río seco.

El paisaje igual que ayer una gran estepa desolada, pero el grado de dificultad era mucho mayor. Había tramos  muy largos de mucha arena suelta. Carlos nuevamente guiando al equipo y yo subiendo y bajando de la bici a las puteadas.

Más de dos horas y media para llegar al gran cañón. Me preguntaba si lo hubiéramos hecho corriendo a lo mejor hacíamos el mismo tiempo.

Vimos pasar a nuestros compañeros de vuelta  por última vez  y llegamos por fin el cañónnnn.!

Llegamos junto a un equipo de mujeres  ( Que raro Yiya). Estas chicas resultaron ser las periodistas del programa  Sal de Aventura. Y cuando dejamos las bicis le piden a los de la organización de volver con ellos . Estos le contestan que no hay problemas porque somos los últimos. Que los equipos que venían detrás nuestro que eran 7 u 8 los habían parado  y hecho volver, porque venían muy lejos.

Empezamos a correr  hasta el cañon que era como una especie de cuña dentro  de la montaña.

Los que volvían nos decían que era corto.

Cuando vamos en la bici, en el cauce del río,parece que vamos solos . pero cuando aparecen estos retomes  y ves a los que pegan la vuelta nos damos cuenta que no estamos tan alejados de los demás.

El caminito al cañon ( otra maravilla) es un subidita un poco exigente. El camino se va angostando  y la paredes se acercan entre si, a  poco menos de tres metros.  Por primera vez  vemos agua. E s una pequeña  vertiente que baja por el camino.  Por fin el retome y a bajar  y buscar las bicis. Nuevamente cuando vamos a pata, soy yo el que tira. Cuando llegamos al parque me agarra una sensación de soledad. Las únicas dos bicicletas que están son las nuestras.

Nos pregunta si estamos bien. Claro que si contestamos. Le digo a Carlos rajemos antes que nos carguen en la camioneta con las periodistas.

Y salimos hacia la arena. Duro, duro, durísimo el primer tramo de unos 4km. lo tuvimos que hacer casi a pie. Un guarda fauna se acerca con un cuatriciclo. Nuevamente la pregunta ¿ como están? Perfecto. Contestamos. Disimuladamente nos sigue para  a los doscientos metros y nos vuelve a seguir. Pobre el nos esta acompañando, nos esta cuidando, pero yo  lo siento como un ave carroñera que esta esperando que caigamos., para meternos en el buche de alguna camioneta.

Y no nos caímos carajo..! No aflojamos carajo…!

 Salimos de la parte fea y por fin pudimos pedalear firme.

La vuelta era una linda bajada.  Con Carlos en la delantera pasamos a tres equipos.

Los paredones se iban agrandando. Llegar a ellos significaba que se terminaba el cauce seco y entramos a tierra más firme.

Vamooooos ..! salimos del río. Estamos en busca de la llegada vamossss que ya esta . Estamos contentos gritamos felices vamos juntitos con nuestras bicis que aguantaron que no se pincharon . Grito de alegría Talampaya ..! Telaempomamos!  Carlos se ríe.

Los Arcos blancos de la llegada que ahora son más hermosos que estos grandes paredones están ahí nomàs . Vamooos Caaaaarloooos..! Vamos Yiyaaaa..!

Nos bajamos de las bici y pasamos el bendito arco de llegada corriendo.

lLlegamos, llegamos..!. Lo hicimos lo hicimos..! Nos aplauden, nos felicitan, nos dan la medalla. Carlos me abraza, nos abrazamos y obviamente lloramos de felicidad.

Cumplimos

Seguimos de largo hasta el campamento esta vez hacemos los 3km en bici . Tenemos fuerzas. Carlos se cae por enésima vez. Nos reímos a carcajadas estamos felices.

En el campamento nos reciben con vítores como si hubiéramos ganado la carrera.

Claro que sí. Carlos y Yo ganamos nuestra propia carrera.

Todos están felices.

 Eugenia, Joel. Hernán, Julio, Fer Tobal, Gago, Eugenio, Marcelo y Verónica. Por la carrera que hizo cada uno y por  estos días maravillosos..

 

Nos fuimos de Talampaya. De regreso a Córdoba en el auto de Marcelo y con la imagen de esos paredones, pienso en este relato. Tantas imágenes, sensaciones y vivencias compartidas,  y tengo idea de que voy a poner. Una cosa clara tengo. Que es el final.

Que como siempre digo:

 

OBJETIVO CUMPLIDO

QUE VENGA LA QUE SIGUE

 (pero que sea cortita)

 

 

 

 

 

 

Agradecimientos:

 

A Carlos Nasep, por compartir esta experiencia fantástica

A Eugenio Buligyn, por su hospitalidad en Córdoba

A  Los Perottis Pasquette, por el entrenamiento y por el cariño

A Hernán .Julio, Tobal, Gago, Eugenia y Joel,. por el hermoso grupo que armaron.

A Emilio y Anita por el entrenamiento en bici.

A mi mujer y a mi hija por bancarme esta pasión.

 A los bicicleteros de Milenium. Por salvarnos con la rueda.

A Tagle por la organización y el hermoso lugar de la carrera.

Y a todos los correrayuda por el cariño que siempre me brindan

 

Los quiero

Yiya ( el corrió en Talampaya)

 

 

 

Continua