Circuito Nike Miramar 06

 

No voy a hablar del día viernes 1 de diciembre donde los primeros correrayuda fueron llegando a la ciudad de Miramar.

Tampoco voy a  hablar de esa tarde donde  a unos 100mts  de la playa dentro del mar se divisaba una sirena ( Paula Ucello) rodeada por dos ballenatos ( Miky y Yiya) mientras en la orilla observaba la madraza Laura Frezotti con sus tres niñas.

Ni voy a hablar cuando el líder Marcelo Perotti ordena vía celular, vengan  a tomar mate a la playa de la calle trece,  que Mónica Hambra trajo medialunas de la Boston de

 Mar del Plata. Dado que se convirtió en guía turística y llevo a nuestra importada de mejico  Delia,   a conocer la ciudad feliz.

No voy a hablar de la linda mateada que el grupo de avanzada compartió en el caluroso atardecer, jaraneando y observando como una gran tormenta de nubes de color azulino plomizo se avecinaba dejando  los  edificios de la costa, diminutos  ante el cielo que parecía que quería aplastarnos en la playa. En el grupo además de los ya nombrados, se encontraban también  las  uruguayas Irma y su amiga , Bubu la estrella de Marcelo que también nos alumbra a todos nosotros, Vero la paraguaya Moscatelli,  otra Paula compañera nuevita, con su marido y sus hijos y Luli que andaba un poco acalorado y peligrosamente querendón.

Menos voy a hablar del día sábado 2 de diciembre que después de haber llovido copiosamente toda la noche amaneció nublado y con mucho viento. Pero  a eso de las de las  10 de la mañana  comenzaron a disiparse las nubes dejando aparecer tibiamente los rayos del sol. En ese momento se lo ve a Yiya, tal cual un Equeco bajando a la playa de la calle 13 cargando una gran sombrilla, una reposera , el  equipo de mate, el diario y toda su osamenta. Una vez plantada la sombrilla como estandarte del punto de encuentro  comenzaron a sumarse los primeros, que fueron los profes y de ahí en más fueron llegando los correrayuda.  Aparecieron los de elite, los rápidos Juan Currado .Pedrito y Alejandro que traían a Susana Boglio también de elite pero del autodenominado lentón. En este grupo no hay discriminación andamos todos revueltos los rápidos y lentos. Bajaron a la playa los legendarios Dante y Keko acompañados de la barbie Graciela Freda, Dalma y su novio, también se sumaron Carlos Nasep, Malena, Jorge Golberg que junto a la Hamra hicieron un petit congreso de psicología –psiquiatría. Ya Luli andaba más tranquilo y menos acalorado con la llegada de su esposa Marga.

No voy a hablar de las dos zungas que aparecieron. A uno le quedaba fantástico que era obviamente nuestro apolíneo profesor y al otro le quedaba como el traste que no lo nombro para no deschabarlo. Hay cada veterano que se quiere hacer el pendex desinhibido. Por favor…!  Y así,  entre el juego al tejo propiciado por Omar y la mateada de Irma fuimos disfrutando del sol hasta que comenzó  a llegar del mar una gran bruma ocultando por completo a los edificios de la costanera, que parecían jugar a las escondidas con la bruma marina. El tiempo desmejoro y con la llegada de Carlos Zubiaur nos fuimos a almorzar.

De ninguna manera voy a  hablar de la invasión  de correrayuda al restauran, que se convirtió en el segundo punto  de encuentro. Copamos el lugar llegamos a ser más de cuarenta. Y entre la espera de la comida y la charla amena iban cayendo más compañeros como el Topo, Fernando Tobal , las lindas  Natalia Suppa , Gaby Vespe, Gaby Villanueva y Silvina,  Claudio y Maria , y otros chicos nuevos que no se o no me acuerdo sus nombres. El almuerzo estuvo muy bueno, rica comida y casi toda  la familia  unida.

Y Obviamente no voy a hablar de la charla técnica como siempre aburrida, pero que sirvió para terminar de encontrar  a los casi sesenta correrayuda, en el Cine Rex .Se la vio a Belén Savino, Laura Martinez , los ángeles de Yiya , Hugo con su trouppe familiar. La princesita Valeria Quesada con Daniel, Pablo y Mario, a la teutona Pamela Fotea con María Delia y Regina. En fin ya estábamos todos.

 

De lo que si voy hablar,  es  de la durísima  carrera de aventura de la finalización de circuito Nike 06 en la ciudad de Miramar.

El desafío era 21km sobre la playa y el vivero dunícola  de Miramar,

El desafío era concretamente contra la naturaleza, que en esta ocasión estaba despierta, desplegando sus armas para doblegarnos, con el Capitán Viento y su lugarteniente la Arena blanda, estaban dispuestos a  vencernos en el intento.

La mañana  amanece no fea, sino peor. El cielo cubierto con grandes nubes gris plomo,  con el viento huracanado del sur, obligaba a las olas del mar  a danzar frenéticamente .

Entre los quinientos corredores estábamos los sesenta correrayuda listos para  el desafío  esperando la hora de la largada   que fue  en   la entrada, a la altura del  arco de bienvenida de la ciudad, 

Primero largaron el circuito de los 12 km para mujeres y allí fueron nuestras representantes. Gaby,  Magda, Malena, Paula, Romina, etc. que ante nuestra mirada y  gritos de aliento se fueron perdiendo por la playa en busca de su meta.

Segundo largamos nosotros a las nueve y media en punto.

Larga el pelotón  y  a los doscientos metros el primer obstáculo barrera de rocas y cruce del arroyo “Las Brusquitas” que desemboca al mar. O sea hablando en criollo, nos mojamos las patas ahí nomás de la largada.  

La arena  estaba muy blanda y con las zapatillas mojadas se hicieron muy pesados los primero tres km  que fueron sobre la costa playera. En este tramo muchos pensamos en abandonar. Pero no. Por el orgullo, por el honor, porque si, había que seguir.  Llegando al muelle subimos a la calle asfaltada convirtiéndose más adelante en calle de tierra,   ya hacia la frontera sur. Este tramo de dos mil metros fue un breve alivio para nuestros pies pues estábamos pisando sobre suelo firme. Pero el viento cada vez se hacia más fuerte, parecía divertirse lanzando ráfagas que sonaban a grotescas risotadas estallando sobre nuestros cuerpos.

Primer puesto de hidratación a los  5 km se acaba la calle  y  de nuevo la playa,  la arena que vuela  y  duele.  A esta altura se van formando los grupos en pequeños pelotones.

En la delantera va nuestro lider Marcelo marcando el camino seguido por sus siempre escoltas Juan , Pedro, Alejandro y Mario Rojas   y entre el medio de la larga caravana de remeras verdes vamos todos nosotros. Apuñados, agrupados lo más cerca posible para contrarrestar la fuerza del viento. Muchas corredoras se ubicaban detrás de los corredores para que estos corten el viento.

Dicen que en el Km 8 la vieron  a Belén Sabbino girando como una veleta  y a punto de  levantar vuelo. La flaca fue salvada milagrosamente por un grupo.

Otra que literalmente se volaba era la cumplañera  Irma que se tuvo que agarrar de la riñonera de Yiya,  porque sino terminaba en la copa de algún árbol.

Que grande este Yiya siempre gallardo valiente y animoso, iba junto a Carlos Zubiaur tirando y haciendo de cortina contra el viento para que frágiles y agraciadas corredoras se cobigaran detrás.( Grande Yiya gladiador sin igual  Siganlon..! Votenlon..! no los va a desfraudar..! Abajo Pablo Salgado).

Otro que parecía un buey tirando a un grupo conformado por Alejandra, Graciela, y Vero la profe. Era el gran Carlitos Nasep.

Hubo varios/as que se pusieron  a un par de compañeros al hombro  para ayudarlos  en el recorrido como Gastón o Fernando que le hacia el aguante a Sebastián. Y  las chicas elite lenton que se apoyaban mutuamente y ayudaban a Silvina que  sentía el rigor del viento frío.

En este tramo los corredores buscaron la parte más dura de la playa que era la que dejaban las olas  al retirarse. Era preferible mojarse y salir de la degastante arena floja.

 Por fin se terminan los 10km rumbo al sur y con el viento en contra.

Llegamos a una gran duna y desde allí  retomamos hacia el norte

El viento se pone a favor , pero su trabajo ya lo hizo. Estamos cansados pero no vencidos. Corremos más livianos como si nos hubieran sacados un traje de plomo.

Vamos por el campo bordeando un alambrado. Ya se divisa  el gran vivero con su bosque de  coníferas. El paisaje cambia no por su belleza sino por su paz. Nos adentramos en el bosque por caminos de arena pero alfombradas por las delgadas hojas que caen de los pinos. El bosque se transforma en un abrigo gigante y encantador. Sobre todo en una parte donde es tal la altura de los árboles que se obscurece el sendero por donde pasamos y se convierte en un pasaje casi mágico.

La carrera sigue nuevamente se escucha el rumor del mar, señal que ya estamos por dejar el vivero. Vamos todavía  ya falta poco nos vamos alentando entre todos  el bosque  también nos recibió  con subidas forzadas y bajadas aliviadoras.

Salimos del  vivero. Aparece el camino que nos lleva  la  playa nuevamente . El viento nos empuja ansioso, para que caigamos    en la arena floja, su aliada . Pero no lograra vencernos porque ya vemos a lo lejos el arco rojo de la llegada. Si llegamos hasta aquí, ya estamos. Las piernas están duras, la arena más blanda. Por un lado el mar bravio quiere atraparnos con sus olas  cuando tratamos de eludir a la arena. Vamos pasando las escolleras de rocas que también están en nuestra contra. Vaaamoss que el arco se esta haciendo más grande y ya lo tenemos.

Llegamos al arroyo. Que me importa mojarme ahora si ya estoy, lo estoy logrando Vamosss el último espigón de rocas lo paso muy cansado,   casi muerto, sin aire sin fuerza en las piernas, pero contento lo estoy logrando. Vamooos..! arena, arenita putita te estoy ganado ahí esta el arco, ahí está Marcelo nuestro querido Marcelo sacándome fotos, filmándome porque estoy llegando..!  Llegoo, llegueé , llegamos   carajo..!

Algunos llegaron solos otros en pareja y otros tomados de la manos en grupos .

Desde Marcelo hasta Omar llegamos todos los correrayuda .

Mientras tanto el mar frunce su rumor y el viento furioso, muerde su derrota sobre la blanda arena.

Y los correrayuda gritamos:

Vencimos objetivo cumplido.

Que venga la que sigue

 

Fin

 

Autor anónimo

Yiya (el que no tiene abuela)

 

Nota : Disculpas a los que no nombre por olvido u omisión ,porque no los conozco o porque no se sus nombres o porque nos los vi. Todos están en el espíritu del relato